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Red Internacional

Las familias de Guernica se encuentran atravesando una difícil situación. Aún sin respuestas sobre el compromiso firmado por el Gobierno por viviendas, las familias vienen padeciendo el desempleo o los trabajos precarios, están contagiados de covid, y sin agua, ni luz en plena ola de calor.

Viernes 21 de enero | 11:00

Como para millones en todo el país, estas semanas vienen siendo críticas para las familias que reclaman vivienda digna a un año y medio de haber sido desalojadas de las tierras de Guernica.

Siguen sin respuestas concretas por parte del Gobierno a su acuciante problema habitacional. Como denuncian en el comunicado de prensa que subieron a las redes sociales, donde responsabilizan de su situación al gobernador Axel Kiciloff, al Ministros Andrés Larroque y la intendenta de Presidente Perón, Blanca Cantero.

A esta situación, se suma el duro golpe que implicó la tercera ola de contagios de COVID 19 en la Argentina, donde las familias precarias se llevan la peor parte.

Desde Izquierda Diario hablamos con varios vecinos para que nos cuenten la situación que están atravesando.

Julieta, joven de 22 años, mamá de tres niños, está viviendo en Ezeiza y en este momento se encuentra con covid, nos dijo: “La estamos pasando re mal, nos cortan el agua, no importa si hacen 40º, tengo que estar acarreando agua como una mula todo el dia y encima te cortan la luz, nos hacen pasar una vida de mierda”.

Carmen tiene 39 años, trabaja limpiando casas particulares, vive en el barrio San Cayetano de Quilmes con su hijo de 15 años y contaba: “Estoy sin agua hace semanas, hoy apenas pude juntar un tacho para lavar los cubiertos, a mi me agarro en los días de calor muy fuerte, me descompuse, no podemos seguir así. En plena pandemia y sin agua, no se puede vivir así, es una locura. Muchos ya no tienen para comprar agua, ni para comer, hay mucha pobreza y cada vez esta mas dificil.

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Mientras el Gobierno Nacional recorta $225 mil millones en salud, educación y partidas sociales, para pagarle al FMI, el contraste de las necesidades reales se hace brutal.
Mirna tiene 25 años, es mamá, ama de casa y nos decía: “En la Asamblea Permanente nos vamos ayudando entre nosotros, yo hice una rifa porque mi hermano está grave de salud, tiene que realizarse una operación y con mi familia no tenemos plata suficiente para comprarle los materiales que cuestan $130.000 ”.

Por su parte Nara, de 31 años, vive en Ezpeleta, es mamá de 3 hijos y contaba “No tenemos un mango, para pasar el calor sacamos la manguera, mojamos la vereda y colgamos una media sombra para poder pasar el día, acá nos están cortando el agua a la noche o en la madrugada”.

Con indignación Juana nos decía: “Contamos de a decenas los vecinos que se están contagiando de covid cada semana y la están pasando muy mal. Lo que mas bronca te da es que el gobierno en elecciones se llenó la boca hablando de empezar por los que menos tienen y mirá como estamos, si es por ellos nos dejan morir, si no es el covid, es el calor y las condiciones en las que lo pasamos y ni hablar del hambre, en estos días nos entregaron unos pan dulce, en pleno enero, no les da verguenza, se nos rien en la cara”.

Mientras mostraba una foto, Cecilia aseguraba: "La verdad es una verguenza, esto es lo que nos da el Ministerio de Desarrollo Social, con un paquete de fideos y uno de arroz piensan que vivirmos un mes, esta mercaderia no te dura ni tres dias, juegan con la necesidad de uno".

Claramente esta no es “la vida que queremos”, decía Nicole, “ni lo que millones esperaban cuando votaron al Peronismo con ilusiones de mejorar sus condiciones de vida. Esta es la vida que ellos quieren que vivamos, mientras están en sus vacaciones de lujo en el exterior, y mientras están a los billetazos limpios pagándole al FMI con nuestros impuestos. Nosotros vamos a seguir organizados, porque la vida que queremos, es la vida por la que luchamos, por el futuro de nuestros hijos, porque no queremos que ellos vivan como nosotras, no queremos vivir de planes sociales, ellos merecen una infancia feliz y una vida digna.

Estas son solo algunas historias, de las cientos de familias que continúan la pelea por vivienda y trabajo digno. A pesar de esta situación y de que el gobierno no da respuestas, las familias que se organizan por sus derechos, también se las ingenian para enfrentar juntos los problemas que se les presentan de forma cotidiana. En este sentido Natalia nos contaba: “En la última asamblea decidimos hacer un bono solidario para poder juntar un poco de plata y ayudar a los vecinos que peor están. Buscamos la solidaridad de los trabajadores y organizaciones sociales que son quienes siempre nos acompañaron”.




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