Cultura

CINE

Guapis, las niñas solo quieren divertirse

La búsqueda de la identidad más allá de los mandatos y el anhelo de libertad. Qué es ser niña y ser mujer en tiempos de redes sociales.‎

Julio Urquia

@discipulodemarx

Martes 22 de septiembre | 10:57

La primera película de Maïmouna Doucouré, directora francesa de origen senegalés, cuenta la historia de Amy, una niña de once años que llega como inmigrante a París. Los valores familiares marcados por la religión que inculcan la obediencia y la sumisión entran en conflicto con la promesa de libertad propia de la cultura occidental. Se trata de un retrato realista en clave de drama, el guion también a cargo de Doucouré fue elaborado a partir de experiencias personales, pero además incorporó algunas vivencias de muchas niñas que la directora entrevistó. Temas como el bullying, la identidad, los valores tradicionales y las redes sociales están presentes en Guapis. Así Amy se enfrentará a todo y quizá a los tumbos se correrá del lugar que otros le asignaron y buscará forjarse su propio camino.

Del éxito al mal entendido

El 2020 había empezado auspiciosamente para Guapis. En el festival Sundance 2020 fue reconocida con el premio a la mejor dirección dramática y en Berlín recibió una mención especial. En agosto tuvo una buena recepción en Francia donde será parte de una campaña educativa.

Fue a partir del lanzamiento en Netflix y de una estrategia de marketing que iba a contramano de las intenciones artísticas de Maïmouna Doucouré que la película se vio inesperadamente envuelta en una gran polémica. Los afiches que eligió la cadena de streaming desataron la indignación de usuarios de redes sociales que incluso alcanzó a varios políticos de todo el mundo.

En Turquía el gobierno buscó censurarla dando curso para que el organismo de control de medios ordenara a Netflix que la retire del país. En Estados Unidos, grupos que vieron detrás de la película un impulso para la promoción de la explotación y el tráfico de niños se encolumnaron bajo el hashtag #NetflixPedofilia. Como muestra, el Senador republicano por Texas, Ted Cruz publicó en su twitter “Profundamente perturbador: Netflix promociona agresivamente una nueva película que sexualiza a los niños. Hollywood no debería estar celebrando y ganando dinero del abuso sexual de niñas de 11 años. Esto no está bien”.

La empresa debió reaccionar rápido retirando toda la publicidad y pidiendo disculpas a través de sus cuentas oficiales: “Lamentamos profundamente las ilustraciones inapropiadas que usamos para Mignonnes / Guapis. No estaba bien, ni era representativo de esta película francesa que ganó un premio en Sundance. Ahora hemos actualizado las imágenes y la descripción”.

Doucouré sorprendida por la ola de críticas que ella y su película recibieron declaró a un portal, “Solo espero que estas personas vean la película, porque entonces se darán cuenta de que en realidad estamos del mismo lado de esta batalla contra la hipersexualización de los niños”.

La película llegó a recibir incluso críticas de personas que no la habían visto, personas que prefieren cerrar los ojos a situaciones que lejos están de ser ficción. Algunas escenas pudieron incomodar a muchos, pero no debemos perder de vista que el film esta contado desde la mirada de Amy, cuya motivación es la de ser aceptada en un mundo donde ser mujer significa cumplir un rol social. Es verdad que por momentos la cámara se posa sobre los cuerpos de las niñas exponiéndolas, pero lo hace para representar de forma crítica cómo los medios masivos y las redes sociales difunden cotidianamente un mensaje donde la cosificación de las mujeres generalmente deriva en el éxito.

En otro tramo la realizadora señaló, “Estamos acostumbrados a decir que las mujeres en otras culturas están oprimidas, pero la pregunta que me hice cuando realizaba la película fue: ¿No es la cosificación del cuerpo de una mujer, como a menudo vemos en la cultura occidental, otro tipo de opresión?”
“Los niños simplemente imitan lo que ven para lograr el mismo resultado
sin comprender el significado…Y sí, es peligroso". Esta sociabilización donde desde muy chico se aprende que el cuerpo puede ser usado como medio para obtener cosas puede derivar en distintos trastornos como el de aislamiento, ansiedad y alimenticios, producto de las presiones que implica colmar las expectativas de la vida mercantilizada.

El baile sexualizado de las niñas es una denuncia y abre la posibilidad de un debate necesario. Este baile para Amy y sus amigas es un juego, el cual tampoco llegan a comprender del todo, pero para los espectadores adultos es la muestra incómoda de una sociedad que aún no pudo o no quiso derribar las estructuras que oprimen a las mujeres, desde la brecha salarial hasta los femicidios.

En sus entrevistas Doucouré conoció historias de acoso y abuso que según comentó no tuvo el valor artístico de contar. Sin embargo y a pesar del mensaje claro fue acusada de promover la explotación infantil. ¿Acaso a alguien se le ocurriría acusar a Brian De Palma y su Casualties of War (1989) de promover la violación de vietnamitas? ¿O a Spielberg con La lista de Schindler (1993) de ser propagandista del genocidio nazi? Pues contra todo pronóstico los moralistas promovieron el mal entendido.

La sociedad de la transparencia

Las redes sociales en Guapis ocupan un lugar central. La amistad y la autoestima se construyen y refuerzan con cada like y cada nuevo seguidor. Según el filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han, vivimos en tiempos de exposición, una nueva sociedad positiva en la que las personas convertidas ahora en mercancía han de exponerse para ser. La mera existencia es por completo insignificante.

Un hogar marcado por la ausencia y el silencio, producto tal vez de la precarización de la propia vida de esta etapa del capitalismo y en parte también por el peso de las tradiciones que nos pueden condicionar, es el escenario donde Amy se abrirá paso. La brecha generacional y cultural del entorno familiar limitarán las posibilidades de ser guía y contención, y será por medio de las redes que la niña determinará que es lo correcto.

Amy ya como figura representativa de un tiempo donde todo se compra y se vende, donde nos convertimos en cosas y nos exponemos para engendrar valor con la consiguiente necesidad de belleza (hegemónica), que conlleva ser aprobados por otros, vive en una lucha constante entre ser aceptada y ser ella misma. Dijo Doucouré que intentó mostrar que los niños deben tener el tiempo para ser niños, y los adultos, deben proteger su inocencia y mantenerlos inocentes el mayor tiempo posible. Se trata de todo un desafío que los niños puedan tener una niñez plena en un mundo donde muchos de ellos están condenados a la pobreza, donde sus derechos más básicos son vulnerados y donde sus padres, gracias a la sobreexplotación del trabajo en esta era de uberización, apenas tienen tiempo y energía para poder disfrutar con sus hijos.

Propuestas como Guapis nos invitan a pararnos de frente a esta realidad para transformarla, pero para lograrlo tenemos que aprender a mirarla a través de los ojos de las mujeres o en este caso de las niñas.

Guapis - Trailer en Español Latino l Netflix







Temas relacionados

cine   /    Netflix   /    Cine   /    Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO