Política

GENOCIDIO E IMPUNIDAD

[Video] Habló Etchecolatz: “Ya no me lastiman las condenas que me den”

Fue en la segunda audiencia del Juicio unificado por los Pozos de Banfield, Quilmes y El Infierno. Haciendo alarde de su batalla por la Patria, decidió no declarar, pero volvió decir que "hubo una guerra", pero que él "no mató". La indignación se hizo sentir en la audiencia. El resto de los acusados se negó a declarar, o no respondió preguntas.

Martes 3 de noviembre de 2020 | 12:15

Miguel Osvaldo Etchecolatz, uno de los genocidas más temibles, dueño de la vida y la muerte en el Circuito Camps, mano derecha del entonces jefe policial Ramón Camps, se negó a declarar en la audiencia en la que este martes comenzaron las indagatorias a los 18 acusados.

Como es su costumbre, se negó a declarar diciendo que "este Tribunal no tiene la autoridad para actuar en estos casos. Me tienen que interrogar la Justicia militar", con este argumento “Me encuentro en una situación difícil desde hace 24 años", se victimizó.

Luego de decir que sobre él pesaba el deseo de venganza, apeló a la unidad nacional: "Hay un deseo de venganza, hay necesidad de condenar. Lo tengo como prueba con las 8 condenas. Procéseme, ya no me lastima, no siento dolor, siento tristeza de como se maneja la justicia en la Argentina. Estamos desunidos. Prima el odio, la separación. No buscamos la verdad. Nosotros defendimos las instituciones."

Una vez más, apeló a la concepción genocida de la "guerra": "Ahí ocurrió una guerra y como toda guerra tiene un motivo, la única voz es la del fusil. He tenido enfrentamientos, he trabajado para evitar que se siga rompiendo el tejido social, la paz y todo eso”

El nivel de cinismo no tiene límites y cada palabra era una provocación contra los sobrevivientes, familiares y testigos, para reivindicar el genocidio y todo lo hecho por él y sus cómplices: “Hay mucho por declarar sobre esa época, pero no quiero transgredir a la constitución (sic) y a la patria porque estaría transgrediendo una irregularidad por razones morales y éticas no puedo responder a preguntas.”

Dirigiéndose al Tribunal, señaló: "Usted hubiera sido fusilado por ser integrante de la burguesía judicial por esos jóvenes que querían tomar el poder por la fuerza, a mí me hubieran fusilado por ser policía".

Sobre el final, aunque no sorprende sabiendo de quién viene, el chacal Miguel Etchecolatz, tuvo el descaro de decir "Yo no maté". Y agregó: "yo batí en combate, respondí a la agresión. Han muerto jóvenes equivocados, he llorado junto con los padres de esos jóvenes". La bronca se hizo sentir, a pesar de que la audiencia es virtual, los gestos de los y las abogadas querellantes fueron elocuentes.

"Me vanaglorio de que todo el ejercicio como funcionario público está revestido con honestidad", siguió, "nadie puede señalarme que yo me quedé con algo o que transgredí una cultura de derecho u honestidad, sin embargo quienes han robado nos siguen gobernando todavía".

"Condénenme como quieran. Me siento orgulloso de haber defendido a la patria."

Así concluyó su declaración, sin que hubiera preguntas, el genocida Etchecolatz, que está acusado por los siguientes crímenes: privación ilegal de la libertad cometida por un funcionario público en abuso de sus funciones en el Pozo de Banfield, en 116 casos, agravada por haberse realizado con violencias o amenazas y por haber durado más de un mes, además de la aplicación de tormentos a un perseguido político; en su carácter de Director de la Dirección General de Investigaciones, formó parte de un aparato organizado de poder que sustrajo, retuvo y ocultó a niños y niñas menores de diez años.

Genocidas que no declaran

La gran mayoría de los genocidas acusados se reservó el derecho a declarar, sin embargo algunos esbozaron algunas palabras hacia el tribunal, haciendo una tenaz defensa del genocidio como fue el caso de Herrero Anzorena, uno de los beneficiados con prisión domiciliaria, quien, con sobrado cinismo, preguntó si las presuntas víctimas eran perseguidos políticos o si pertenecían a organizaciones terroristas como Montoneros. Con el mismo tono, puso en duda la cantidad de niños apropiados.

Otra situación que demuestra la impunidad que aún gozan estos personajes fue el intento de Hilario Garzón por parecer una persona con cierto deterioro cognitivo al momento de responder sobre sus datos personales, situación desmentida este lunes por del dictamen del cuerpo médico forense que determinó su buen estado de salud de Garzón, dictamen que fue informado a todas las querellas.

Las audiencias desarrolladas de forma virtual dejan a la vista de todos cuáles son los criterios por el cual el Poder Judicial otorga la prisión domiciliaria a genocidas.

Por su parte, Di Pascuale, quien se encuentra detenido en la Unidad 34 junto a Etchecolatz, fue el único que aceptó declarar aduciendo no tener “nada que ver” con los hechos por los cuales se lo acusa, desconociendo los lugares señalados como centros de tortura. Visiblemente molesto decidió no responder a la pregunta de la abogada Luz Santos Morón del CEPRODH e integrante de la querella de Justicia Ya, que le preguntó si había sido condenado en algún juicio y en cuál.

En la próxima audiencia, que será el martes 10 de noviembre a las 9.30 y de forma virtual, se dará lugar a los testimonios que brindaron las sobrevivientes Adriana Calvo, Nilda Eloy y Cristina Gioglio, a través de grabaciones, los cuales fueron fundamentales para el desarrollo de este juicio.







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