Mundo Obrero

TUCUMÁN

Helados Blue Bell: otra historia de explotación y precarizacion laboral

En la heladería más solicitada son habituales distintas maniobras de fraude laboral, comunes a casi todos los locales de comercio y gastronomía

Juan Lobo

@CanisLupus1917

Viernes 1ro de mayo | 15:30

La cadena de heladerías Blue Bell es una de las más tradicionales y prestigiosas de la provincia. Fundada en 1963, cuenta a la fecha con 7 sucursales en San Miguel de Tucumán y Yerba Buena. Posee una imagen de empresa líder y con exigentes estándares de calidad en su producto: helados de fabricación artesanal; y se jacta de contar con un sistema de envíos que permiten que los helados lleguen a tu domicilio en perfecto estado de conservación. Eso sí, también es una de las más caras en cuanto a precios.

Al igual que vimos reflejado en otras notas de este diario, Blue Bell sigue el patrón común de empresas exitosas como McDonals, Havanna, Teleperformance, que se ufanan de ser lugares perfectos para trabajar, con prestigio y ofreciendo un producto de gran calidad, empresas que invierten millones en marketing para construir esa imagen. El lado oscuro de esta fachada resplandeciente es el pésimo trato que le dan a sus trabajadores. Blue Bell, una de las marcas líderes de helados artesanales en Tucumán tiene a la mayoría de sus empleados registrados irregularmente, persigue la organización sindical y en esta cuarentena también protagonizó practicas miserables: cierre de locales, suspensiones, rebaja de sueldos y despidos.

La Izquierda Diario investigó sobre estas prácticas explotadoras de una patronal local, los Sadir Botines, quienes ganaron peso y hasta supieron hacerse su lugar en la Cámara de Comercio de la Federación Económica de Tucumán. Es una vergüenza que siendo la cadena de helados más grande de Tucumán -con los márgenes de ganancias que nos podemos imaginar- incurra en practicas despreciables contra sus propios trabajadores, que son quienes generan esas riquezas.

Usando de excusa la contracción de la economía producto del aislamiento obligatorio, Blue Bell cerró 4 de sus 7 locales, despidiendo a sus empleados, dando de baja incluso a quienes estaban de licencia por enfermedad, apretando a los compañerxs para que firmen cualquier cosa. Reduciendo los días laborales a los pocos que quedaron, es decir suspendiendo y reduciendo los salarios de hecho. Reincorporaron a muchos, pero poniéndolos en negro.

Trabajar en “gris”

Una práctica muy extendida entre estas patronales, tan exitosas como deshonestas, es blanquear “sólo una parte” de la jornada laboral, algo que no da ningún beneficio al trabajador, pero permite que el sindicato cómplice de turno se lleve su tajada y sobre todo la posibilidad de evadir impuestos. Así, en la boleta de numerosos trabajadores de Blue Bell (como en miles de otras empresas) figura que trabajabás sólo 4 horas, algo muy lejano a la realidad. Y -de paso, cañazo- también en una categoría menor a la que te corresponde. Esta es una operación común en toda la gastronomía y en el comercio: no estás ni en blanco ni en negro, sino en “gris”. Situación que imposibilitó a miles acceder siquiera a los $ 10.000 de la ayuda del gobierno nacional, que no brindó ningún tipo de ayuda a los miles de trabajadores en esta situación.

El sindicato que debería defenderlos es el de Pasteleros. Sí, el mismo que acordó una reducción salarial de hecho en McDonalds, y que -como la gran mayoría de sindicatos ocupados por burócratas- juega para la patronal. Permite pasar todo tipo de ataques y es una especie de policía interna para los trabajadores que si van a buscar ayuda, son buchoneados.

Lxs trabajadorxs precarizadxs dicen basta

En todo el mundo la clase trabajadora y en especial el sector más precarizado está levantando sus puños, miles comienzan a organizarse. Y no hace falta mirar muy lejos: aquí en Tucumán dieron los primeros pasos los trabajadores de call centers, de algunos establecimientos de comidas rápidas como McDonald, y en miles de empresas de gastronomía, comercio. Los trabajadores saben que quieren hacerle cargar esta crisis en sus espaldas y comienzan a decir basta. También los compañerxs de Citrusvil realizaron acciones en defensa de garantizar medidas de protección contra el coronavirus. A una situación de explotación y pésimas condiciones laborales ahora en plena pandemia quieren incluso seguir empeorando las condiciones y pasar miles de suspensiones, despidos y reducción de salario y otras conquistas. Todo avalado por sindicatos traidores y gobiernos que miran para otro lado o directamente aprueban estos acuerdos, totalmente desfavorables para el trabajador. Como la reducción de salarios que pactó la CGT con la Unión Industrial Argentina. El DNU que prohíbe despidos y suspenciones sin organización obrera que lo haga efectivo, es papel mojado. El camino es organizarse de forma independiente, con extremo cuidado de los alcahuetes en cada empresa y de forma independiente de las conducciones sindicales que nos terminan vendiendo.

En Tucumán, como en otras provincias del páís, trabajadores de distintos sectores vienen impulsando una red de jóvenes trabajadores precarizados que pelean contra la crisis y estas medidas que nos llevarán a la miseria y que pretenden destruir miles de puestos de trabajo, te invitamos a participar red de organización y resistencia. Y de hacernos llegar tus denuncias a La Izquierda Diario y nuestras redes. Los trabajadorxs precarixs ya gritamos basta y nos pusimos de pie. ¡Difundí nuestra lucha, nuestras denuncias y sumate!







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