Economía

SE TENÍA QUE DECIR

Impuesto a las grandes fortunas: qué dicen los dos proyectos presentados en el Congreso

Dos proyectos presentados en el Congreso, el de la izquierda (FIT-U) y el del Frente de Todos, encabezado por Carlos Heller. Si bien en la Emergencia ambos proyectos tienen una base común, hay importantes diferencias. Las analizamos acá.

Lucía Ortega

@OrtegaLu_

Lunes 31 de agosto | Edición del día

💰 ¿QUÉ DICE el proyecto de IMPUESTO a las GRANDES FORTUNAS? - YouTube

Actualmente hay presentados dos proyectos en el Congreso: el del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FIT-U), presentado en abril por Nicolás del Caño y Romina Del Plá, y el del Frente de Todos, encabezado por legisladores como Carlos Heller, presentado este sábado 29 de agosto. Este último, entonces, no es un proyecto que provenga del Poder Ejecutivo, de Alberto Fernández, sino de un grupo de diputados.

Si bien ambos proyectos tienen una base común de que en este contexto de Emergencia es necesario un impuesto a las grandes riquezas, hay importantes diferencias.

¿Por qué es importante un impuesto de estas características?

Sin dudas, en primer lugar se hace necesario más que nunca por la crisis y el contexto de emergencia sanitaria, económica y social.

Pero además, es la primera vez que se discute la riqueza de los que más tienen. Lo más frecuente es que veamos que se debate la gestión de la miseria: hasta cuánto tienen que soportar los trabajadores sin paritaria, de cuánto son las rebajas de sueldo como vimos en esta pandemia, o cuánto podemos soportar los aumentos de tarifas, cuál será el recorte a los jubilados, o si habrá un pago más de IFE o no.

La contracara de esto es la concentración de riquezas. Según la Revista Forbes, las 50 familias más ricas del país concentraron U$S 46 mil millones en 2019 y “a través de sus participaciones en múltiples empresas, originan alrededor del 14% del PBI”.

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En el podio están Alejandro Bulggeroni y familia, dueño de Panamerican, tiene U$S 5.400 millones, Marcos Galperín con U$S 4.200 millones, Paolo Rocca y flia, U$S 3.400 millones. Son ellos mismos también quienes que están entre los primeros del ranking de fuga de capitales. Y son estos dueños del país los expertos en evasión impositiva. Los ricos tienen el equivalente a un PIB fugado en el exterior.

Sin embargo, con esta pandemia los que sufrieron el desempleo, la pérdida de ingresos, la pobreza, y hasta sus vidas, son sobre todo los de más abajo.

Encuentre las 4 diferencias

A continuación, detallamos los aspectos de cada proyecto:

1- Cuánto va a recaudar

Con el proyecto del FdT, se espera recaudar unos $ 300.000 millones.

Vale recordar que se pagaron $ 349.782 millones de servicios de deuda entre enero y mediados de julio de 2020 (informe de gestión del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero ante Diputados, ante una pregunta del FIT-U).

Es decir, la plata que dicen que se necesita ahora y que esperan recaudar con el impuesto, ya estaba, pero se usó para la deuda.

Con el proyecto del FIT-U se espera recaudar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares, esto es, al menos 5 veces más que lo que supone el proyecto del FdT.

2- El destino de los recursos

En algunos medios decían estos días que “el impuesto a la riqueza equivaldría a 30 millones de IFE”, “también podría significar el pago de casi 17 millones de jubilaciones mínimas” o “lo obtenido por el aporte especial a las grandes fortunas equivaldría a la construcción de 5622 hospitales modulares”.

Pero eso no es cierto, no se va a destinar a IFE o jubilaciones. El proyecto del FdT no propone como destino aumentar el IFE o extenderlo, sino otros destinos: un 20 % a asistencia sanitaria, un 20 % subsidios a PyMES, un 20 % a becas progresar, un 25 % de subsidio a empresas de exploracion de gas, y un 15 % en obras para barrios populares.

Por su parte, el proyecto del FITU propone conformar un Fondo de Emergencia, controlado por una comisión de trabajadores y expertos, para 3 destinos básicos:

- Una IFE de $ 30 mil mientras dure la pandemia y el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) para para todos los trabajadores y trabajadoras que se quedaron sin ingresos o están informales (registrados o no, que no gozasen de licencias pagas por sus empleadores, trabajadoras de casas particulares, y cuentapropistas o monotributistas de las categorías A y B).

- Material sanitario y equipamiento médico y hospitalario necesario para atender a pacientes con covid-19; compra y producción de insumos de protección contra el covid-19, contratacion de personal de salud.

  •  Primera etapa de Plan anual de 100 mil nuevas viviendas.

    3- El origen de los recursos

    El proyecto del Frente de Todos busca gravar a las personas con bienes en el país por un valor de 200 millones de pesos o más, con una alícuota del 2 % al 3,5 %, y será un 50 % más alta esa alícuota para bienes situados en el exterior.

    La propuesta de la izquierda afectaría a las 15 mil personas más ricas (0,04% de la población del país) con alícuotas progresivas que van del 5 % al 15 %. Pero no sólo es impuesto a la riqueza o patrimonios, también propone gravar las ganancias de los bancos (20 % las ganancias del sistema bancario de los últimos doce meses).

    Los bancos tuvieron ganancias récord en 2019 y siguieron ganando en pandemia, y las ganancias del 0,8 % de las empresas que la juntaron en pala (privatizadas, grandes empresas). Además plantea una multa sobre los evasores con cuentas en el exterior detectados por la AFIP, gravar la gran propiedad de la tierra y las viviendas ociosas más caras.

    Carlos Heller, diputado del FDT, dijo recientemente en televisión que “A los que van a hacer este aporte no les va a cambiar la vida, pero a los que reciban sus beneficios la vida les va a ser un poco mejor”. ¿Es esto así? ¿Se puede cambiarle la vida a millones de personas sin afectar de verdad a los dueños del país? El problema es objetivo, lo que recauda con su proyecto, intentando no "molestar" a los poderosos, no alcanza para esta Emergencia.

    4- Cuándo se presentaron los proyectos

    El de la izquierda (FIT-U) se presentó en abril. El del Frente de Todos, más de cinco meses después de iniciada la pandemia y el ASPO, el 29 de agosto.

    Algunos legisladores del FdT que presentaron el proyecto, como Itaí Hagman, señalaban lo siguiente en el programa Deuda Prometida:"Hubo mucho debate del por qué se demoró tanto en presentarse. En realidad no cambia que se trate hoy o hace dos meses porque no cambia cuánto se recaude".

    La realidad es que sí cambia la fecha de presentación. ¿Qué hubiese pasado si esos 60 mil millones de pesos que se proponen destinar a la emergencia sanitaria para camas de terapia intensiva, incremento de personal, elementos de higiene, se hubiesen destinado en abril y no en septiembre?

    ¿Qué hubiese pasado si se garantizaba un IFE de 30 mil para que las familias más afectadas no tengan que salir obligadas a hacer una changa una fila en un merendero para poder comer?

    Hay una explicación a esa demora y tiene que ver con haber supeditado todo a la negociación de la deuda externa con los bonistas. El proyecto del FdT se presentó justo el día después de que cerró el plazo para que los acreedores acepten o no la oferta.

    Tirar abajo el régimen del FMI

    Pero no se puede cambiar el pasado. Ahora estamos en un pico de contagios y en el pozo de la crisis.

    Es importante ver lo que pasó hasta acá para dimensionar lo que ahora se puede hacer, y lo que no se va a poder hacer, si continuamos con la misma lógica.

    Porque hay una diferencia fundamental, de concepto, entre los dos proyectos, que explica todas las demás: si se prioriza o no la negociación de la deuda con los lobos de wall street y el FMI, o se prioriza atender la emergencia sanitaria y social.

    Sabiendo que un impuesto a la riqueza en este contexto de emergencia no puede ser otra cosa que un paliativo, la izquierda une este proyecto con una pelea de fondo: al desconocimiento soberano (no pago) de la deuda y de ruptura con el FMI.

    Por eso, estamos en un momento muy importante para abrir este debate sobre el impuesto, que como dice Heller, “es una necesidad imperiosa”. ¿Pero para qué lo queremos? ¿Queremos que sirva para “zafar un poco” y después seguir en la misma? ¿O queremos que el impuesto sirva para iniciar un camino de salida de esta crisis en favor de los de abajo, de las familias trabajadoras?

    Para que sea efectivo ante esta crisis, tiene que plantear una salida al régimen del FMI que ya en los hechos nos está imponiendo y que con el próximo acuerdo con el organismo, que está negociando Guzmán y Fernández, se va a materializar.

    No se trata de que nos prometan “zafar”, “mejorar un poco”, se trata de discutir otra orientación social.






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