Política Venezuela

ABAJO LAS SANCIONES IMPERIALISTAS

Injerencia extrema: Pompeo pide "Gobierno de transición" en Venezuela para levantar sanciones

El imperialismo estadounidense decidió no dar tregua en medio de la pandemia, al contrario, redobló la escalada aprovechándose de la misma para cercar más a Venezuela, sacando ventaja de la acuciante situación del país con un eventual brote de la pandemia en puerta. Una criminal política que expone más al pueblo venezolano ante la inclemencia de la pandemia.

Miércoles 1ro de abril | 10:30

Este martes el Gobierno de Trump habló de levantar las sanciones a Venezuela a cambio de la salida de Maduro y se conforme un “Consejo de Estado”. Bondadosos los yanquis en el trato: si te sometes te levanto el castigo. Si esto no es una tentativa golpista travestida de salida “negociada” y de “transición democrática para Venezuela”, difícil será encontrarle otro nombre. Se trata de un chantaje y extorsión imperialista.

Estados Unidos habla de un plan en el que propone que tanto Maduro como Guaidó “se hagan a un lado de modo que miembros elegidos en la Asamblea Nacional de ambas partes puedan crear un Consejo de Estado que sirva como gobierno de transición, que organice elecciones presidenciales libres y justas", de acuerdo a afirmaciones realizadas por Eliott Abrams en un artículo en el Wall Street Journal publicado este mismo martes.

Según el plan el Consejo de Estado se conformaría con cinco miembros para “gobernar el país” hasta que se puedan celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias en un plazo de 6 a 12 meses. El alto mando militar permanecería en su lugar durante el gobierno de transición. Cuatro de los miembros serían nombrados por la Asamblea Nacional controlada por el sector de la oposición de derecha que reconoce a Guaidó; recordemos que hay “otra” Asamblea Nacional dirigida por los “opositores disidentes”, la cual es la que reconoce Maduro como “legítima”.

El quinto miembro, que se desempeñaría como presidente interino hasta que se celebren las elecciones, sería nombrado por los otros miembros del consejo. Ni Maduro ni Guaidó estarían en el consejo, pero Pompeo dijo que Guaidó sería libre de postularse para presidente cuando se celebren elecciones, pero no Maduro. Tal plan requeriría la aprobación de dos tercios de la Asamblea Nacional, lo que implica no solo la suma de votos de las dos fracciones opositoras (hoy enfrentadas), sino también de, por lo menos, un sector del chavismo.

El plan también describe por primera vez los requisitos de los Estados Unidos para levantar las sanciones contra los funcionarios de Maduro y la industria petrolera, la fuente de casi todos los ingresos extranjeros de Venezuela.

La cuestión entonces es esta: por el solo “derecho” que les da la fuerza imperialista, los Estados Unidos confiscaron bienes, retienen recursos y le imponen un bloqueo parcial a otro Estado soberano porque quieren imponerle un cambio de gobierno afín a los intereses gringos; luego aparecen “ofreciendo” devolver lo robado y cesar la agresión, si en esa otra nación soberana acceden a sus apetencias de que cambien el gobierno. ¡Forajidos imperialistas que quieren tratar al resto como colonias!

Esta política se produce a menos de una semana que el gobierno de EE. UU., en el marco de una de las mayores prepotencias, al mejor estilo del viejo oeste, llegó a colocar precios a las cabezas de dirigentes del alto escalón del Gobierno, incluyendo al propio Maduro, por supuesta conspiración “narcoterrorista que convirtió al Estado venezolano en una plataforma para carteles violentos de drogas”.

Un alto funcionario de la administración dijo el lunes que Estados Unidos está dispuesto a negociar con Maduro los términos de su salida incluso después de las acusaciones. Es decir, que la acusación criminal de la “justicia” extraterritorial imperial, solo funciona como un arma más de chantaje para que cedan a sus pretensiones.

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Así como también acontece pocos días antes de que por las sanciones de Trump, la petrolera Rosneft decidiera terminar sus operaciones en Venezuela y traspasar sus activos al gobierno ruso, lo que expresa el aumento del cerco para estrangular más aún la ya colapsada economía del país. Aunque el retiro de Rosneft y pasar sus intereses al gobierno ruso es parte de su política para salvaguardar sus negocios, esto es producto de la presión imperialista para asediar al país y causar el mayor daño posible.

Como vemos, con la catástrofe ya imperante, como si no fuera poco, el imperialismo yanqui arrecia en sus acciones para que el objetivo de las sanciones termine de imponerse. Recordemos que ha llegado al extremo de confiscar importantes activos del país, como el caso de CITGO, así como de cuentas líquidas o cobros compulsivos de deuda con apropiación de oro –propiedad de Venezuela- como ejecutaron también potencias como Inglaterra y Alemania.

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Durante este fin de semana Guaidó habló de un “Gobierno de Emergencia Nacional” sin Maduro, aunque sí con las Fuerzas Armadas y otros miembros del chavismo, llamando a “todos los sectores políticos” del país a formarlo, acompañado con la promesa de $ 1.2 mil millones de dólares en préstamos de instituciones financieras internacionales para combatir la pandemia. Categóricamente hay que afirmar que tal llamado no puede dejar de leerse sino como un nuevo intento de golpe de Estado, buscando aprovecharse de la situación, tratando, una vez más, de atraer a sectores militares para su fin.

Sin embargo, la propuesta/chantaje de hoy de sus jefes, los funcionarios de Trump, no deja de colocarlo también en situación secundaria, pues su “Gobierno de Emergencia Nacional” lo contemplaba a él, por supuesto, en tanto el “Consejo de Estado” propuesto por los yaquis no lo incluye. El “ni Maduro ni Guaidó” de la propuesta imperialista, relega a su peón a la condición de posible candidato en unas venideras elecciones presidenciales.

El títere de Washington, para no aparecer descolocado, respondió en su cuenta de Twitter tratando de hacer una amalgama entre su propuesta golpista y la extorsión que lanzaron hoy sus mecenas: “Me comuniqué con el secretario de Estado, Mike Pompeo, para agradecer el respaldo de EE.UU. a la conformación de un Gobierno de Emergencia y Consejo de Estado para resolver la crisis”.

Es claro que el gobierno de Estados Unidos está aprovechando de la creciente situación por la pandemia del coronavirus, que amenaza con colapsar el sistema de salud y la economía, para continuar con sus tentativas golpistas y no es ningún espíritu de “democracia” que lo mueve. Con Venezuela con los más bajos precios mundiales del petróleo y una producción por el piso, la catástrofe ya imperante Estados Unidos “ofrece” una “ruta de salida secuenciada” de las sanciones.

Pero para que las sanciones desaparezcan, Abrams dijo que el Consejo tendría que estar funcionando y que “todas las fuerzas militares extranjeras”, desde Cuba o Rusia, tendrían que abandonar el país, siguiendo con esa propaganda que quiere proyectar la imagen de que el gobierno de Maduro estaría sostenido por fuerzas militares extranjeras. “Lo que esperamos es que esto realmente intensifique una discusión dentro del ejército, el chavismo, el partido socialista gobernante y el régimen sobre cómo salir de la terrible crisis en la que se encuentran”, dijo el encargado del imperialismo para Venezuela.

En enero del año pasado, lanzó una ofensiva política golpista buscando derrocar al Gobierno de Maduro e imponer al títere de Juan Guaidó, hasta ese momento un personaje desconocido. Arremetió al mismo tiempo con fuertes sanciones económicas en el sector petrolero y otras áreas llegando al extremo de la confiscación directa de activos extraterritoriales del país en Estados Unidos. Guaidó fue la cabeza de toda esa ofensiva, llegando incluso a protagonizar un intento de golpe directo del 30 de abril, que obviamente fracasó.

¿Quién le da el derecho a Estados Unidos de definir cuál debe ser la ruta para los cambios de gobierno en otro país? Y menos en base a agresiones y amenazas. Como lo hemos sostenido desde este diario, el de Maduro y las FF.AA. es un régimen profundamente antipopular y repudiado por las mayorías, pero única y exclusivamente corresponde al pueblo venezolano el derecho de echarlo o no del poder. Los intereses del imperialismo estadounidense, y los de la derecha que se arrastra a sus pretensiones recolonizantes, no son los intereses del pueblo venezolano.

Levantar sanciones por cambio de gobierno no tiene otro nombre que chantaje y extorsión imperial. Por eso, si antes de esta emergencia eran repudiables estas acciones imperialistas, hoy lo son en grado extremo, pues, en medio del actual brote y de la crisis humanitaria de magnitud que está generando, se vuelve urgente pelear por el fin de las mismas. Debemos exigir con más fuerza que nunca el cese de esas medidas, por abajo las sanciones imperialistas y repudiar a esa oposición de derecha que aplaude la agresión imperialista.

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