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Red Internacional

TRIBUNA ABIERTA.Inundaciones en Tucumán: expresión antrópica de un fenómeno natural

En la provincia de Tucumán se produjeron 15 anegamientos en los últimos 22 años, dispares entre sí en la coyuntura -magnitud y zonas afectadas-, pero similares en sus causales intrínsecas y estructurales. Tópicos como “catástrofe natural” e “intensas precipitaciones” constituyen los recursos lingüísticos recurrentes del discurso de la clase dirigente y del empresariado, en pos de ocultar y justificar intereses de clase y el crimen social producto de la avanzada urbana - agropecuaria capitalista.

Jueves 2 de abril de 2015 | Edición del día

Las graves inundaciones registradas en los últimos días distan mucho de ser naturales; el fenómeno natural sólo son las lluvias. Las inundaciones son consecuencia de las políticas públicas que priorizan la especulación financiera de los negocios inmobiliarios y de la extensión de la frontera agropecuaria, desmontes, por parte de los sectores público -clase dirigente- y privado -empresas-, cuya actuación conjunta resulta perniciosa a escala socio-ambiental.

En general, en las ciudades argentinas se observa la densificación funcional-habitacional en el centro y la expansión “informal” en su periferia semiurbana, sin planificación puesta en práctica. De esta manera, el no-control de la expansión urbana y el incumplimiento normativo, de códigos urbanos, de planes estratégicos, posibilita la especulación inmobiliaria. Así, la lógica del capital en el negocio inmobiliario polariza entre viviendas de alto valor, sólo para la gente con mayor poder adquisitivo, y aquellas para la de menores ingresos, cuya inversión es menor y cuya oferta es considerablemente menor a la demanda, pues el capital busca la máxima rentabilidad.

Paradójicamente, en las zonas de mayor edificación no hubo un significativo aumento poblacional como sí lo hubo en las zonas de menor construcción. Además se evidencia una tendencia típica de la urbanización capitalista denominada gentrificación (1): los más pobres se desplazan a tierras menos aptas y de muy bajo costo en la periferia urbana, con la consiguiente dificultad para ir a trabajar y acceder a los servicios (salud, educación, etc) e infraestructura, debido al aumento del valor del suelo, alquileres, servicios, de la zona ahora ocupada por clase media y alta, que renueva las viviendas. A este proceso de privatización de la ciudad se agregan los problemas de hacinamiento, de precariedad edilicia y de asentamientos inadecuados e inundables, de las viviendas de los sectores más empobrecidos y la reducción del número de propietarios por la imposibilidad de acceder a una vivienda en la “ciudad formal”.

En el caso particular de la capital tucumana, el problema del aumento poblacional se agrava puesto que el 44 % de la población total de San Miguel de Tucumán se localiza en más de 200 asentamientos irregulares (áreas sin servicios básicos de agua potable, pavimentos, red cloacal), emplazados en zonas de alto riesgo hídrico, que hoy se encuentran totalmente anegadas y, en algunos sectores como en La Costanera o El Colmenar, con cientos de familias evacuadas.

La avanzada sobre el piedemonte.

La urbanización capitalista en la provincia ha avanzado marcadamente sobre el piedemonte en los últimos años últimos 20 años se produjo la expansión urbana más onerosa (barrios privados y countries), a expensas de terrenos antaño cultivados con caña de azúcar o citrus, que, sin drenajes adecuados y con las fuertes lluvias de verano, es afectado por anegamiento o inundación pluvial, riesgo que también corren los distritos de bajo nivel económico del Sur. A estos riesgos del espacio urbano, se agregan los de las áreas de relieve montañoso que rodean a Tucumán por el Oeste y Norte, antes cubiertas por el bosque nublado subtropical (”nuboselva”), hoy con deforestación y urbanización incontroladas. En el ámbito rural, en las tres últimas décadas del siglo XX, la llanura oriental tucumana, antes con bosque nativo, se convirtió en un área de intensa actividad agrícola. Este abrupto cambio en el uso de la tierra, creó suelos que a mediano plazo se enfrentarán a un futuro improductivo. (2)

La deforestación incontrolada ha aumentado. Según la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, la tasa de deforestación en Tucumán supera todo parámetro y escala de referencia. Alejandro Ríos, docente de la Facultad de Agronomía de la UNT, en una entrevista al diario La Gaceta dijo “basta con ingresar a Google Earth para visualizar la forma grosera en cómo se avanzó (y se sigue avanzando) sobre todo el piedemonte tucumano. Es un gran negocio deforestar en Tucumán". Y agrega, “existe una correlación entre pobreza y deterioro ambiental. Por lo general, las inundaciones no afectan a las zonas coquetas de pueblos y ciudades, en donde habitualmente se ubican los hogares de los gobernantes. No puede ser sino el Estado quien controle el fenómeno de la deforestación”.

La cuenca del Rio Salí, un caso paradigmático de negligencia gubernamental.

El caso de la cuenca del río Salí explicita el manejo inadecuado de un importante recurso natural por parte de las distintas intervenciones estatales. La eliminación de sus márgenes naturales con la construcción de calles, viviendas, complejos habitacionales modificó notablemente ambos bordes. Hoy aumenta su riesgo por las intensas precipitaciones, que ya inundaban la terraza baja, mayormente ocupada por viviendas precarias de los estratos sociales más pobres.

Un caso paradigmático se dio entre 1995-98, durante el gobierno de Antonio Bussi, cuando se redujo el cauce en pos de destinar sus márgenes a zonas de esparcimiento y parquización, empeorando los propios riesgos del cauce. (3)

Las últimas noticias informan que el río Salí avanzó ya unos 60 metros sobre sus márgenes, poniendo en alto riesgo a muchas familias asentadas cerca del cauce (asentamiento Las Piedritas, barrios La Gaceta, Autopista Sur y Costanera Norte), a lo cual se agrega la apertura de las compuertas del dique El Cadillal.

Con este panorama de la situación actual, los sistemas de emergencia permanecen alertas. El resultado de más de 10.000 evacuados, 10 puentes abatidos, 16 rutas intransitables o cortadas por tramos, ciudades aisladas y sin agua potable entre otras necesidades básicas insatisfechas, dan cuenta del crimen a escala social llevado a cabo por una casta dirigente-empresarial, principalmente por el gobernador de la provincia José Alperovich y sus allegados, que se vieron beneficiados con los negociados comerciales e inmobiliarios mediante varias concesionarias Alperovich S.A. -de autos 0 Km, de camiones, de autos usados, de maquinaria agrícola-, el Hotel República en el centro de la capital tucumana, la empresa constructora Avanco S.R.L., Inmobiliaria Elgart, León Alperovich Group Inmobiliaria (que comercializa el cerrado complejo habitacional ”Terrazas Village, un nuevo concepto de vida”), y sus emprendimientos sojeros en Tucumán, Santiago del Estero y Salta.

Notas

1. Luis Alberto Salinas, “Gentrificación en la ciudad latinoamericana. El caso de Buenos Aires y Ciudad de México”, GeoGraphos 44, Vol 4, México DF, febrero de 2013, en Andrés Arnone, Verónica Zaldívar y Esteban Mercatante, “Sin lugar para los débiles”, Revista Ideas de Izquierda, mayo de 2014.

2. “Cambio climático y amenazas ambientales en el Área Metropolitana de Tucumán”, autores: José Sayago, Mirian Collantes, Liliana del Valle Neder y José Busnelli, Revista de la Asociación Geológica Argentina, junio 2010.

3. Informe “Influencia de Factores Naturales y Antropogénicos en el Diseño de Drenaje Fluvial en Áreas Urbanas”, autores: Liliana del Valle Neder, Mario Alejandro Caria y José Busnelli, INGEMA (Instituto de Geocencias y Medio Ambiente), Facultad de Ciencias Naturales e IML (Instituto Miguel Lillo), UNT (Universidad Nacional de Tucumán), año 2007.




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