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La estafa del monotributo

Ituzaingó: el Municipio precariza y retrasa el pago de salarios de trabajadores de Salud, Niñez y Género

Avalan la estafa del monotributo, precarizan y para colmo pagan cuando se les antoja. El maltrato de los funcionarios municipales muestra el desprecio por las vidas trabajadoras en medio de la pandemia. Por eso persisten los reclamos de parte de los trabajadores. Testimonios de primera mano.

Griselda Bulgach

Delegada Suteba Ituzaingó-La Marrón

Martes 28 de julio de 2020 | 12:58

El muninicipio de Ituzaingó, que precariza a sus trabajadores

Nuevamente trabajadores de las áreas de Salud, Niñez y Género precarizados bajo la forma de monotributo reclaman ante la demora sistemática en el pago de salarios. Nos han llegado a nuestra redacción las muestras de indignación por parte de trabajadores, que mantenemos anónimos para evitar represalias: “nunca trabaje en un lugar así, es un municipio muy hostil y la respuesta que nos dan ante nuestros reclamos es que ‘esto va a seguir siendo así y al que no le guste que se vaya’... este trato nos dan a los 21 profesionales entre DINAI y el Consejo de Mujeres en el que estamos trabajando”

Pero el problema no sólo afecta a los trabajadores que no cobran, sino también a los sectores vulnerables con los que trabajan: “no garantizan lo elemental para trabajar en áreas tan críticas como sensibles, donde se requiere una mayor atención y recursos presupuestarios en el marco de la pandemia. Nosotros trabajamos sobre poblaciones muy vulnerables que hoy están muy afectadas y es una situación que va empeorando. Sin embargo no es prioritario para el Estado municipal que además nos mantienen con contratos precarios y sin ningún tipo de derecho laboral. Algo que se agrava porque hay muchas compañeras mujeres, madres de familia y sostén de hogar y que se ven muy afectadas por la crisis”.

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Las demandas pendientes de las mujeres trabajadoras nuevamente han sido postergadas, y peor aún, las han hecho retroceder de lo ya conquistado, poniéndolas en una situación de inestabilidad absoluta.

Pero los ataques a los bolsillos de las familias trabajadoras no queda ahí sino que es peor, ya que tienen que garantizar un montón de insumos y recursos de sus bolsillos. El mismo municipio que no les paga es el que les ordena que gasten para trabajar: “trabajamos desde casa porque no tenemos ART, poniendo todos los recursos nosotros: internet y horas de llamados por teléfono que sale de nuestro bolsillo. Y encima ante cada reclamo lo único que recibimos es maltrato por parte de los funcionarios a cargo. Es prácticamente un feudo, donde tenés que acatar y callarte la boca. Porque además de no pagarte, encima hay persecución política por reclamar derechos elementales.”

Por eso es necesario pelear por el pase a planta permanente de todos los trabajadores del Estado, terminando con la estafa del monotributo y las demás formas de contrato precario.

La precarización laboral en el Estado es una norma. Pese a que supuestamente (según lo que dicen las leyes) es el Estado el que debería velar por los derechos laborales, cuando vamos a la realidad vemos que el Estado es un de los principales negreros y precarizadores. Y en muchos casos esta precarización mata, como vemos con los trabajadores de la salud desprotegidos. Como dice el mismo trabajador: “así endurecen todavía más las peores condiciones laborales en medio de un sistema sanitario local disfuncional por la falta de recursos que no asiste correctamente a la población que más lo necesita”.

La pandemia ha sacado a la luz todas estas situaciones de precarización, porque las ha vuelto cada vez más insoportables. Peor aún: los gobernantes son muy duros con los trabajadores, pagándoles cuándo y cómo quieren, imponiendo recortes salariales, despidos y suspensiones. Pero con los bonistas o grandes empresarios como Techint son muy blandos: el gobierno los amenaza verbalmente para luego retroceder y hacer lo que los empresarios quieren. Plata para los trabajadores no hay, o hay sólo migajas, pero para los empresarios, les pagan hasta el sueldo de sus gerentes y CEOs.

Es necesario invertir las prioridades disponiendo todos los recursos necesarios para que esta vez la crisis no la pague el pueblo trabajador. Para eso se necesitan recursos. Estos podrían sacarse de un impuesto a las grandes fortunas, como el que propusieron las bancas de Frente de Izquierda de Nicolás Del Caño y Romina Del Plá.

Como podemos ver, la prioridad de los gobiernos no pasa por los derechos de las y los trabajadores, ni de los sectores populares. El caso de Salud, Niñez y Género es elocuente. Por eso es necesario que las y los trabajadores nos organicemos para dar nuestra propia salida.

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