Política

CRÍA CUERVOS...

Juan Marteau, el “antiterrorista” de Kirchner que ahora trabaja con Macri

Es profesor de la UBA y asesor del FMI, de la ONU y de grandes empresas. En 2007 redactó la Ley Antiterrorista a pedido de Néstor. Hoy Cambiemos lo puso al frente del “combate” al lavado de dinero.

Daniel Satur

@saturnetroc

Jueves 31 de marzo de 2016 | Edición del día

El gobierno nacional acaba de crear el Programa de Coordinación Nacional para el Combate del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo. Según la información oficial, sus funciones serán, entre otras, dictar políticas públicas, proponer proyectos de ley (en coordinación con el Ministerio de Seguridad), firmar convenios sobre lavado de dinero y financiación del terrorismo, diseñar controles junto a bancos y empresas y producir indicadores para medir si funcionan o no las políticas diseñadas.

El Programa funciona desde febrero bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Pero recién se informó oficialmente el 22 de marzo que a su frente se designó al abogado Juan Félix Marteau, hombre de dilatada trayectoria que ya había sido funcionario junto a Néstor Kirchner.

En 2007, cuando el entonces presidente buscaba congraciarse con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), Marteau fue el encargado de redactar el texto de la controvertida Ley Antiterrorista, un engendro legal cuyo articulado resultaba ser un verdadero catálogo para la criminalización de la protesta social y la represión.

Cuervo caro

Para gran parte de la población el nombre de Juan Félix Marteau no significa nada. Sin embargo este abogado y profesor universitario hace años forma parte de la crema intelectual que da sustento teórico e ideológico a más de una política represiva que se intenta desplegar desde el Estado. Todo bajo la elegante cobertura del combate al “terrorismo” y al lavado de dinero.

Según versa su currículum vitae, Marteau fundó hace algunos años el estudio “Marteau Abogados / Attorneys-at-Law”, con oficinas en un primer piso de la Avenida Santa Fe al 1300 de la Ciudad de Buenos Aires. Es también profesor de las facultades de Psicología y Derecho de la UBA en las áreas de Criminología y Derecho Penal. Preside a su vez la Fundación de Investigaciones en Inteligencia Financiera (Finint).

Pero lo que más enorgullece a Marteau es haberse convertido, tras años de especialización, en asesor de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, el Banco Mundial y un importante número de empresas y bancos nacionales y multinacionales.

Entre esas empresas se encuentra el Grupo Clarín, al que Marteau defendió en una causa en la que Ernestina de Noble, Héctor Magnetto y otros directivos de “La Corpo” fueron imputados por realizar operaciones financieras fraudulentas y evadir impuestos mediante la creación de sociedades en el exterior.

Con Néstor sí

En su currículum Marteau también destaca que fue “responsable de la redacción del Proyecto de Ley sobre Asociaciones Ilícitas Terroristas y Financiación del Terrorismo”, que fue aprobado en junio de 2007 y que pasaría a la posteridad con el nombre más popular de Ley Antiterrorista.

La norma surgió como un esfuerzo del gobierno de Néstor Kirchner para congraciarse con el GAFI y evitar que ese organismo conducido por las potencias imperialistas realizara evaluaciones desfavorables sobre Argentina. Con ese objetivo en 2006 el presidente nombró Coordinador Nacional y Representante del país ante el GAFI al abogado de la Avenida Santa Fe.

Con el aval del “Pingüino”, durante el primer semestre de 2007 Marteau recorrió varias veces los despachos del Congreso para convencer a propios y extraños de la necesidad de aprobar el controvertido proyecto de ley.

Vale recordar que en aquel entonces se generó un duro debate, incluso dentro de las propias filas oficialistas, sobre los alcances de la norma. El juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni y el periodista y titular del CELS Horacio Verbitsky fueron de los que más cuestionaron la iniciativa de Kirchner. Pero quienes rechazaron de plano la medida fueron, centralmente, los organismos de derechos humanos no cooptados por el Estado, la izquierda y un amplio abanico de organizaciones sociales que alertaban sobre el espíritu de una norma dictada desde las usinas políticas y económicas del stablishment internacional. La discusión, obviamente, fue eludida por gran parte de los voceros políticos y periodísticos del oficialismo.

El 11 de septiembre de ese mismo año, con la Ley Antiterrista ya vigente, Kirchner y sus ministros Peirano (Economía), Taiana (Relaciones Exteriores) e Iribarne (Justicia) firmaron el decreto que creó la “agenda de lucha contra el lavado de dinero y financiamiento de terrorismo”, a cuyo frente y a modo de premio por los servicios prestados pusieron al propio Marteau.

Con Cristina no

Sin embargo el “Marteau moment” no duraría mucho. En enero de 2008, con Cristina Fernández como presidente, el nuevo ministro de Justicia Aníbal Fernández removió a Marteau y puso en su lugar a otro abogado, relacionado con el burócrata sindical del gremio bancario Juan José Zanola (quien terminaría preso por adulteración de medicamentos).

Desairado, Marteau no tardaría mucho en pasarse a la oposición. En poco tiempo se convirtió en asesor de la entonces diputada Elisa Carrió, en defensor de Clarín y, gracias a sus estrechos contactos diplomáticos, en informante de la embajadora estadounidense Vilma Martínez. Así quedó reflejado en el portal Wikileaks, donde se lo nombra en el cable 1257 sobre “lavado de dinero en la Argentina”, enviado por Martínez al Departamento de Estado el 1 de diciembre de 2009.

Con quien nunca rompió lanzas (no tenía por qué hacerlo) fue con el titular de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos de Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo, Raúl Pleé, quien el año pasado se hizo conocido por organizar la marcha homenaje al fallecido Alberto Nisman. Tan estrecha es la relación con Pleé que Marteau tiene a la hija del fiscal en el staff de su estudio jurídico.

Cuando en diciembre de 2011, en una maniobra que buscaba fortalecer su frente interno, el gobierno de Cristina reformó parte de la Ley Antiterrorista “suavizando” los alcances represivos que tenía la norma respecto a la protesta social, Marteau se sintió poco menos que humillado.

Por eso este año, envalentonado con el triunfo de Mauricio Macri, el abogado decidió volver a la carga. Sabiendo que un lugar destacado le esperaba con Cambiemos, en enero de este año escribió una columna en el diario Clarín donde afirmaba que “el gobierno debería enviar al Congreso una ley integral que derogue la absurda y traicionera norma vigente nro. 26.734”, haciendo referencia precisamente a la modificación que en 2011 se hizo sobre su creación de 2007.

Con Mauricio también

Marteau hace gala de un discurso “anticorrupción” tan elaborado que a más de uno hará creer que se trata de un ángel guardián de la transparencia y la honestidad.

Pero a pesar de los cuidados retóricos, el abogado no disimula su alineamiento casi incondicional con las políticas más duras implementadas por potencias imperialistas como Estados Unidos, Francia o Gran Bretania.

Políticas que, bajo la excusa de combatir las “nuevas amenazas” como el terrorismo y el narcotráfico, producen sistemáticas intervenciones militares que derivan en asesinatos masivos de víctimas inocentes y en el sometimiento cada vez mayor de los pueblos pobres del mundo.

En agosto del año pasado prácticamente nadie imaginaba que Mauricio Macri terminaría siendo el presidente de Argentina. Menos aún Juan Félix Marteau podía imaginar que volvería a tener su revancha como funcionario. Fue entonces cuando, entrevistado por el diario La Nación, el abogado de la Avenida Santa Fe afirmaba que “en Argentina se ha deteriorado el propio sentido del castigo, la función que cumple la ley penal. Estos años del llamado neoprogresismo o, para decirlo más simpáticamente, de penalismo garantista posdictatorial, hemos visto que ha habido una degradación constante de la función del castigo y de la significación que tiene la ley penal para ordenar las conductas humanas”.

Ahora Macri es presidente y sus amigos Germán Garavano y Patricia Bullrich son ministros. Ahora él es el flamante Coordinador Nacional para el Combate del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo. Ahora va por su revancha.







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