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ENTREVISTA // TEATRO

La Crisálida: somos un instante a lado del abismo

Una mirada sobre la muerte desde el humor para cambiar la mirada sobre la vida. Entrevistamos a su directora Lourdes Herrera y a Juan Osuna, uno de los actores.

Miércoles 6 de abril de 2016 | Edición del día

En esta obra se aborda el tema de la muerte, ¿Cómo es la relación entre la risa y la muerte?

Lourdes (L): El primer tema no fue este, pasamos por varios y quedamos con la muerte. Hace cuatro años se murió mi mamá y era la primera muerte significativa de mi vida, yo entendía que se murió, su cuerpo no estaba más pero era raro, era imposible que se haya esfumado, era alguien muy importante para mí. Entonces empecé a hacer una búsqueda muy personal sobre la muerte y empecé a sacarle lo triste. No está más y nosotros nos quedamos tristes pero ella debe estar en un lugar bastante copado, algo más grande, la vida es algo muy chiquito de algo enorme. Entonces propuse este tema desde esa visión, la muerte no como un fin, sino como el transformarse en una etapa nueva, otra cosa, otra forma, o a otro nivel de algo, no como un fin triste, la vida fue para algo y la muerte es el fin de la vida pero hay algo más de uno. Por eso se llama La Crisálida.

¿Cuánto tiempo les llevó hacer esta obra?

L: Un año, pero pasando por todos los otros temas. Nosotros por falta de dinero ensayábamos en el living de Juan que no es tan grande, cuando estábamos muy avanzados en la obra vimos que era un error seguir ahí porque es muy difícil llevar eso a un espacio teatral, empezamos a buscar y a mí no me convencía ningún lugar que veía porque quería un lugar pequeño como el living de Juan, así llegamos a La Pausa que es pequeña, muy íntima y acogedora. Los actores están sin maquillaje, sin nariz, muy real, porque hay mucha mezcla de teatro tradicional, igual todos somos clowns, entonces tiene ese color pero tratamos de hacerlo teatral.

¿Cómo vivieron el estreno?

L: Cada uno lo vivió de un modo muy distinto, para mí fue un parto en un buen sentido, quería que todo salga bien ya que la obra es bastante sutil en los detalles y algo fuera de eso iba a hacer mucho ruido porque sentía que era una unidad bastante fina. El abuelo de Carito, una de las actrices que tiene 17 años, se murió mientras ensayábamos la obra y ella tiene un texto que dice “tengo todos mis abuelos vivos”, después lo siguió haciendo igual, pero esta obra nos fue modificando mucho. El estreno en sí también fue muy emotivo para nosotros porque fue mucha gente que queremos mucho.

¿Por qué eligieron un hospital como espacio en donde transcurre la obra?

L: Al principio iban a ser sepultureros, y empezamos a investigar el trabajo de los sepultureros que era un mundo fascinante, porque esa gente tiene un contacto con la muerte que no tienen otros, vimos videos en donde contaban que valoraron mucho más la vida por trabajar en eso.
Con el hospital comenzamos a pensar algo de eso también, la gente que trabaja cerca y lo vive desde un lugar distinto, sobre todo la gente que trabaja en terapia. Hay uno de los actores, Juan, que trabaja en un hospital y nos trajo muchas anécdotas bizarras que están lejos de lo que cualquiera de nosotros se puede imaginar, la obra en esas cosas quedó pequeña porque la realidad supera a la ficción.

Juan (J): Hubo mucho tiempo de investigación, de hablar de la muerte, de leer cosas, de lo que pensaba cada uno de la muerte, y también ampliar eso, escuchar lo que pensaba cada uno acerca de eso.

¿Y ustedes qué piensan de la muerte?

J: Yo pienso que está siempre ahí, es medio de Castaneda lo que digo, es algo que me impulsa a vivir más apasionadamente, pienso que en cualquier momento puede venir entonces aprovecho cada segundo para vivirlo lo más intensamente posible.

L: De los actores hay uno solo que no tiene una muerte significativa de otra persona en su vida, y en un principio eso se notaba y después no, a todos nos toca en algún lado y lo bueno es eso, que a todo el mundo que vaya a ver la obra le va a pasar.

J: No hay nadie que escape de eso, de esa temática, de la muerte, más allá de amigos o familiares a mí me tocó trabajar en el hospital en terapia intensiva, ver cómo los profesionales conviven con eso todos los días y cómo aparece un humor ahí también, negro tal vez, oscuro, pero que les sirve para poder seguir yendo a trabajar porque si te metés demasiado con eso no podrías seguir trabajando. Es fuerte pero es gracioso también, ese caparazón que se ponen para poder seguir en su labor. Creo que hay bastante de eso en La Crisálida, el humor de lo cotidiano pero mezclado con alguien que se está muriendo, las cosas que pasan en un quirófano.

L: También fue trabajar la muerte no solamente en el cuerpo, sino las pequeñas muertes de todos los días o de las cosas necesarias para que otras cosas en la vida de uno vuelvan a florecer o florezcan cosas distintas. Para seguirte relacionando con las mismas personas después de 10 años, las relaciones con la gente o con el medio necesitan transformarse, modificarse, es necesario que mueran cosas para que nazcan, eso está todo el tiempo y eso a mí me gusta.

J: Por eso también La Crisálida, porque muere la larva pero nace la mariposa, todo el tiempo en la vida están muriendo y naciendo cosas. Más allá de la muerte de alguien o la muerte de algo todo tiene un ciclo que termina y vuelve a empezar.

L: Lo lindo también, excepto en el caso del suicidio, es que no se toma la decisión “me voy a morir”, es algo natural y lo sentís, vas sintiendo cuando llega.

J: Y te duele, duele transformarse, como cambio positivo, nos duele cuando nacemos, nacemos llorando y gritando, pero está naciendo una vida nueva. En la sociedad se trata mucha veces de evitar el dolor, por lo menos pasa en la medicina, el ser humano no se quiere hacer cargo de que algo le duele y tapa cosas con analgésicos.

L: Esto lo hablamos mucho, la muerte forma parte de nosotros también, por algo está y algo hay que aprender.

J: Tiene que ver con el desapego, con el soltar, quieras o no en algún momento tenés que dejar este cuerpo y pasar a otra cosa, no sé a qué pero al cuerpo se lo van a terminar comiendo los gusanos y pasará a ser un sustento para un planta o para lo que sea por más que uno no quiera. Muchas veces nos aferramos a algo que no queremos soltar y la vida misma te obliga.

L: Trascender las cosas, Carito que es la más joven en algunos ensayos terminaba súper movilizada y dijo “esto me cambió”. A nosotros nos modificó el tema al tratarlo de ese modo y nos hizo ser un poco más felices, o sin tanta historia con la muerte en sí, o una historia más linda. Está bueno que la vida sea intensa para no arrepentirte después de un montón de cosas, vivir cada momento. Si te cambia la mirada de la muerte te cambia la mirada de la vida.

La Crisálida: Sábados 22.30 hs en La Pausa Teatral, Av. Corrientes 4521. Reservas por Alternativa Teatral o al mail [email protected]







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