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Red Internacional

Video Entrevista.La Huelga portuaria de 1966: Entrevista a Martín Mangiantini

En esta entrevista conversamos con Martín Mangiantini, investigador del CONICET y docente de Historia de la UBA, sobre la importante huelga portuaria de 1966 en Buenos Aires. Por su relevancia económica, por el contexto político nacional e internacional y por el repertorio de prácticas que conectaron el territorio con el mundo del trabajo, constituye una interesante experiencia para ser rescatada dentro de la historia obrera y de las izquierdas en Argentina.

Viernes 7 de mayo | 22:47
Entrevista con Martín Mangiantini. La huelga de 1966 en el Puerto de Buenos Aires - YouTube

Te dejamos aquí el video con la entrevista completa:

Entrevista con Martín Mangiantini. La huelga de 1966 en el Puerto de Buenos Aires - YouTube {HTML}

Y compartimos algunas definiciones de Martín Mangiantini en la entrevista:

  •  El golpe de Estado de 1966 es un intento muy fuerte de revertir los ciclos de inestabilidad previa en clave de la conflictividad social como de las luchas interburguesas a partir de objetivos “racionalizadores”, de reducción drástica del déficit fiscal, de reducción del gasto público, de aumentar la recaudación tributaria. Es en ese contexto que el Estado castrense avanza sobre áreas muy importantes, como los ferroviarios o los ingenios azucareros en Tucumán. Todo esto genera respectivas luchas y resistencias importantes.
  •  El golpe es apoyado por la iglesia, por el capital extranjero, por la burguesía transnacional, y por la burocracia sindical. El vandorismo, la dirección sindical de estos años, después de haber fracasado en un proyecto que era “seguir siendo el peronismo sin Perón”, ve la necesidad de seguir teniendo una actitud (siendo buenos) cuidadosa y de “expectativa” con el gobierno de Onganía.
  •  El disciplinamiento de la clase obrera viene por dos vías. La clásica política represiva; pero también a partir de los cambios en el modelo de acumulación, ya que hay cambios notorios en la cotidianeidad del trabajo del obrero. La incorporación de tecnología que acelera los tiempos de trabajo, el congelamiento de salarios, la suspensión de los convenios colectivos de trabajo, la desocupación como disciplinamiento de la clase.
  •  El conflicto portuario es al inicio de la dictadura. Hay todo un plan de reformas sobre el rubro portuario (no era la primera vez, pero antes los trabajadores habían resistido). El discurso era “remediar la productividad”, el gasto que producía el puerto. La intervención al Puerto, de forma sintética, implicaba cambiar el régimen de trabajo enormemente: regulaba los tiempos, se limitaba la posibilidad de hacer horas extras, al mismo tiempo que aumentaba los topes de las cargas. Se trabajaba menos tiempo pero con condiciones de insalubridad, de peso físico muchísimo más fuerte. Todo en pos de la productividad. El objetivo de las reformas era reducir la estadía de un barco en el puerto a la mitad.
  •  El motor de la huelga del Puerto de Buenos Aires de 1966 son los estibadores, organizados en el SUPA (Sindicato Único de Portuarios Argentinos), bajo la conducción de Eustaquio Tolosa, que era peronista. Es un sindicato muy particular: una mano de obra muy precarizada, mucha inmigración de otros países latinoamericanos, y muchos trabajadores desplazados de la industria. Una mano de obra muy pauperizada.
  •  La estrategia de Tolosa es negociar. Pero cuando termina la entrevista con Onganía, este interviene el sindicato. Eso lleva a la propia dirigencia sindical a radicalizar el conflicto más allá de sus propias intenciones conciliatorias. Y lanzan la huelga por tiempo indeterminado que termina durando tres meses.
  •  El “tolosismo” nunca deja de negociar, pero pierde capacidad de dirección del conflicto en un nivel de la base. En un primer momento, además de la tensión entre los portuarios y la CGT, se arma una coordinadora de las distintas entidades portuarias. En la práctica esto se diluye muy rápidamente porque cada sector va negociando por su cuenta. En paralelo a eso, funciona algo que se autodenominaba “Coordinadora de Agrupaciones Portuarias”, que es importante en los primeros momentos: estaba integrada por las agrupaciones portuarias que intervienen antes del conflicto.
  •  El rol de estas organizaciones se va diluyendo y se traslada al centro activo del conflicto. Este va adoptando una cara territorial, barrial. Esta acción territorial es lo que garantiza la extensión de la huelga. Por ejemplo, que los trabajadores estén tres meses sin ir a trabajar implicaba la solidaridad, la realización del fondo de huelga. En segundo lugar, esta acción es una garantía de la radicalización metodológica de la huelga. La organización se traslada a los lugares de residencia de los trabajadores, en los barrios populares. Se contabilizaron unas 40 “Comisiones de Resistencia” asentadas en estos barrios.
  •  Esta organización se da con un método muy vinculado a la democracia obrera, asambleario, deliberativo y resolutivo al mismo tiempo, horizontal. Y va sosteniendo el conflicto recaudando fondos, haciendo bonos, visitando fábricas de la zona, organizando festivales de apoyo, visitando facultades, buscando la solidaridad con otros rubros. De la confluencia de estas comisiones surge una coordinación de hecho que se llama “Intervilla”, formada por los delegados de cada comisión, que publica un Boletín de Huelga. En estos Boletines se da mucha importancia a la organización contra los rompehuelgas.
  •  Aquí vemos una fuerte presencia de corrientes políticas de izquierda en el conflicto. Este es un momento de redefinición en la izquierda argentina. El PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) nace en 1965, Política Obrera en el 64/65, Vanguardia Comunista tiene un año o dos. Con lo cual la huelga portuaria es para estas organizaciones una primera prueba. El PRT va a volcar plenamente sus agrupaciones estudiantiles. Era común el pernocte en las villas de los estudiantes, para al otro día estar en el puerto garantizando las medidas de fuerza. También tendrán una incidencia agrupaciones vinculadas a lo que se denominará “peronismo combativo” o “izquierda peronista”.
  •  Lo que se desprende del conflicto portuario, en cuanto a cómo pensar la relación entre la clase en conflicto y la izquierda, es el concepto de retroalimentación. La izquierda no inició el conflicto, pero es fundamental en que los espacios creados por la socialización y la actividad espontánea de los trabajadores, perduren más allá de sus potencialidades iniciales. Son animadores de la multiplicación de esos espacios, como los Comités de Resistencia.
  •  Esta idea de que por un lado está la clase obrera peronista y por otro lado la izquierda es una idea muy forzada. En la propia “resistencia peronista” la izquierda está metida. Es una resistencia obrera, no una resistencia peronista. Que la identidad mayoritaria de buena parte de la clase obrera fuera peronista es un dato cierto. Pero que eso implicase que esa clase obrera de forma mayoritaria fuera refractaria al diálogo con la izquierda, a un programa de izquierda, es falso. Hay un diálogo constante, en la cotidianeidad, en los lugares de trabajo. Era parte de la época.
  •  Pensar el conflicto portuario del 66, es pensar todo este ciclo de ajuste, de racionalización del onganiato, que no debe pensarse desde la lógica de la derrota, sino desde la de experiencias acumuladas. El Cordobazo muestra elementos que en conflictos como este se visualizan, se anticipan: la retroalimentación de la clase obrera con la izquierda y con el conflicto, la vinculación del movimiento obrero con el movimiento estudiantil, la importancia en el conflicto de cómo surgen las esferas territoriales, la organización de los barrios, las comisiones de mujeres. Se podría pensar al Cordobazo, no como un quiebre tajante, sino como el paso a una etapa más ofensiva de la clase obrera que expresa características que estaban en el periodo previo.


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