Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA DE GÉNERO

La Plata: ¿Qué pasa con las trabajadoras de la Línea 144?

La Subsecretaría de Género, Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires (perteneciente a la Secretaría de Derechos Humanos) abrió la Línea telefónica gratuita para la atención de casos de Violencia de Género.

Natalia Martínez González

Delegada ATE Ministerio de Desarrollo Agrario provincia de Buenos Aires

Domingo 17 de septiembre de 2017 | 19:36

En nuestro país, en donde ocurre un femicidio cada 18 horas y van en aumento los transfemicidios y travesticidios, la tarea de las trabajadoras de línea 144 de la capital bonaerense, es más que fundamental, ya que es esta la primer herramienta con la que cuentan muchas mujeres para denunciar la violencia sufrida. La línea 144 funciona las 24hs, los 365 días del año, recibe entre 40.000 y 50.000 llamadas mensuales y cuenta con un poco más de 100 trabajadoras capacitadas para su atención. Este es un primer problema que se presenta, el número insuficiente de trabajadoras; sumado a que no tienen información actualizada de los espacios para la contención y derivación de los casos, y también resulta que éstos son precarios y no funcionan correctamente.

Es de público conocimiento que desde que asumió este gobierno hubo un vaciamiento de las políticas en materia de género, con presupuesto miserable, el cierre de casas refugios, programas y espacios de contención, como denunciamos desde este diario. No escapan a esta situación las trabajadoras de la línea en la ciudad, ya que algunas de ellas son contratadas (monotributistas) y otras tantas terciarizadas a través de la empresa Provincia Net (como empleadas de comercio) sin estabilidad laboral y con sueldos por debajo de la línea de pobreza.

Este panorama se vuelve más oscuro si tenemos en cuenta el plan de ajuste que está llevando a cabo el gobierno, en vistas de la inflación, el aumento de la desocupación y el creciente empobrecimiento del pueblo trabajador, que repercute profundamente en las mujeres, y que se presenta como continuidad de los escasos recursos otorgados también por el gobierno anterior a manos del FPV.

Es por esto, que las trabajadoras se vieron obligadas a comenzar un proceso de organización, en pos de lograr mejores condiciones laborales, de seguridad (por un espacio único y protegido) y reclamar por esta imposibilidad del Centro de Atención de proveer la ayuda necesaria a las víctimas de violencia.

Por otra parte, hace menos de un mes, las trabajadoras tuvieron que pasar por una situación violenta por parte del personal policial que se encuentra compartiendo el edificio con ellas. En esta oportunidad los policías decidieron hacer de una guardia de sábado una reunión social, invitando a otros policías a mirar una pelea de boxeo y tomar alcohol; en el transcurso de la noche hubo disturbios, griteríos y hasta llegaron a agredir verbalmente a una de las trabajadoras. Aunque se puso en aviso a las autoridades, la intervención fue solo un llamado telefónico, que lejos de solucionar el problema trajo más agresión por parte de los policías. Resulta contradictorio y paradójico que la línea para atención a víctimas de violencia funcione en un espacio físico compartido con las fuerzas policiales. Cuando las mujeres y todo el colectivo lgttbi padece a diario, el accionar de dicha fuerza: redes de trata, persecusiones y razzias, hasta el maltrato cuando se intenta denunciar en las comisarías los terribles hechos cuyo punto culmine son los femicidios.

Por todos estos hechos de vulnerabilidad y de desprotección las trabajadoras están en lucha y organizándose para poder exigir: políticas públicas para la prevención y erradicación de la Violencia de Género, pase a Planta Permanente de todas las trabajadoras, traslado de la Línea y separación de las Fuerzas de Seguridad.







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