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Red Internacional

Afganistán.La UE cierra las fronteras a los afganos mientras negocia con los talibanes

A pesar de su participación en la intervención de EEUU en Afganistán la UE se opone rotundamente a acoger refugiados afganos. El objetivo es que ningún solicitante de asilo pise territorio europeo, sino que sean acogidos en países del entorno. El discurso de la extrema derecha es la política exterior de la Unión Europea.

Miércoles 18 de agosto | 12:00

"La nueva realidad no puede suponer movimientos masivos a Europa. Hay que coordinarse con los países de tránsito. Apoyar a los países vecinos" afirmaba Josep Borrell, el alto representante de Política Exterior de la UE. Otros líderes de la Unión Europea, como Macron, anunciaban “Debemos anticiparnos y protegernos de importantes flujos migratorios irregulares”. De este modo la Unión Europea rechaza abiertamente permitir el asilo político de los afganos que huyen de los talibanes y de la miseria. Incumple con ello el mismo Derecho Humanitario que siempre dice defender.

La intervención militar de EEUU con la participación de diversos países europeos ha costado la vida a unas 241.000 personas, 71.000 de ellas civiles, desde 2001. En el último año, según datos de la ONU, 500.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. La mayoría de estas personas permanecen en países del entorno, mientras que otras han emprendido el camino a Europa ante el avance talibán, las sequías, o la crisis alimentaria. Sin embargo, ante esta crisis humanitaria ocasionada por las intervenciones militares de los países occidentales en Afganistán para defender los intereses del imperialismo europeo y americano, la “Europa fortaleza” cierra a cal y canto sus fronteras.

Y es que el cierre de fronteras y la externalización de la política migratoria va a ser, así lo ha anunciado Borrell, la única respuesta de la UE a los problemas que atraviesa la población afgana. No es ninguna sorpresa, se trata de la misma política exterior que se lleva aplicando a través de pactos con terceros países como Marruecos, Turquía y Libia a lo largo de la crisis de refugiados. En los últimos días Austria ya ha propuesto crear centros de deportación en los países de la zona.

A pesar de la fingida sorpresa de las autoridades europeas, la crisis humanitaria en Afganistán no es nueva. Tras más de 20 años de guerra, en la actualidad y desde hace tiempo los afganos son, después de los sirios, el grupo más numeroso de solicitantes de asilo. El jefe de la diplomacia comunitaria aseguró que la UE va a emplear "toda su influencia económica y política" para ayudar a la población afgana. Esto son solo palabras, el año pasado, solicitaron protección internacional en Europa unos 44.000 afganos. Sin embargo, la mayoría de ellos fueron deportados de forma sistemática y forzosa por los distintos gobiernos de la UE.

Bajo el pretexto de “ayudar” a los afganos lo único que plantea Borrell es la intención de la Unión Europea de obligar a los países vecinos de Afganistán a que impidan que los refugiados afganos abandonen la región, recurriendo con ello a campos de deportación y de refugiados, a la represión de las personas migrantes y al despliegue de tropas. Esta política no es otra que la externalización de la política migratoria de la UE en estos países, los cuales hacen “el trabajo sucio” que la UE no quiere realizar en sus propias fronteras para no dañar su imagen.

Al mismo tiempo que Josep Borrell afirmaba que había que impedir la llegada de solicitantes de asilo afganos a la UE, exhortaba a los gobiernos a “tratar e implicarse” con los talibanes. En la conferencia virtual de ministros de exteriores afirmaba: "Han ganado la guerra (…) “no es cuestión de reconocimiento oficial, sino de tratar con ellos. Tenemos que implicarnos con ellos y, al mismo tiempo, estar muy vigilantes con el respeto de las obligaciones internacionales”. El discurso de la extrema derecha siempre ha sido, en realidad, la práctica real de la política exterior de la Unión Europea.

En 2015, ante la situación de los refugiados sirios, la Comisión Europea y en especial Alemania hablaban de mantener una política de puertas abiertas, que realmente nunca existió, bajo el lema de “welcome refugiees”. Actualmente la situación se vuelve a repetir, si bien agravada porque la guerra en Siria continúa, y ahora se suma el triunfo talibán en Afganistán. El cínico "podemos hacerlo" de Angela Merkel sobre la acogida de refugiados sirios en Alemania se ha convertido con la crisis afgana en un hipócrita "no podemos resolver todos los problemas acogiendo a todo el mundo".

La victoria de los talibanes es una mala noticia para el pueblo afgano y para las luchas por la emancipación en la región y en todo el mundo. Esta terrible situación en la que los trabajadores y las masas afganas deben elegir entre una vil ocupación imperialista y el regreso de los reaccionarios talibanes ha sido provocada por la intervención imperialista en la región, y por los intereses económicos de los capitalistas en el país. Hoy, como siempre, la clase trabajadora, la juventud y las clases populares de los estados europeos deben mostrar solidaridad con los refugiados afganos y repudiar las políticas imperialistas de sus propios gobiernos.




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