Mundo Obrero

EDUCACIÓN

La derecha y una vuelta con la espada, con la pluma y sin protocolo

La derecha clama “educación” como slogan para su cruzada anti cuarentena. El que nunca se fue "periodismo de guerra", ataca a la docencia y en particular la organización sindical. Ellos festejan un supuesto retorno “a la presencialidad” exitoso. Larreta, Trotta, Acuña, Morales y hasta Alberto Fernández sin grieta están queriendo imponer un discurso sarmientista sobre el rol de la educación en la sociedad (capitalista).

Domingo 21 de febrero | 18:23

Este domingo un editorialista de La Nación, con recargado periodismo de guerra, habla de un "sindicalismo izquierdista kirchneristas" para referirse a quienes cuestionan la total falta de medidas de seguridad e higiene ante una pandemia que ya genera nuevas cepas, mutaciones y millones de muertos en el mundo. Al pasar se pregunta "¿dónde quedó la “llama sagrada” de la abnegada vocación por enseñar contra viento y marea?".

Todo para terminar la nota con un enojado ..." mientras Estados Unidos llevaba adelante la mayor misión de la historia en Marte, los argentinos seguimos empantanados en una discusión zanjada hace dos siglos que primero llenaría de estupor y luego encolerizaría a Domingo Faustino Sarmiento, si pudiera salir de su tumba". ¿Debate saldado el rol de la educación, sus objetivos, métodos y paradigmas? Extraña (no tanto) tanto negacionismo de siglos de debates entre corrientes, teorías, definiciones.

Es la misma UCR, PRO y la derecha que atacó sistemáticamente la educación pública y en particular a la docencia, la que reivindica una supuesta línea histórica, que por más que busques e intentes, solo liga el “con la democracia se come, se cura y se educa” a la hiperinflación, el ataque a la universidad pública de López Murphy, los muertos del 19 y 20 de diciembre del 2001 y la tragedia macrista. Pero ellos se atrevieron a marchar “por la educación”. Quienes niegan miles y miles de vacantes al año para pibes y pibas de la CABA, recortan presupuestos, o han hablado de la desgracia de “caer en la educación pública” hoy se pretenden paladines del retorno a escuelas que no garantizan las mínimas medidas de seguridad ante una pandemia. Para eso reclaman estatismo (para control) y liquidación de los gremios (para atacar derechos conquistados).

Fundaciones, ONG y asociaciones de dudosos objetivos pretenden tomar el control. Los hijos de la escuela privada quieren imponer qué hacer en la escuela pública, y citando a Sarmiento.

Por su parte, el oficialismo peronista, que se llenó la boca hablando de la prioridad de la salud y que la “economía no podía imponerse a la salud” , terminó repartiendo favores (vacunas) entre amigos y poderosos mientras imponen "protocolos", que sobre la salud, imponen una presencialidad que garantiza que se mueva la maquinaria de un sistema educativo con alrededor de 12 millones de estudiantes y más de un millón de docentes, sin garantizar medidas elementales de higiene, infraestructura, coordinación del transporte, etc.

¿Civilización o barbarie?

Claramente atravesamos una crisis en varias dimensiones. Ver a referentes liberales pidiendo más intervención del estado es sintomático.

Los tecnócratas de antaño vociferan “que cada cual se organice y administre”. Pero eso sí: disciplina y control no faltan. Orden y progreso. Estos new “progresistas” y neoestatistas del banderazo citan a Sarmiento para disputarlo, como si hiciera falta. Ex gobernadores en campaña, o ex ministras salen por los medios a decir que “la presencia de alumnos y docentes en las aulas es irremplazable”. Pero se han pasado la vida denostando a docentes y a la educación pública y proclamando la era de la virtualidad: parece que sí, pero implica inversión y presupuesto, así que mejor no. 
La tensión entre centralización y “desligarse de responsabilidades” atravesó las últimas décadas de historia del sistema (o “los sistemas” educativos). Desde la dictadura se impuso la anticrítica a la marxista Crítica al Programa de Gotha. Esa fue la línea de la ofensiva neoliberal: descentralización de la responsabilidad financiera y completo control de contenidos, programas y métodos desde oficinas que no tienen escuelas a cargo. La famosa tecnocracia. La misma que ahora encara una nueva épica civilizatoria. Queriendo emular a Sarmiento vociferan que “son las escuelas la base de la civilización” (si no ..la barbarie).

“Todos los problemas son problemas de educación”, repiten como citando a Sarmiento. Pero nobleza obliga, Sarmiento dijo más cosas, hasta e incluso que: “los maestros siempre tienen razón”. 

En Mendoza un Director General de Escuelas dijo en un mismo discurso que “la asistencia” a una escuela sin condiciones para afrontar una pandemia es obligatoria y renglón seguido jugó a “empoderar” a directivos y docentes atribuyéndoles, abandónicamente, una responsabilidad que más se parece a un “arreglátelas como puedas”. Vienen queriendo imponer una discusión (falsa) que pone en tensión dos ideas: PRESENCIALIDAD vs VIRTUALIDAD. Dicotomías que nunca faltan, como “laica o libre” o pública vs privada. Costumbres argentinas.

“Todo lo sólido se desvanece”

Paradojas. Los paladines, publicistas e impulsores de las plataformas y software educativos hoy vociferan desde sus reposeras que es una necesidad de “la sociedad”, para superar las desigualdades sociales en las escuela con todos en la escuela. Un “especialista” (en negocios de universidades que venden carreras por plataforma) como Mariano Narodowsky se pasea por los medios convocando a la presencialidad. Y, paradoja, o no, los sectores más críticos de la educación de compra y venta afirmamos que el encuentro en las escuelas puede significar un peligro para millones.
Claramente toda crisis abre profundos replanteos. La pandemia no es un tema superado en el mundo ni en Argentina, en absoluto. La incertidumbre es la más extendida de las sensaciones. Pero hay que reconocer que ha quedado mucho a la vista.

Con la espada, con la pluma y el negacionismo

Esa derecha irresponsable y que reclama derechos individuales, no los quiere respetar cuando de esta medida demagógica se trata. “Es obligatorio”. “Todos deben asistir”. “Se descontará el día a quien no asista”. “Se computarán inasistencias”. La derecha liberal reclama más estado para controlar, perseguir, amonestar. Y para ello cuenta con las fotos legalizadoras del Ministro de Educación de la Nación, con todos los dirigentes de la oposición derechista.

“Abren los Casinos y los clubes, pueden abrir las escuelas” dijo la Ministra Acuña. Ni Ángela Merkel se animó a tanto, y tuvo que admitir que en Alemania no estaban dadas las condiciones para reabrir las escuelas. Y ya son varios países de Europa que tienen que tomar medidas de cierre ante la falta de control de los contagios, en particular en las escuelas.

Los dichos de ministros y funcionarios nacionales y provinciales no es más que la demostración enorme del desconocimiento que tienen de todo lo que hace a la educación, de sus edificios, de su dinámica, de su funcionamiento. 

Un solo día transcurrió desde la fecha en que previeron que miles de docentes volvamos a las escuelas y en Mendoza una tormenta expuso la precaridad de la infraestructura. Y la imagen se repite ante cada tormenta. Un peligro total al que exponente a todos y todas.

En la Ciudad de Buenos Aires ya se cuentan por decenas los casos COVID-19 positivo.

Mención especial merece la llamada bimodalidad, sobre la que hemos escrito acá.

La palabra más escuchada sobre la vuelta a la presencialidad fue caos. Directivos que dicen y desdicen. Que buscan cómo organizar lo imposible. De lograr lo que la física no da: no somos divisibles. No podemos estar en la realidad y la virtualidad al mismo tiempo. No tenemos manera de organizar horarios cortados con estudiantes, congeniar con el cuidado de los propios hijos e hijas, mientras garantizamos las medidas de seguridad e higiene que el gobierno no garantiza.

No tienen plan. Lo que buscan es la foto de campaña. Pero lo que está en juego es la vida de millones. 

Organizarnos para cuidarla salud y la vida de trabajadores y familias

Pero mientras los funcionarios no tienen más respuesta que la orden sin fundamento ni argumento, los y las trabajadoras de la educación venimos pensando, debatiendo, elaborando propuestas. Porque nuestras vidas importan, las de nuestros estudiantes y sus familias también una medida elemental son las comisiones de seguridad e higiene. Allí donde las condiciones sean inseguras la escuela no puede estar abierta.
Estamos poniendo en cuestión la falta de presupuesto y previsión, los problemas de infraestructura, la falta de protocolos, la falta de planes y previsiones para la llamada bimodalidad porque conocemos y sabemos que estamos ante condiciones que nos ponen en riesgo. Y ellos son responsables.

Como desarrolla la Declaración de la Corriente Nacional 9 de abril “¡que nadie decida por nosotrxs!”. Hay que impulsar Asambleas abiertas presenciales y/o virtuales con mandato de base de todos los trabajadores de la educación junto a las familias y estudiantes, para definir los pasos a seguir. Desarrollar comisiones de higiene y seguridad en cada escuela, conformadas por trabajadorxs de la educación y las familias, en coordinación con trabajadores de la salud y epidemiólogos que supervisen las condiciones sanitarias y elaboren verdaderos protocolos. Por todo esto exigimos a la CTERA y a todos sus sindicatos provinciales, la convocatoria a asambleas y coordinación con todos los sindicatos, para cuidar la salud de todas las familias trabajadoras, para pelear por una vuelta segura con un plan de lucha nacional por todas estas demandas.

Lejos de ser el problema, como vocifera la derecha, la organización es imprescindible. Queremos debatir, decidir y para eso hay que organizarnos e impulsar los espacios de debate junto a familias y estudiantes. Porque nos importa. Porque queremos una vuelta segura y porque nuestras vidas valen.







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