Política

La inseguridad: ¿una cuestión de todos?

Ivana Dal Bianco

Abogada del CeProDH

Sábado 27 de septiembre de 2014 | Edición del día

Estamos inseguros. Estamos inseguras. Ponemos barrotes, ponemos rejas, hacemos cárceles, y seguimos inseguros. Está inseguro el que vive en el country aunque pague miles de pesos por “seguridad”, lo está el que anda por la calle, la anciana que lleva la bolsa de los mandados, la chica a la que acosa su jefe, el pibe que lo tratan mal en la escuela, el que cruza la calle: a ver si viene un loco al volante!!! El que tiene celular porque se lo pueden robar, el que no tiene porque puede que le pidan celular y no tenga y entonces lo maten por no tenerlo. El que tiene plata está inseguro. El que no tiene está inseguro. Inseguro el rico, inseguro el pobre. Inseguras las mujeres que viven en edificios con porteros. Inseguros los porteros que viven en edificios. Inseguros en los cajeros, y también fuera de los cajeros. Inseguro el vecino, el del cuarto C que le robaron, el de todos los departamentos de los pisos 4 puerta C por las dudas también lo están. El que vive cerca de una villa, el que vive en la villa, el que vive lejos de una villa. La chica que usa Facebook, la que no lo usa pero la amiga si, entonces también está insegura. El otro vecino también, nunca le robaron ni nada, pero como subió al colectivo un primo y le robaron, él también se siente inseguro. Y éste le cuenta al de más lejos, y aquel repite, y a él no le pasó pero ¿y si le pasa

La lista de “inseguros” puede seguir al infinito, y si nos matan y vamos al cielo, quien te dice si no te roban en el camino, o si te toca el infierno, allí si que vamos a estar inseguros, si toda la gente mala que te roba está ahí. Ya lo dijo la televisión: la inseguridad mata.

Los medios de comunicación contribuyen a difundir estas ideas, esta sensación, que parece atravesar la cotidianeidad de cada uno de nosotros, las noticias del día tiene que ver con la denominada “inseguridad”, con el delito callejero o delito común. Aparecen “olas de inseguridad” como si fuera una cuestión natural de todos y todas. La principal característica de la denominada inseguridad es que no reconoce diferencia de clase: sería un problema de todos, desplazando del imaginario social, las verdaderas inseguridades de la gran mayoría: la propia subsistencia, el miedo a perder el trabajo, a morir en un andamio por las condiciones de explotación, por las enfermedades causadas por trabajos insalubres, o por las balas de un policía gatillo fácil por ser pobre, el miedo a ser depositado en una cárcel de la miseria. Estos miedos no formarían parte de estas “inseguridades” que se sienten tan a flor de piel. Ni forman parte de ello el crimen organizado (en que participa generalmente la propia policía), ni los delitos de los poderosos, ni los grandes crímenes cometidos por los de arriba en este sistema capitalista.

Lo terrible es que estas campañas mediáticas crean al “delincuente”, al “otro” al que hay que “eliminar”, avivan intencionadamente ese “clamor popular” que pide “mano dura”, “ley y orden”, “justicia” y que se traduce en medidas represivas que lejos están de lograr soluciones adecuadas al “delito callejero”, sino que van desde mayor presencia policial en las calles con mayor número de casos de detenciones ilegales, torturas, gatillo fácil, participación de la propia policial en el mercado ilegal como desarmaderos de autos, drogas, y hasta trata de personas.

Estas campañas además de instalar la agenda de importancia, generan y legitiman la idea de la venganza y la justicia por mano propia como pudimos ver en los linchamientos que llegaron a matar a varias personas. Y de los verdaderos problemas acuciantes que sufre la clase obrera, con la inseguridad de los ricos pasan desapercibidos. La inseguridad mata, pero la más de las veces es a los pobres, con balas policiales, con linchamientos, con cárceles, en represiones, en tragedias evitables como en los lugares de trabajo o viajando en trenes como la Masacre de Once. Quizá sea hora de preguntarse cual es la verdadera inseguridad para la gran mayoría.







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