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Red Internacional

PASO 2021.La oposición patronal y una campaña que critica por tibio el duro ajuste del Frente de Todos

El Gobierno ya adelantó que va a pagar al FMI, pagó al club de París, en el marco de un fuerte ajuste que fue celebrado hasta por Cavallo. Para la derecha macrista, radical y liberal eso es poco. Hace falta un programa alternativo que plantee afectar las ganancias de los bancos, las patronales sojeras y los especuladores en función de dar solución a la crisis social. Solo el FIT-U plantea un programa alternativo.

Nicolás Benjamin@NicolsBenjamin7

Jueves 29 de julio | 22:12

En la presentación de candidatos que tuvo lugar el pasado sábado Cristina Kirchner fue la vocera del nuevo "plan" del Gobierno. Sin sonrojarse dijo que la Argentina iba a cumplir con los acreedores internacionales. El FMI, producto de la crisis de la pandemia, va a dar créditos blandos a todos los países miembros del organismo. Argentina confirmó en la voz de la vicepresidenta que va a usar ese ingreso para pagar los intereses de la deuda con el mismo FMI. En la misma tónica, este jueves el ministro Martín Guzmán le pagó al club de París USD 226 millones, otro enorme gesto de sumisión a los organismos internacionales.

La “pesada herencia” está más pesada que nunca y pesa sobre los hombros del pueblo trabajador. El gobierno de Macri, que no logró la reelección y que no impuso todas sus reformas producto de la lucha popular, logró sí, imponer nuevos márgenes de discusiones en la “opinión pública” en donde se gira en torno a los pedidos empresariales. Las necesidades de esos que en algún momento “van a venir a invertir” y el país tiene que estar preparado para recibirlos. También un acuerdo leonino con el FMI que condiciona al país a la dependencia del organismo.

El kirchnerismo que asumió con la expectativa de amplios sectores populares criticando la herencia del macrismo, decidió obviar esas expectativas y continuar haciendo los deberes ante el gran capital financiero. A pesar del relato, una aceptación sin chistar de las nuevas condiciones impuestas por el gobierno de Cambiemos. Algo que quedó en evidencia con el retroceso ante Vicentin o la continuidad de los negociados que hacen los bancos con las Leliqs que emite el Banco Central.

¿Qué se discute en esta campaña?

En estas elecciones los opositores al Gobierno repiten recetas ya aplicadas que terminaron con grandes sufrimientos para la población. Menemismo y alianza mediante, todas sus políticas fueron aplicadas en la década del 90, llevando a la crisis social y política del 2001. Las distintas variantes no difieren en sus propuestas. Seguir con el ajuste fiscal, hacer una reforma laboral y una nueva (otra más) reforma previsional.

Juntos por el Cambio (Juntos en provincia de Buenos Aires) con Santilli y Vidal como sus principales candidatos, evita hablar de economía por el fracaso de su gestión. Sin embargo, llevan en su nómina como segundo en CABA a Martin Tetaz, un ex “periodista independiente" que viene desde hace años pidiendo una reforma laboral e impositiva. El dato es que hoy es un reivindicador de Martin Guzmán por su ajuste fiscal en todo el año.

También tiene su lista en la interna de Juntos por el Cambio Ricardo López Murphy, quien no deja de repetir las mismas recetas del Gobierno que integró en el 2001 junto a De La Rúa. En estos días, como para completar su perfil de ultraderecha en todos los ámbitos, salió a negar la cifra de 30 mil desaparecidos. El bigote recién afeitado lo lleva en el alma.

Los libertarios van por el mismo camino, con más gritos y show. Si bien hablan de “libertad”, llevan en sus listas defensores de genocidas y negacionistas de la última dictadura militar, anti derechos y reaccionarios de todo tipo. Mostrando que detrás de ese discurso de libertad, la única libertad que les importa es la del capitalista a poder explotarte como se le dé la gana.

Por su parte Randazzo, con su agrupamiento “Vamos juntos”, lleva como compañera de fórmula a Carolina Castro de una UIA. Comparte y difunde los mismos planteos de ajuste, represión a la protesta social y reforma laboral. Muy atrás quedó su viejo perfil “progre” para enfrentar a Scioli en la interna del 2015 que 6,7,8 alentaba.

Pero el ajuste no pasa solo con leyes. También se necesita del brazo armado del Estado. Todos los opositores, junto con Berni del oficialismo, piden mano dura. Piden más Policía en los barrios populares como respuesta a la pobreza y desocupación. Y ante las manifestaciones de los sectores en lucha piden represión. El kirchnerismo que dice ser progresista, plantea una “solución” en las pistolas taser, una picana legal y de libre uso para la Policía. Sin embargo, ahí comparte programa con Patricia Bullrich y otros derechistas.

Un programa y una fuerza para enfrentar las políticas de ajuste

La economía argentina está estancada desde hace 10 años y la pandemia agravó la crisis. Esta premisa es para muchos el punto de partida, pero poniendo el foco en los más perjudicados. Según todos ellos la economía no crece por tener mucho gasto público, mucha ayuda social y gasto en jubilaciones y un sector de los trabajadores con “demasiados” derechos. Es necesario terminar con estos derechos, los planes sociales y ajustar más las jubilaciones para que los capitalistas se sientan seguros de invertir y sacar la máxima ganancia posible. El debate es tan perverso que hasta justifica el trabajo informal. Porque terminar con la informalidad “es muy caro”.

Desde su lugar, el kirchnerismo busca contener la crisis social con un discurso de resignación. Más allá de la retórica “nacional y popular” lo que dice el bolsillo es el que ajuste está en curso, que las paritarias se firmaron por debajo de la inflación, los aumentos a los jubilados son minúsculos y los parches como el nuevo plan para el empleo joven es pura precarización. Aunque sobren las críticas, para el Gobierno hay que aceptar lo heredado por el macrismo, el FMI y los poderes concentrados.

Frente a ese panorama, el Frente de Izquierda Unidad es la única fuerza que tiene la posibilidad de transformarse en una tercera fuerza nacional con un programa alternativo, ligado a los intereses de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.

Un planteo que en lugar de tomar como natural la herencia macrista y la subordinación al gran capital imperialista, lo cuestione con un programa claramente anticapitalista y socialista. Que levante claramente la lucha por el desconocimiento soberano de la deuda. La reducción de la jornada laboral a 6 horas con un salario que cubra la canasta familias, para que puedan trabajar todos y todas, terminando con la precarización laboral, la tercerización y la desocupación. Un programa que pelee por un plan de obras públicas para construir vivienda para todas las familias trabajadoras y de los sectores populares.

Esa perspectiva es la que se empieza a plantear en los spots de campaña que se lanzaron en estas horas. Frente al ajuste del Gobierno para cumplir con el FMI, las opciones no son solo por derecha. Por izquierda, está planteado fortalecer al Frente de Izquierda Unidad como una alternativa. Y apostar por la Lista 1A, que lleva a sus principales referentes, como Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Romina del Plá y Gabriel Solano entre otros.




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