La provincia de Buenos Aires en el centro de la batalla política hacia el 2015

A casi un año de las próximas elecciones, la pelea por la sucesión presidencial está llena de interrogantes. Pero si hay algo que puede decirse con claridad, es que la provincia de Buenos Aires tendrá un rol clave en la batalla política que ya comenzó.

Miércoles 10 de septiembre de 2014 | Edición del día

En primer lugar por su peso específico, ya que alberga al 40% de la población y produce el 35% del PBI nacional. Pero además porque los medios de comunicación y las consultoras han lanzado todo tipo de operaciones políticas y vienen instalando una terna entre dos bonaerenses, Scioli y Massa, y el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri como los candidatos con posibilidades de llegar al sillón de Balcarce al 50.

Scioli viene de realizar hace una semana un acto de balance de gestión, en el Teatro Argentino de La Plata. Ante unos 2500 funcionarios, el gobernador destacó los supuestos logros de estos siete años de gestión, con el claro objetivo de mostrar que si puede gobernar la provincia más importante del país puede ofrecer gobernabilidad como próximo presidente de la nación.

Desde ese lugar chicaneo a Macri, a quien le enrostró que las bici-sendas que hizo en la ciudad no podrían compararse con 4mil km. de rutas, y a Massa a quien le achacó que no es lo mismo administrar el Puerto de Frutos que 26 (sic) puertos, destacando que en Buenos Aires se concentran “más habitantes que la suma de 20 de las 24 provincias que forman nuestro país”, que cuenta con 80 parques industriales, que realizó el mayor aporte a la renta federal en el año 2013 (el 39,5% total) , entre otros ejemplos de los supuestos logros de estos siete años de ola naranja.

Sin embargo, tal como muestra la historia, gobernar "la provincia más importante del país" no parece ser condición suficiente para llegar a ser primer mandatario de la nación. Recordemos que desde 1880, jamás un gobernador de Buenos Aires llegó a presidente. Y si Duhalde en 1999, recurrió a un “psicomentalista” para realizar un exorcismo nocturno que rompiera “la maldición de los gobernadores”, parece que Scioli va a necesitar más que eso.

En primer lugar porque el Gobernador no cuenta por el momento con el aval de Cristina Fernandez de Kirchner.

Pero además Scioli tampoco tiene una estructura aún, con la cual disputar en las internas del FPV y con el Frente Renovador a la vez. Por eso se reunió el jueves pasado con los gobernadores Gioja, Insfran, De La Sota y Fellner, que lo instaron a romper con el kirchnerismo, cuestión que no puede hacer sin ver comprometidas seriamente las finanzas provinciales.

En la provincia que gobierna no la tiene más fácil. Prueba de ello fueron los actos del sábado pasado, cuando el PJ bonaerense se reunió en Punta Alta, y La Campora le dio la espalda, demostrando que se prepara para batallar en la provincia al igual que el Movimiento Evita que también pego el faltazo. Al mismo tiempo, el utrakirchnerismo realizaba su acto propio en la Facultad de Periodismo de la UNLP, donde los ejes de campaña de Florencia Saintout (quien anunció que iba a ganar la ciudad, desafiando al intendente Pablo Bruera) fueron contra la desigualdad social que existe en la provincia, la política de “seguridad”, denunciando el aumento de policías y cámaras que no es para otra cosa que para “exterminar a los pobres” y con un discurso a favor de los derechos humanos, entre ellos el derecho al aborto.

Por si fuera poco, mientras Scioli intenta sostener un perfil conciliador con todos los sectores políticos, el massismo sigue logrando pases de intendentes y legisladores al Frente Renovador. Hace unos días pegaba el salto el intendente de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua, y en las últimas horas se confirmaba finalmente el de Martín Insaurralde.

En este escenario, que tiene su propia contienda para gobernador, con candidatos como Gabriel Mariotto, Fernando Espinoza y Sergio Berni, el FPV es un verdadero hervidero político.

Pero no solo el FPV está que arde en la provincia. También la Panamericana desde el km 30 al 40, donde los obreros de Donnelley y LEAR vienen siendo un ejemplo sobre cómo enfrentar los despidos y las suspensiones y defender el pleno empleo que alguna vez supo ser bandera del kirchnerismo. Y donde la izquierda tiene un rol destacado, centralmente el PTS que cuenta con un importante peso en el movimiento obrero de la zona.

Estas luchas han entrado por la puerta grande. En el caso de Donnelley (ahora bautizada MadyGraf por sus trabajadores), instalando la gestión obrera en el corazón industrial más importante del país. Y la lucha de los trabajadores de LEAR ya le causó una crisis de magnitud al kirchnerismo, golpeando al Secretario de Seguridad Sergio Berni, a quien perfilaban como candidato a gobernador y que acaba de sufrir un enorme desprestigio por las sucesivas represiones, con el escándalo del "gendarme carancho" y el infiltrado Galeano, a quien tuvo que despedir tras la denuncia del PTS, que hasta el oficialista Verbistky tuvo que levantar.

Como dijimos al comienzo, todavía hay muchos interrogantes hacia el 2015. Pero podemos anticipar que en la provincia de Buenos Aires, no solo el peronismo, también el movimiento obrero y la izquierda darán que hablar.







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