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Red Internacional

Editorial.La “responsabilidad individual” y la irresponsabilidad política

Incongruencias y falacias en los anuncios del presidente más allá del griterío irresponsable de la oposición de derecha. En la segunda ola pierden y ganan los mismos de siempre. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los jueves de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Jueves 15 de abril | 23:53
  •  El presidente Alberto Fernández anunció anoche nuevas restricciones que regirán en el área metropolitana de Buenos Aires y que afectarán a distintas actividades, además de la prohibición de circulación nocturna y la suspensión de las clases presenciales. El motivo, obvio, es la disparada de contagios de covid en el país en general y en la región de Buenos Aires, en particular. Hoy se ampliaron los anuncios con una ayuda social de 15 mil pesos para quienes reciben la Asignación Universal por Hijo y para monotributistas de las categorías más bajas. Hubo cruces con el Gobierno de la Ciudad, aval del gobernador de la provincia Axel Kicillof etc.
    Como definición general, podríamos decir que el discurso del presidente apuntó demasiado a la “responsabilidad individual” y eximió —por la vía del silencio o de la complicidad— a la responsabilidad política y/o empresarial.

  •  Pero, hagamos dos salvedades que son necesarias antes de ir no sólo al contenido de las medidas, sino a los fundamentos que considero más relevantes por sus falacias e incongruencias.

    En primer lugar, ya sabemos que la oposición de derecha (instigadora, en parte, de algunos cacerolazos y la concentración frente a la residencia de Olivos) no tiene autoridad política ni moral para hablar ni criticar nada. Patricia Bullrich, preocupada por la vida es un chiste de mal gusto: aún tiene que responder por la responsabilidad política en la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado o el asesinato de Rafael Nahuel a manos de fuerzas que estaban bajo su mando. Juntos por el Cambio hizo todo lo posible por destruir la educación y no les debería dar la cara para hablar de las escuelas, los alumnos o los docentes. Son terraplanistas políticos, antivacunas e irresponsables por naturaleza. Todo eso es evidente.

    En segundo lugar, ¿existen actitudes sociales irresponsables? Existen, obvio ¿Es necesaria la responsabilidad individual en el contexto de una pandemia? Sí, es necesaria ¿Eso quiere decir que ahí se concentra todo el problema? No, no necesariamente.

  •  Entonces, sin mezclar banderas ni reclamos con la oposición de derecha y sin negar en forma absoluta la responsabilidad de cada uno0, vamos a las falacias en el discurso del presidente.
  •  “El problema del contagio no está en las fábricas”, dijo el Alberto Fernández y agregó “el problema central está en las reuniones sociales”.
  •  Esto no se correspondía con los hechos que estaban sucediendo en esos momentos en reconocidísimas fábricas como la automotriz Toyota que debió suspender la actividad en el turno tarde por contagios masivos o en Volkswagen donde hasta ayer había 200 personas confirmadas con covid y 130 aislados (330 en total). Insisto, esto en empresas de renombre. Se repite hacia abajo aunque se conozca menos, en empresas de menor magnitud.
  •  En segundo lugar, vemos cotidianamente imágenes de los trenes abarrotados o de los subtes con muchas personas —la mayoría con empleos precarios— que se mueven a sus lugares de trabajo en el AMBA. No son reuniones sociales, no son juntadas, son obligaciones y ahí existe una responsabilidad de quienes prestan ese servicio, sobre la que nada dijo el presidente.
  •  En tercer lugar, pero quizá el más importante, el “problema central” para plantearlo en esos términos, no está en las reuniones o justadas, el “problema central” está en las vacunas. Y con el tema de las vacunas sucede algo de lo que ya hablamos en este espacio y que tiene que ver con la posibilidad de tener vacunas cuyo principio activo se produce en el país y que, por un acuerdo comercial que no se cumple, se van y no vuelven.

    Tan lejos como en agosto del año pasado, el Gobierno anunció con bombos y platillos un acuerdo de Astrazeneca y la Universidad de Oxford para fabricar en Argentina la vacuna contra el covid.

    El principio activo sería elaborado en la planta mAbxience (propiedad del empresario Hugo Sigman) radicada en la localidad de Garín. Presuntamente iban a ser envasadas en los Laboratorios Liomont de México. Se iban a producir entre 150 y 250 millones de dosis para la región y a la Argentina vendrían más 22 millones.

    Efectivamente, el principio activo de la vacuna se está fabricando y se hacen envíos regulares a México. Pero un problema de barrera comercial con EEUU hizo que no se pueda cumplir el acuerdo para el envasado y no llegó ni una sola vacuna. Al día de hoy, personal del laboratorio dice que no sabe cuándo podrían comenzar a llegar.
    El periodista Diego Genoud publicó dos datos importantes en ElDiarioAr: ya partieron rumbo a México siete lotes con el equivalente a 42 millones de dosis y el gobierno nacional ya pagó el 60% del contrato de lo que cuestan esas 22,4 millones de dosis.

    La “dureza” o la firmeza para anunciar el aumento de controles, de fuerzas policiales sobre “la gente” contrasta con la tibieza para no hablar y mucho menos denunciar estas irresponsabilidades empresarias en fábricas, empresas de servicios o laboratorios. En el caso de la vacuna y el laboratorio mAbxience, la emergencia que estamos atravesando y los datos sobre pago e incumplimiento del contrato, bastarían para declarar de “utilidad pública” como reclama no solo en Frente de Izquierda, sino más de 200 referentes y organizaciones vinculadas a la salud.

  •  Pero además, si somos serios y abordamos el escenario de conjunto, el que “relajó” las cosas a nivel general —para tomar otro término del presidente— fue el propio Gobierno, sino ¿por qué se diseñó un presupuesto de ajuste que no contempló la continuidad del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)? O tenía que darle continuidad o daba por hecho el principio de superación de la pandemia. Entonces, no culpen a “la gente”.
  •  Por último, hay otros “problemas centrales” que empujan a las calles. Por ejemplo, el 4,8 % de inflación de marzo con respecto a febrero que el INDEC difundió esta tarde y que obliga a salir a la calle o a ganarse el mango o a pelear por el salario. Esto último sucede en un conflicto testigo que tiene lugar en Neuquén y tiene a los trabajadores y trabajadoras de la salud como protagonistas (pero con la participación de muchos sectores). Ahí se le ofreció una miseria a los “esenciales” y la provincia se llenó de piquetes y apoyo a los que reclaman. En los medios de Buenos Aires se aborda el tema desde el punto de vista de las pérdidas de las petroleras (porque hubo cortes en las rutas hacia Vaca Muerta), pero no desde el punto de vista de la justeza del reclamo. Es el ejemplo más sobresaliente de múltiples conflictos en todo el país.
  •  Entonces, detrás de la “responsabilidad individual”, se olvida, se tapa, se avala o se encubre una gran irresponsabilidad política y empresarial.


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