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Red Internacional

A 5 años de haber partido de la Tierra y luego de recorrer 2.800 millones de kilómetros, la nave de la Nasa ingresó en la órbita de Júpiter para explorar la composición del planeta y buscar nuevas respuestas a la conformación del Sistema Solar.

Nicolás VazquezJuventud del PTS FCEIA

Martes 5 de julio de 2016 | 18:29

En la madrugada de hoy, la nave de la nasa completó con éxito uno de los momentos más críticos de la misión. Tras aproximarse a Júpiter a más de 200.000 kilómetros por hora, encendió su motor principal durante 35 minutos, para contrarrestar con una fuerza en sentido contrario la poderosa gravedad del planeta, disminuyendo notablemente su velocidad y pudiéndose incorporar así a su órbita.

Juno se ha convertido en la primera nave en orbitar un planeta por fuera del cinturón de asteroides (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) y a su vez, es la primera sonda que llega a tales distancias alimentándose exclusivamente de energía solar, gracias a sus enormes paneles solares de 9 metros de largo cada uno (el resto ha necesitado de energía nuclear para seguir funcionando).

Para completar su misión y realizar sus 37 órbitas alrededor del planeta, deberá soportar la exposición de un intenso cinturón de radiación, debido a un campo magnético 20.000 veces más potente que el de la Tierra. Es por esto que los dispositivos electrónicos que lleva la nave van protegidos de la radiación por una cámara acorazada de titanio que reduce su exposición un 800 %.

Júpiter es un gigante de gas compuesto, al igual que nuestro Sol, principalmente de hidrógeno y helio. Es por esto que hasta el momento se cree que fue el primer planeta en formarse alrededor de la estrella durante los primeros millones de años del sistema. Está entre los objetivos de la nave tratar de hallar nuevos datos sobre cuales fueron los procesos y condiciones que gobernaron la formación del sistema solar y conocer también cómo se generan los sistemas planetarios en torno a sus estrellas. Además buscará dar nuevas respuestas a la composición del núcleo del planeta, examinará su intenso campo magnético y observará el fenómeno de las auroras boreales que ocurren en sus polos.

Para esto Juno está equipada, entre otras herramientas, de un radiómetro de microondas (MWR), que se ocupará de medir la cantidad de oxígeno en la atmósfera de Júpiter; un magnetómetro que trazará un detallado mapa tridimensional de su campo magnético, un sistema de telecomunicaciones para estudiar el campo gravitacional, y también de un equipo de sensores para analizar las auroras de sus polos. Además, se ha incorporado una cámara que ofrecerá imágenes con una resolución de 25 kilómetros por píxel, con el propósito de acercar al público en general una visión de Júpiter que no había sido posible hasta ahora.

Progresivamente durante el año y medio, la sonda se ira aproximando a las nubes superiores de Júpiter cada 14 días hasta culminar la misión en febrero de 2018, cuando está previsto que choque intencionadamente en la atmósfera del planeta.

Esta es la vista final tomada por el instrumento JunoCam en la nave espacial Juno antes de prepararse para la inserción




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