Internacional

UN SÍMBOLO DE RESISTENCIA

Las limpiadoras griegas festejan su readmisión tras casi dos años de lucha

En medio de las protestas contra el Eurogrupo para exigir un alivio de la deuda griega, las trabajadoras de la limpieza despedidas del Ministerio de Finanzas griego celebraron este lunes su readmisión. Tras casi dos años de lucha, se transformaron en un símbolo de lucha y resistencia contra las políticas de ajuste y ataques a las condiciones de vida del pueblo griego.

Diego Lotito

@diegolotito

Martes 12 de mayo de 2015 | Edición del día

FOTO: EFE

"Me siento orgullosa porque una lucha que duró 22 meses ha terminado con éxito", dijo a Efe Evangelina Alexaki, una de las representantes de las mujeres trabajadoras que fueron despedidas hace más de un año, durante el Gobierno del conservador Andonis Samarás.

Frente a las puertas del Ministerio de Finanzas, donde emplazaron un campamento de resistencia, las 595 limpiadoras despedidas celebraron este lunes el merecido triunfo de haber logrado su readmisión a sus puestos de trabajo.

"Volvemos a casa con la dignidad que intentaron quitarnos, porque cuando un trabajador pierde su trabajo a nuestra edad, también pierde la dignidad", añadió Alexaki con la emoción de saber que tan dura lucha no fue en vano.

"He dado un ejemplo a mis tres hijas de que hay que resistir cuando te quitan un derecho", declaró otra de las limpiadoras, Maria Trianti.

Grecia ha sido uno de los países más afectados por la crisis capitalista en Europa. Aceptando todas y cada una de las demandas de la ‘Troika’ (Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo), los sucesivos gobiernos conservadores griegos implementaron durante los últimos años uno de los planes de ajustes más brutales de la eurozona.

En 2013, fue aprobado un duro paquete de medidas que tuvo como consecuencia un ataque directo a las condiciones de vida de la amplia mayoría de los trabajadores y el pueblo griegos.

Alrededor de 25 mil empleados públicos sufrieron una reducción del 25% de sus salarios y varios miles fueron despedidos. Entre ellos, las 595 mujeres trabajadoras encargadas de la limpieza en el Ministerio de Finanzas.

Las trabajadoras formaban parte de la plantilla estatal de funcionarios y se encargaban de limpiar el Ministerio y las delegaciones de Hacienda en todo el país.

Con un promedio de 50 años de edad y más de 20 años en sus trabajos, muchas de ellas inmigrantes y principal sostén de sus familias, estas trabajadoras emprendieron una lucha de resistencia de casi dos años en defensa de sus empleos, al mismo tiempo que no cejaron en su denuncia de los gobiernos que beneficiaron a las empresas privadas e impusieron durísimas condiciones de precariedad laboral.

De hecho, tras su despido, las compañías de limpieza comenzaron a contratar personal pagando salarios a un promedio de dos dólares la hora (alrededor de 200 dólares al mes), sometiendo a las trabajadoras y trabajadores del sector a una humillante situación de super-explotación.

Pero a pesar de la adversidad, las limpiadoras siguieron luchando. Ni siquiera la represión de la policía logró amedrentarlas. Ellas siguieron luchando, acampando, manifestándose frente al emblemático Ministerio de Finanzas. Así, durante 22 largos meses.

Durante el 2014 lanzaron una campaña de solidaridad internacionalque conquistó la simpatía de muchos sectores, convirtiéndose en un verdadero ejemplo de lucha y resistencia para millones de hombres y mujeres en Europa y el mundo.

La readmisión de las trabajadoras fue instrumentada tras la reciente aprobación en el Parlamento griego de la ley de reforma administrativa, por la cual serán readmitidos en sus puestos de trabajo 3.928 empleados públicos cuyos despidos fueron declarados inconstitucionales por el Tribunal Supremo.

Sin embargo, según dicta la nueva ley, no todas las limpiadoras van a ser readmitidas, sino solo aquellas que contaban con contratos indefinidos.

Al respecto, el ministro de Finanzas de Syriza, Yanis Varufakis, se comprometió a buscar una solución. “A estas señoras que el Estado mantuvo durante años como rehenes laborales, antes de sacrificarlas para conseguir los objetivos de ’ajuste’, quiero expresarles mi solidaridad y decirles que estoy comprometido con encontrar una solución en cooperación con los Ministerios de Interior y Reforma Administrativa”, sostuvo en un comunicado antes de participar en la reunión del Eurogrupo celebrada hoy en Bruselas.

La experiencia vivida por estas mujeres les ha hecho ver más allá de su propia situación y revalorizar la solidaridad de clase con otros sectores y otras luchas sociales.

Así lo expresa Trianti cuando afirma que "Hay mucha gente que necesita ayuda, mujeres víctimas de violencia y niños en riesgo de exclusión. Podemos organizar comidas comunes para los que tienen hambre, tenemos muchas cosas que hacer".

Las limpiadoras festejaron la jornada con música y organizando una cena popular para todas aquellas personas que se solidarizaron con su lucha durante los largos meses acampando frente al Ministerio de Finanzas.

Mientras las limpiadoras celebraban su readmisión, unas quinientas personas se reunían frente a la Universidad de Atenas, con motivo de la cita del Eurogrupo, para reclamar una quita de la deuda griega.

Nikos, un estudiante de 24 años de edad, se manifestó en declaraciones a Efe en contra del pago pendiente de la deuda, cuyo próximo tramo el Gobierno acaba de afrontar y consta de 750 millones de euros al FMI.

"Lo que debemos hacer de inmediato es cancelar la deuda y nacionalizar los bancos y las mayores empresas", defendió Nikos.

Grecia vivió 32 huelgas generales y multiplicidad de procesos de lucha desde 2008. Una resistencia obrera y popular de grandes dimensiones, pero que no logró hasta ahora derrotar los planes de la troika.

El triunfo de Syriza en las elecciones del pasado 25 de enero expresaron el enorme descontento social con el gobierno de coalición entre Nueva Democracia y el Pasok, aplicadores a rajatabla de las políticas de la Troika que asfixiaron al pueblo griego.

A pesar de las enormes ilusiones populares en el nuevo gobierno, la coalición Syriza-ANEL, sin embargo, a poco de asumir comenzó a moderar su programa y su actitud de enfrentamiento con la Troika.

A poco más de 100 días de gobierno, Syriza se alejó rotundamente de su propio programa, acordó seguir pagando a los acreedores, postergar hacia adelante el aumento del salario mínimo, mantener procesos de privatizaciones en curso, y lo más importante, se comprometió a no tomar ninguna “medida unilateral”.

La lucha de las trabajadoras de la limpieza de Grecia es parte de las fuerzas sociales que desde el estallido de la crisis capitalista se han movilizado contra los planes de ajuste de los distintos gobiernos conservadores. Son fuerzas sociales que no se han agotado y aún reclaman recuperar lo perdido.

Su readmisión, antes que un mérito del nuevo gobierno, es fruto de la voluntad incansable de estas valerosas mujeres que nunca dieron su brazo a torcer. Por ello, es un triunfo para el conjunto de la clase trabajadora griega, que tiene por delante una dura tarea: imponer en las calles su propio programa de salida a la crisis.







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