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CÓRDOBA/CUARENTENA

Liliana Giménez murió de neumonía por abandono del Apross y el sistema de salud

El caso de la joven docente que no fue atendida "por no presentar síntomas de coronavirus" lanza un alerta sobre la política sanitaria del Estado. Es urgente multiplicar los recursos destinados a todo el sistema de salud.

Noé Silbestein

Delegado departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base

Jueves 9 de abril | 19:11

Este martes, en la clínica de La Falda falleció Liliana Giménez, una mujer de 44 años, madre de dos hijos adolescentes. Era docente de literatura, enseñaba en la cárcel de Bower y hacía poco tiempo empezó a dar clases en una escuela rural. Vivía en Villa Giardino, una localidad del departamento Punilla en la provincia de Córdoba. Estuvo ocho días sintiéndose mal, con fiebre, pidiendo asistencia médica e incluso un médico a domicilio al APROSS (Administración Provincial del Seguro de Salud). Allí no quisieron atenderla porque “no calificaba para COVID19”. Liliana murió de neumonía.

La desatención y el abandono a una persona por parte del Estado y sus instituciones, no pueden justificarse con la excusa de que estamos en medio de una pandemia. “No presenta síntomas de cononavirus”, por lo tanto, que se quede en su casa sin recibir atención de cuidados intensivos. Esta fue la respuesta por parte del seguro de salud del Estado Provincial ante una situación que, a la luz de los hechos, necesitaba de una hospitalización urgente. ¡No podemos naturalizar esto!

Es urgente que ante esta desgarradora pérdida, los y las trabajadoras reflexionemos y actuemos en consecuencia. En primer lugar, en honor a Liliana y a una familia que se encuentra viviendo un dolor inconmensurable. Pero también, porque ya hay y habrá otros miles de casos que atender, vamos a enfermar de otras cosas además del coronavirus. No podemos admitir que el Estado nos deje morir porque el sistema de salud está desbordado.

El Estado le soltó la mano a una joven madre y trabajadora de la educación porque están priorizando los cuidados intensivos en el marco de la pandemia. Pero los profesionales de la salud, trabajadores y trabajadoras que están dando todo en estos días por salvar vidas y atender todo tipo de situaciones, lo saben bien: hay que atender a todos, no sólo a los infectados por coronavirus… ¿O acaso pretenden que nos quedemos a morir en nuestras casas, porque el sistema de salud no está preparado para asistir a todos?

Para la familia es claro que el APROSS hizo abandono de persona, sin embargo en Cadena 3 dijeron que “será cuestión de la Justicia investigar a partir de ahora”, respecto a si hubo o no negligencia por parte de Apross y el sistema sanitario de Villa Giardino. Como todo el mundo sabe, los tiempos de la Justicia son largos, mientras que los tiempos necesarios para salvar una vida, como lo demuestra el caso de Liliana, son mucho más cortos. ¿Acaso nos están diciendo que el pueblo debe sentarse a esperar que se determinen las responsabilidades del hecho, mientras seguimos muriendo por causas evitables? No podemos permitir esto.

Italia es una alerta importante. Allí, las deficiencias de un sistema de salud degradado y vaciado de recursos por los dictados de la Troika Europea (la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)), son la causa de miles de muertes. En Ecuador, los cadáveres se descomponen en las casas. Los Estados deben dar vuelta las prioridades, para evitar más muertes por la pandemia y por otras causas evitables.

La muerte de Liliana, puede ser un doloroso anticipo de lo que vendrá. Se multiplicarán las muertes evitables porque el sistema de salud está desfinanciado y no se aplican protocolos adecuados para aislar y atender a todos los enfermos. El Estado es responsable. Es urgente triplicar los recursos destinados a todo el sistema de salud: más camas, más test, más médicos y enfermeros con las medidas de protección necesarias.

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Se deben garantizar más camas de terapia acondicionadas ahora mismo. Y todos los insumos que sean necesarios. Para que esto sea posible, no hay otra salida que reconducir los recursos destinados a pagar una deuda odiosa, ilegítima, ilegal y fraudulenta, y así multiplicar de manera urgente los recursos del sistema de salud. Con impuestos a las grandes fortunas. Porque los recursos están.

Este ya no es un debate sobre estar o no "dentro del mundo", ni tampoco, sobre qué costos políticos tendría el avanzar sobre las enormes riquezas que sí existen, pero están en los bancos. El mundo está en una crisis humanitaria, y hoy el dilema es la vida, o las ganancias de unos pocos. No podemos detenernos ante las puertas de la propiedad privada; eso cuesta vidas.







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