×
×
Red Internacional

Una reflexión necesaria a partir del caso de Chano, los debates sobre salud mental y la represión, lo que dicen los medios y lo que pasa en nuestros lugares de trabajo.

Lidia E. FernándezTrabajadora del Hospital Durand. Integrante de la comisión de género

Martes 3 de agosto | 19:40

Prendo la televisión y la historia de Chano inunda los medios. En otros sitios más amarillistas se banaliza la salud mental con historias de jóvenes que sufren brotes; una amiga me cuenta que un joven en La Matanza, con visibles trastornos mal tratados, va de casa en casa de amigos buscando ayuda, entre el delirio y la orfandad. Dos pacientes del área de Salud Mental del hospital Durand agreden a un profesional y luego pintarrajean los consultorios. Entonces, me pregunto si los estragos de la pandemia empiezan a golpear con ferocidad en la cabeza de las personas. ¿Son hechos aislados? No, la desfinaciación se arrastra gobierno tras gobierno, bajo el brazo del capitalismo.

Mis compañeros profesionales discuten más que nunca la Ley de Salud Mental, mientras atienden en un pabellón sin calefacción, enviando nota tras nota, golpeando puertas para resolver algo tan básico como atender confortablemente a quienes ya vienen hartos con todo tipo de padecimientos. El año pasado, con la candidata Alejandrina Barry, presentamos en la Legislatura un pedido inmediato de respuesta sobre esta situación y en la ciudad más rica de la Argentina, se sigue sin respuesta.

Te puede interesar: Trabajadores y trabajadoras de la salud para fortalecer a la izquierda

No puedo dejar de pensar que todos los problemas de salud mental están arraigados a la desigualdad estructural, la extrema pobreza o la violencia y represión que sufren millones en el mundo.

Cómo plantea Pablo Minini, en una nota en este mismo diario: "La búsqueda de ganancias privadas se ve en el sector a través de empresas privadas de salud mental, que dan atención incorrecta, ya sea ambulatoria o de internación".

Te puede interesar: Chano, el “brote” y el disparo policial: ¿y si hablamos en serio de salud mental?

La salud mental como la salud en general, puso blanco sobre negro, para el macrismo ayer, para el kirchnerismo hoy; con especialistas como Berni que aconsejan las pistolas taser como remedio final; esto no hará más que sumar mayor padecimiento y represión.

Es urgente que los trabajadores hablemos de salud mental en serio, empezando por centralizar el sistema de salud gestionado por sus propios trabajadores, como plantean las candidatas de salud del Frente de Izquierda, que es la única fuerza en el país que propone un debate serio para dar una salida al padecimiento de millones de trabajadores y el pueblo pobre.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias