Política

EDITORIAL DE EDITORIALES

Macri: "Herencia", devaluación y la resistencia por venir

La Nación y un discurso “Libertador”. Clarín y “su” normalidad. Página12 y el repaso de la “década ganada” que, ahora, parece no haber existido. 14 años de aquel diciembre de 2001.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 20 de diciembre de 2015 | Edición del día

Imagen: En Orsai.com.ar

El “nunca menos” de Clarín

Los editorialistas de Clarín ya tienen su “nunca menos”. Es la enorme devaluación que marcó a fuego la última semana. Una suerte de piso que no se toca. Precisamente por eso, las definiciones más importantes están en el terreno político.

Así, Ricardo Kirschbaum señala que “la señal política más inusual de los últimos tiempos, curiosamente, no ha sido ni la eliminación del cepo y las retenciones, los vaivenes con la reducción de Ganancias, las conferencias de prensa o la reunión inédita de todos los gobernadores con el Presidente. Han sido las idas y vueltas de la designación “en comisión” de los dos jueces para la Corte Suprema”.

En el mismo sentido, Eduardo Van der Kooy relata que Macri dijo “Nos equivocamos”. Lo hizo “después del revuelo que levantó su decisión de pretender designar a dos jueces en comisión y sin acuerdo previo del Senado en la Corte Suprema. Significó aquél algo más que el reconocimiento saludable de un error. El Presidente habría tomado conciencia de otro par de cosas: el complejo entramado político que siempre deberá tener en cuenta para su gobernabilidad”.

La devaluación ya ocurrió. La “Corpo” no la pondrá en cuestión y, por el contrario, bregará para que sea aceptada casi como un fenómeno natural.

4161/56

En la redacción de La Nación se viven aires “Libertadores”, que rememoran 1955. En una columna rabiosamente gorila, Joaquín Morales Solá nos ilustra que, para Macri, “el próximo desafío es apartar a los argentinos del conflicto social que convierte sus vidas, desde hace 14 años, en un infierno cuando salen al espacio público. Corte de calles céntricas, piquetes en rutas y autopistas. Junto con la alegría por la reacción del mercado, Macri se despidió de su primera semana con un infinito malestar por la dinámica salvaje de esas protestas. El viernes, los empleados de la empresa Cresta Roja, beneficiaria de subsidios increíbles durante el kirchnerismo, condenaron a los viajeros de Ezeiza a llegar al aeropuerto arrastrando sus valijas (…) "Eso es maldad, no es protesta", deslizó un ministro”.

Más abajo agrega que Macri “sabe que en la calle se librará el próximo combate para desafiar su poder. "No nos equivoquemos. La fiesta de la asunción ya pasó. Ahora habrá que vérselas con pequeños grupos que se proponen perturbar la vida de la sociedad". La mención a “pequeños grupos” no tiene nada de original. Es el descalificativo histórico de los partidos de la clase capitalista contra toda protesta obrera y popular.

El periodista agrega que “los sindicatos son otro desafío que deberá sortear para evitar el eterno círculo del fracaso argentino: inflación de precios, desbocados aumentos salariales, inflación descontrolada y el colapso final”.

La cantidad de epítetos anti-obreros debería poder competir para el record Guinness: aumentos “desbocados”, protestas “salvajes”, “maldad”.

Pero el editorialista no se anda con chiquitas y completa el manual del buen gorila. Leemos que “una de las cosas que Macri más valora es haberles devuelto la libertad plena a los argentinos; ahora quiere restituirles la tranquilidad. Restringir las peleas propias de la política a la dirigencia y no transferirlas a la sociedad. "Quiero ese lugar en la historia: haberle garantizado a la sociedad libertad y tranquilidad", dice.

La libertad es, por definición, limitada en el ámbito de la democracia burguesa. Se trata de un régimen que garantiza la primacía y continuidad del interés social de la clase capitalista, lo haga bajo un gobierno con ropaje “progresista” o con uno con discurso liberal. Lenin, con justeza, la definió como una “democracia de los ricos”.

Esa limitada libertad que tiene de por sí la democracia capitalista, no fue sustancialmente alterada bajo el kirchnerismo. Entonces ¿cuál es la “libertad lograda”? ¿La de comprar 2 millones de dólares como bromeó el canal Crónica?

Según esta visión, Macri aspiraría a ocupar el lugar de Lonardi, Aramburu y Rojas. Ignoramos lo que pueda opinar el propio presidente. Como sea, el discurso de Morales Solá tiene el tufillo de la Revolución Libertadora. Esperemos que no empiece pronto a rogar por un nuevo decreto 4161.

¿La “década olvidada”?

Los editorialistas de Página12 critican, correctamente, las medidas tomadas por Macri y el anuncio de un discurso represivo contra la protesta social. Lo que falta, como siempre, es una explicación más profunda que pueda dar cuenta de la dinámica social que condujo hasta aquí.

Alfredo Zaiat señala que "el selecto grupo de privilegiados de una desproporcionada suba de la paridad cambiaria está integrado por Cargill, Bunge Argentina, Aceitera General Deheza, Louis Dreyfuss, Nidera, ACA cooperativas, Molinos, Noble Argentina, Vicentin, Volkswagen, Pan American Energy, Siderca (Techint), Aluar, entre las principales. La alteración brusca del tipo de cambio impactando en forma negativa en millones de trabajadores y jubilados por la pérdida del poder adquisitivo favorece a una pequeñísima liga de grandes empresas. Apenas 100 concentran el 75 por ciento del total de las exportaciones (…) Son los grandes ganadores de la megadevaluación de Macri. También participan de ese festín quienes han acumulado dólares en cantidad durante años y productores agropecuarios que especularon guardando granos en silobolsa”.

Hace muchos años la propaganda de una conocida gaseosa mostraba a dos parejas de padres preguntándose si habían cometido algún error en la educación de sus hijos. Terminaba con la pregunta ¿habremos hecho algo mal? El kirchnerismo, por las dudas, no se interroga a sí mismo.

El poder gigantesco que tiene el gran capital –y su hegemonía en el terreno de las exportaciones- no nació el 23 de noviembre o el 10 de diciembre. Es el resultado de un desarrollo histórico que no fue alterado bajo los gobiernos kirchneristas. El llamado “modelo de crecimiento con inclusión social” le dio mucha –valga la redundancia- inclusión a las grandes patronales sojeras. De allí que el mismo Zaiat agrega que “el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y ahora el de Mauricio Macri han tenido que negociar con esas grandes firmas exportadoras para que vendan dólares”.

Luego indicará que “es necesario precisar el perfil de la estructura de las exportaciones y plantear los desafíos para su modificación si la meta es diseñar una política económica menos dependiente de los pocos dueños de los dólares comerciales. No es el objetivo del gobierno de Macri (…) la megadevaluación consolida ese poder concentrado”.

Tampoco fue el de Cristina, señalemos. Ella y su gobierno dejan, como “herencia”, ese poder concentrado.

Mario Wainfeld, por su parte, escribe que, con la devaluación de Macri, “los primeros perjudicados son los trabajadores cuyos salarios bajaron mejorando la competitividad espuria de la economía doméstica (…) También los dañará la inflación que ya trepó en noviembre y diciembre. Todo indica que la escalada acompañará el verano y limará el poder adquisitivo de la mayoría de los argentinos”.

No está de más recordar que esa inflación se dio bajo el gobierno kirchnerista. Así Wainfeld elude el hecho de que los controles de precios nunca fueron realmente efectivos. La canasta de Precios Cuidados no abarcó a más que unos pocos centenares de productos, en el marco de un universo mucho más amplio.

En función de la resistencia que vendrá, Wainfeld ensaya una mini-radiografía de la burocracia sindical. “En un trazo general que reconoce excepciones y matices, las cúpulas cegetistas se achancharon en la propicia etapa kirchnerista. Las paritarias anuales, el crecimiento de casi todo el período los hizo descansar en las tratativas por aumentos de salarios, subvalorando beneficios más elaborados o no dinerarios (…) Muchos secretarios generales se avejentaron literalmente o padecen las consecuencias del sedentarismo prolongado. Son lentos, poco adiestrados para la disputa con un gobierno ideológicamente adverso, aunque se verbalice otra cosa. El crecimiento de la izquierda en comisiones de base para arriba sucedió como lógico corolario del aburguesamiento”.

La definición es (bastante) benevolente. El promedio de ocupación del cargo de Secretario general en las organizaciones sindicales argentinas supera los 25 años. No es un detalle, sino la confirmación del lugar central que ocupa la burocracia sindical peronista en el régimen político argentino. La definición de León Trotsky –escrita hace más de 70 años- que ubicó a la burocracia sindical como la “policía al interior de las organizaciones obreras” mantiene plena vigencia. El asesinato de Mariano Ferreyra en 2010 y el uso brutal de patotas en estos años así lo evidencian.

Acorde a la benevolencia de Wainfeld, Página12 publica hoy una entrevista a Ricardo Pignanelli. Allí el dirigente del SMATA "posa" de combativo. Pero el "relato" periodístico no alcanza para tapar la verdad. Los trabajadores metalmecánicos saben de qué material está hecho ese traidor.


Hoy se cumple un nuevo aniversario de las jornadas revolucionarias que derribaron del poder a De la Rúa. En el período subsiguiente el kirchnerismo en el poder se dedicó a la estratégica tarea –desde el punto de vista del capital- de restaurar la “normalidad” de sus instituciones. Como ya hemos señalado, el macrismo no puede ser comprendido más que como suerte de hermano y sucesor del ciclo político iniciado en 2003.

Los “años kirchneristas” dejaron intacto el gran poder del capital imperialista y local. El mismo que empujó la devaluación. Pero también dejaron una clase obrera con un poder social muy importante que tiene, además, una fracción minoritaria pero importante, influenciada por la izquierda trotskista. Hace apenas una semana, la zona norte del Gran Buenos Aires fue escenario del encuentro de algunas de las franjas más combativas.

Frente al anquilosamiento de la burocracia sindical peronista, que ya demostró en el conflicto de Siderca cuál será su (bajo) nivel de resistencia, el desarrollo de esas fracciones influenciadas por la izquierda clasista aparece como única variante para garantizar el enfrentamiento al plan de Macri y el gran capital, un plan de guerra contra el pueblo trabajador.







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