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Red Internacional

La Comunidad de Madrid, gobernada por Isabel Díaz Ayuso del derechista Partido Popular, reabre las aulas con medidas pre-COVID, sin garantías para una vuelta segura. Hablamos con un docente sobre el inicio del curso.

Jueves 16 de septiembre | 12:31

El Gobierno de la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso vuelve a poner la rentabilidad por encima de la salud de alumnos, familias y personal educativo. A pesar de la amenaza que supone la variante Delta y de que el curso anterior no sirvió para mejorar la calidad de la enseñanza (para lo que era necesaria una contratación mayor de docentes), la Comunidad de Madrid ha optado por aplicar unas medidas que no cumplen la normativa necesaria para una vuelta segura a las clases.

Mario, un docente con el que hemos contactado, nos ha contado que el regreso a las aulas, además de doblemente caótico, es insalubre: “Hay contradicciones entre Sanidad y Educación. Este año, en lugar de mantener los ratios bajos, los aumenta. En Secundaria hay clases de hasta 30 alumnos. Evidentemente no pueden mantener la distancia de seguridad. Por eso Educación redujo la distancia de seguridad a 1,2, cuando Sanidad dice que debe ser 1,5. Es jugar con la vida de los alumnos y los trabajadores para fines políticos y ponerse medallas.”

Desde luego, Ayuso ha sido un enemigo más duro que el virus. No sólo recortó en sanidad, buscando privatizar servicios en medio de la pandemia. De igual modo, no llevó a cabo la necesaria bajada de ratios, las inyecciones por parte del Gobierno (nimias, por otra parte) para hacer frente a la pandemia no lo utilizó para abrir más centros y descongestionar las aulas. Apenas acabó el curso despidió a miles de trabajadores necesarios para mantener distintos grupos reducidos que reducirían la posibilidad de contagio y permitirían la distancia de seguridad. En efecto, en una situación así, el aumento de ratios es criminal.

En este nuevo curso la dinámica no ha cambiado. Hablamos de menos personal, de menos medidas y menos recursos. La exministra Celaá dio 13.486 millones a las Comunidades Autónomas para que aplicaran las medidas necesarias para hacer factible la actividad docente. Por supuesto es una dotación insuficiente y que deja a merced de las decisiones de las comunidades, sin garantizar nada, lavándose las manos.​ ​Mientras otras comunidades optan por partir de unas duras medidas que poco a poco, según avance la situación, vayan tornándose más flexibles, Ayuso ha decidido una vuelta casi pre-pandemia, omitiendo las escuetas medidas que nos contaba Mario.

“Algunos de nosotros nos quejamos a la directiva por miedo a nuevos contagios -dice Mario. Pero no hay nada que hacer. Se basan en que Sanidad sostiene que las dos medidas fundamentales son la mascarilla y la ventilación. Y sabemos que hay muchos centros en los que la ventilación es mala y que la calefacción, además de gastar energía, no puede combatir un crudo invierno como el anterior. Este año nos tocará volver a estar en clase con mantas.”

Le preguntamos si los alumnos se muestran colaboradores de estas medidas y favorecen que pueda aplicarse: “En mi centro no son particularmente cafres. Pero es inevitable que 1.000 alumnos no paren en los pasillos a intercambiar con sus compañeros, o que no lleven la mascarilla por la nariz. En otros centros, me consta, está siendo más difícil mantener la disciplina".

Y añade: “Tampoco ese es nuestro trabajo. Nosotros queremos enseñar y educar a los alumnos y, al final, estamos más tiempo preocupados por que cumplan las normas que por nuestras clases, por otra parte, abarrotadas de gente.”

Sindicatos y organizaciones de la Marea Verde madrileña han comenzado septiembre impulsando nuevas movilizaciones que llevan en el centro la exigencia de la bajada de ratios, ahora más necesaria que nunca. Esta misma tarde hay convocada una concentración a las 17:30 frente a la Asamblea de Madrid.

Las autoridades se limitan a lavarse las manos implantando medidas-parche contra el virus como obligación de mantener las ventanas y puertas abiertas, una vía que se volverá insostenible, al igual que el curso pasado, cuando lleguen los meses de invierno. Todo ello sumado a medidas como la supresión de aulas de desdoble con el fin de ahorrarse la contratación de más personal. Sobran los motivos para movilizarse por una vuelta segura a las aulas, exigiendo medidas que ya eran necesarias antes de la pandemia y que llevan décadas afectando a la educación pública, la cual ha quedado sostenida por docentes y familias.

Desde Izquierda Diario abrimos este nuevo curso invitando a profesores y estudiantes a denunciar las condiciones en las que está actualmente la educación y a tomar en sus manos este diario para ayudar a organizarse.




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