Política

ENTREVISTA

María Victoria Moyano: “Oscar Penna, jefe de la Brigada de San Justo, me regaló a su hermano”

La Izquierda Diario entrevistó a María Victoria Moyano Artigas, nieta recuperada e integrante del CeProDH, quien cuenta con el apoyo de innumerables personalidades de derechos humanos para presentarse en estas elecciones como precandidata a diputada nacional en la Ciudad, en la Lista 1A del Frente de Izquierda, que encabeza Nicolás del Caño y Myriam Bregman.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Martes 21 de julio de 2015 | Edición del día

1 / 4

María Victoria tiene 36 años. Nació el 25 de agosto de 1978 en el Pozo de Banfield, un centro clandestino donde estuvieron detenidos sus padres: María Asunción Artigas Nilo y Alfredo Moyano. Un genocida, mano derecha de Camps, a las ocho horas de haber nacido la arrancó de los brazos de su madre y la "regala" a quienes serán sus apropiadores, un empresario textil y su esposa. Olga, su maestra de primer grado, durante la dictadura denunció su caso ante las Abuelas de Plaza de Mayo. El 31 de diciembre de 1987 conoce a sus abuelas biológicas. Es la nieta restituida número 53.

Contame un poco tu historia y la de tus padres

  •  Mi mamá estudiaba medicina, mi papá era obrero de la construcción y estudiante de psicología. Vivían en Uruguay y cuando comenzó la dictadura en aquel país vinieron a la Argentina. Militaban en Resistencia Obrera Estudiantil, una organización anarco sindicalista. El 30 de diciembre de 1977 los detienen. Recorrieron el Circuito Camps, primero en la comisaría de San Justo, después en el Pozo de Quilmes y de ahí los llevan al Pozo de Banfield donde funcionó una maternidad clandestina. Los datos los conocemos a partir de los testimonios que brindó una sobreviviente, Adriana Chamarro, que estuvo detenida en la misma celda que mi mamá. Ella les dijo a mis abuelas que mis padres estuvieron detenidos ahí y que mi mamá dio a luz a una nena.

    Oscar Penna, jefe de la brigada de San Justo y mano derecha del jefe militar de la Policía Bonaerense general Ramón Camps, me regala a su hermano y su cuñada: Victor Penna y María Elena Mauriño. Ellos tenían un hijo pero querían una nena. Cuando tenía un año murió mi apropiador y Oscar, mí supuesto tío, ocupó el lugar de padre. Una relación que excedía la relación de tío sobrinos. Hoy pienso que él sentía que yo era de su propiedad.

    ¿Cuándo supiste que eras hija de desaparecidos?

  •  Cuando tenía 9 años. El 27 de diciembre de 1987 fue a mi domicilio el juez Juan Ramos Padilla y me contó que tenía otra familia, no me sorprendió porque sabía que era adoptada. Le dije ‘uno siempre tiene un tío, un familiar’. Ese mismo día, por orden del juez, me llevaron a una familia sustituta.

    El 30 de diciembre, en el juzgado, nos dan los resultados de los ADN. El 31 conozco a mis abuelas biológicas que estaban junto a dos integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo: Chicha Mariani y Estela de Carlotto. Ese mismo día me fuí a vivir con mis abuelas.

    En aquellos años había un gran debate sobre qué era mejor para los niños que fueron apropiados

  •  Sí, en esa época ‘aparecimos’ muchos muy juntos y los medios eran muy hostiles con las Abuelas, las trataban como unas locas. Los que aparecíamos, éramos muy chicos y sentíamos muchas contradicciones, pero te aseguro que ese proceso no se podía hacer de otro modo. Además los casos eran muy distintos unos con otros. Por ejemplo, hasta ese momento casi no había casos de niños nacidos en cautiverio, la primera fue María José Lavalle Lemos, y un mes después aparecí yo. Los otros chicos apropiados habían vivido con sus padres, y tenían algún recuerdo de ellos.
    Nosotros, en cambio, nada, ni una foto junto a nuestros padres. Pero de Abuelas de Plaza de Mayo recibí mucho amor, y una contención infinita. Qué se les puede reprochar, tal o cual cosa, todo muy insignificante comparado con la incesante lucha por recuperar a sus nietos, a los de todos. Chicha Mariani, Mirta Baravalle, Elsa Pavón y Raquel fueron fundamentales. En 1987, cuando yo aparecí, había 53 nietos recuperados y eso lo lograron a fuerza de luchar. Hoy, a casi 30 años, y a 10 años de derogadas las leyes de impunidad, somos tan solo 116. Todavía falta que 400 hijos, que fueron apropiados por los genocidas al nacer, conozcan su identidad.

    ¿A tu familia apropiada la volviste a ver?

    Cuando el cantante Sting llega a la Argentina para dar una serie de recitales en River, invita a las Abuelas de Plaza de Mayo a participar porque las quería homenajear. Fuimos todas en un micro y mi apropiadora estaba ahí, había ido a buscarme. Yo estaba en el micro y ella nos perseguía. Me dio una crisis de nervios, mi abuela Blanca le quería pegar carterazos. Ese día fue terrible para mí y me quedó el temor de encontrarla en algún lado. Me fui sin documentos a Uruguay; todavía estaba bajo la tutela del juzgado. Ahí comenzaron a hacer los trámites más rápidos y recién en el año 1991 me dan el DNI.

    Victoria vivió entre Buenos Aires y Montevideo. Con su abuela paterna en Buenos Aires, con su abuela materna en Uruguay. Este itinerario no fue azaroso, fue parte de su búsqueda y su modo de reconstruir su identidad y así lo expresa: "No estaba dispuesta a que me impusieran nada, era mi historia, y dependía de mi cómo armarla".

    ¿Cómo empezaste a militar?

  •  Desde mi restitución, de la mano de mis abuelas. Las dos tenían una militancia en derechos humanos. Enriqueta en Abuelas y en Uruguay Blanca tenía una militancia vecinal, estaba siempre donde la necesitaban. Si hacía huelga de hambre junto a los trabajadores, yo iba con ella. En mi adolescencia militaba por las libertades democráticas. Después, en la jornada del 2001, me di cuenta que tenía que organizarme en un partido. Junto a mi compañero, el que más tarde sería el padre de mi hija, nos identificamos con la lucha del PTS. Después comencé a participar en las asambleas populares, en la de San Cristóbal, junto a las obreras y obreros de Brukman. Además estudiaba y por eso también comencé a militar en la universidad.

    Más adelante me presento como querellante en varias causas por crímenes de lesa humanidad. En el juicio Plan Sistemático de Apropiación de Menores, que comenzó en el año 2011, entre los casos que se presentaron estaba el mío. Declaré como testigo. Además soy querellante en otras tres causas: el Pozo de Banfield, el Pozo de Quilmes y el Plan Cóndor. Por este último en octubre viajo a Italia, porque en Uruguay, por las leyes de caducidad no se pueden juzgar esos crímenes y los ex-detenidos apelan al derecho y la jurisdicción internacional. Lo mismo que tuvimos que hacer acá en Argentina, cuando las leyes de Punto Final, Obediencia Debida y los Indultos nos impedían llevar a juicio a los genocidas y tuvimos que apelar al derecho internacional. Por esto mismo las querellas de Uruguay, Brasil y Chile se presentan ante los tribunales de Italia.

    El año pasado te vimos junto a Madres con los trabajadores de Lear

  •  Sí, estamos con ellos desde hace 4 años, cuando comenzaron a organizarse, y después cuando despiden a 240 trabajadores, hasta hoy que logramos que a un trabajador reincorporado, el Bebe, la burocracia deje de hostigarlo; y la reincorporación de Dani, otro despedido. Pero estar junto a los obreros viene de lejos. En 2007 me voy a la zona Norte, y junto a otros compañeros construimos el CeProDH Norte y desde ahí participamos en toda las luchas de los trabajadores. Yo quería que los organismos de derechos humanos, y en particular esas Madres y Abuelas que siempre me acompañaron, estuvieran ligados a la clase obrera. Así se fueron sumando Nora Cortiñas y Mirta Baravalle que apoyaron a los trabajadores en los conflictos cada vez que enfrentaron a la patronal y la burocracia, como en Jabón Federal, Fate, Pilkington, Kraft, Lear. Mirta fue la madrina de las trabajadoras de Fresenius. A Elia Espen la conocí en el juicio de Campo de Mayo y cuando comenzó otro conflicto, el de FP, la llamé y ahí estuvo. Después les regaló su pañuelo de Madres, a las trabajadoras de Lear. Hoy estamos junto a los trabajadores de la línea 60. Yo estuve en todas, y ellas también.

    ¿Y cómo es la relación que tenés con estás Abuelas, estas Madres?

  •  Con Mirta tengo relación desde mis 9 años, somos compañeras de militancia, pero ella es algo especial. Era la que me hacia la leche cuando iba a Abuelas. Cuando me llevaron detenida a un destacamento de la Gendarmería, por el solo hecho de solidarizarme con los indomables de Lear, Mirta me fue a buscar. Se levantó de la cama, se tomó dos colectivo y fue hasta ahí. Con Nora, si bien no la conozco desde esos días, es una relación de mucha confianza. Cada vez que la llamo para que se solidarice con la lucha de los trabajadores, ella está. No importa si es invierno, verano. No es que coincidimos en todo, tenemos diferencias ideológicas, pero ella no deja de educarnos. Por ejemplo, cuando detuvieron a los trabajadores del Casino, la llamé y fue a Comodoro Py. No se movió de ahí hasta que salió el último detenido.

    Con Elia hemos pasado represiones, tenemos una relación muy cómplice, somos parecidas. Y de Chicha que te puedo contar, era la abuela de todos los nietos restituidos. Se ocupaba de que nos festejaran los cumpleaños, que estuviéramos todos juntos, porque en esos años éramos bichos raros. Siempre que viajaba nos traía muñecos. Está contenta que me presente como candidata a diputada, porque sabe que a mí me gusta la política, pero también porque sabe que puedo ser una voz en el Congreso que continúe la pelea que comenzaron ellas. Creo que todas ellas buscan una voz que continúe la pelea que dan hace más de 40 años sin claudicar. Esa es la confianza que depositan en mí.

    Estas Madres y Abuelas apoyan tu decisión de presentarte como candidata ¿quién más te apoya?

    Además de Chicha Mariani, Nora Cortiñas, Mirta Baravalle y Elia Espen; el nieto restituido Matías Reggiardo Tolosa; los trabajadores sobrevivientes de Ford, Carlos Propato y Pedro Troiani; y el trabajador sobreviviente de Astilleros Astarsa, Carlos Morelli y el ex delegado de Mercedes Benz Eduardo Fachal.

    Propato escribió en su facebook ‘vamos Vicky, necesitamos que entres al Congreso’. Ellos son como Cachito Fukman, sobrevivientes que siguen luchando. Estos obreros, que hoy me apoyan, acompañan a la nueva generación que enfrenta a las patronales. La dictadura pretendió cortar los hilos de continuidad entre una generación y otra, pero ellos están dispuestos a recuperar esa experiencia de los ’70. Están con los compañeros de SMATA cada vez que lo necesitan, pero también están junto a los trabajadores de MadyGraf. Lo mismo Carlos Morelli, él tiene una relación muy particular con la juventud, con los estudiantes, porque la experiencia de ellos fue la unidad obrero-estudiantil en Astarsa.

    Nosotros acompañamos a los exdetenidos de la Ford en su lucha por obtener la expropiación “El Quincho”. En este lugar, ubicado al interior de la planta de Ford de la localidad de Pacheco, funcionó un centro de detención clandestino durante la última dictadura. Se logró la expropiación gracias al que el entonces diputado provincial del PTS en el FIT, Christian Castillo, presentó un proyecto de ley en la legislatura. Por mi parte tuve la oportunidad de acompañar a los exdetenidos a la primera visita ocular de El Quincho.

    ¿Sos querellante en la causa por el espionaje a obreros?

  •  Sí, soy querellante en la causa de Proyecto X, donde se investigan las tareas de espionaje que realizó (y realiza) la Gendarmería a los trabajadores para armarles causas penales. Cuando vimos los expedientes de esas causas, donde aparece mucha información, descubrimos que existía Proyecto X y lo denunciamos. ¡Hasta Elia y yo estamos entre los espiados! Tienen nuestras fotos marcadas con un círculo rojo, -se ríe y agrega- nosotras no estamos criminalizadas, sería el colmo que criminalicen a una Madre por apoyar la lucha de los obreros. En esos expedientes están los trabajadores de PepsiCo, Kraft, entre tantos otros, porque participaron de una movilización en repudio al crimen de Mariano Ferreyra, asesinado por una patota de la burocracia ferroviaria.

    Nilda Garré, la entonces ministra de Seguridad, tuvo que dar explicaciones públicas sobre este espionaje. Después renunció a su cargo y ocupó un asiento en la OEA. Ahora vuelve a la Argentina, de la mano de Cristina Kirchner, para presentarse como candidata a diputada nacional en la Ciudad en las listas del FpV ¿qué opinas de esto?

  •  Esto es el kirchnerismo. Dice que no criminaliza la protesta, y después te manda a espiar, y blanquea todos esos datos en causas penales. O votan en el Congreso la Ley Antiterrorista. Se jactan de haber anulado las leyes de impunidad, pero encumbran a un imputado en causas de lesa humanidad como César Milani. Si hoy hay cerca de 600 genocidas condenados, es porque en Argentina la lucha iniciada por Madres durante la dictadura se extendió a un amplio sector de la sociedad, que nunca dejo de luchar por juicio y castigo.

    Mientras el kirchnerismo tiene en sus listas a Garré, Aníbal Fernández y tantos otros con un largo prontuario; nosotros, en cambio, tenemos a destacados luchadores por los derechos humanos: Alejandrina Barry, hija de desaparecidos; Myriam Bregman, abogada querellante en juicios de lesa humanidad; mi compañero Edgardo Moyano, abogado de los trabajadores de Kraft, Lear y Volskwagen. Y muchísimos compañeros en todo el país que son querellantes en causas de lesa humanidad, que defienden a los trabajadores legalmente y los acompañan en cada lucha en las calles. .

    En la Ciudad invertimos el cupo femenino, 70%. Esto expresa las luchas cotidianas que damos por conquistar los derechos de las mujeres. Como dice Chiqui, la delegada de Lear: “Las mujeres no sólo debemos pelear por reivindicaciones sindicales, sino por todos nuestros derechos”. Que querés que te diga, estoy orgullosa de integrar la Lista 1A del Frente de Izquierda.







    Temas relacionados

    "Chicha" Mariani   /    María Victoria Moyano Artigas   /    Madres de Plaza de Mayo   /    Libertades Democráticas   /    Entrevista   /    Política

  • Comentarios

    DEJAR COMENTARIO