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“Me quiero matar”: preso en Devoto, con Covid-19 y parapléjico por las balas penitenciarias

Gustavo Barreto de 30 años es uno de los dos presos heridos con balas de plomo en la protesta del 24 de abril. Ambos contrajeron coronavirus. Al conocer que tiene “paraplejia secundaria”, Barreto le escribió una carta a su pareja.

Viernes 8 de mayo de 2020 | 13:48

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“Me quiero matar”, dice Gustavo Barreto en la carta que escribió a su pareja tras enterarse que producto de los disparos de armas de fuego que recibió durante la protesta del pasado 24 de abril.

Se encuentra internado en el Hospital Pirovano junto a Cristian Grageda de 33 años,
quien estuvo varios días con respirador por un balazo que le fracturó dos costillas y se le alojó en un pulmón. Ambos fueron diagnosticados como positivos por Covid-19.

“Me quiero matar", dice Gustavo en su carta, mientras le cuenta a su pareja que no siente las piernas y que tenía una bala de plomo en la cintura, además de pedirlela historia clínica para saber su diagnóstico.

Recién una semana después de su internación le informaron a su pareja desde el Pirovano que Gustavo padecía “paraplejia secundaria”, y este martes 5 después de quince días de estar internado le confirmaron que Gustavo tenía COVID-19. Hasta el momento sólo le habían dicho que había recibido un disparo de bala de goma en el pecho que le dificultaba respirar.

Tampoco le avisaron en el momento en que lo internaron en el Pirovano, recién el domingo 26 se lo le confirmaron. Preocupada por la situación y porque además su pareja padece tuberculosis, el lunes siguiente se presentó en el hospital y le dijeron que su marido no estaba. Sin saber qué hacer, y aun creyendo que Gustavo había recibido un disparo de goma, se fue al Hospital Vélez Sarsfield, pero tampoco estaba allí. La Procuraduría Penitenciaria denunció penalmente que los disparos que recibieron tanto Gustavo Barreto como Cristian Grageda eran de bala de plomo.

El abogado de Gustavo, Fabio Galante, denunció: “El detenido ahora resulta víctima del delito de abuso de armas por parte del personal penitenciario. Sin haber atentado contra ningún penitenciario, le tocó recibir un disparo que, si bien no se sabe si estaba dirigido hacia él, le causó un daño a su salud importante en función de la incapacidad o discapacidad".

Gustavo Barreto está detenido desde 2018, por dos intentos de robo simple. Por el primero, terminaría de cumplir la pena en cuatro meses. En la otra solo está procesado. Su abogado aclara que, como mucho, debería ser liberado en septiembre de 2021.

Barreto declaró vía Zoom ante el fiscal Ignacio Mahiques cómo fue cuando recibió el disparo por parte de un penitenciario encapuchado: "Tira un rafagazo de metra, le da a la pared como dos o tres tiros y me da en la columna. Me pega en la espalda. Giro pensando que me va a tirar con el otro. Pero a mí me tiraron con plomo, me pegó en la columna vertebral".

Mientras el Gobierno presentó la reunión del miércoles en el penal de Devoto como el "fín del conflicto", no hay ninguna solución de fondo para evitar que el coronavirus haga estragos en las cárceles del país.

Ante esta situación de extrema gravedad ni las autoridades del Servicio Penitenciario Federal, el Ministerio de Justicia, y la Secretaría de Derechos Humanos deberían dar explicaciones, pero hasta el momento se mantienen en silencio.

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