Política

OPINION

Mendoza: los desafíos de la izquierda de cara a las elecciones de octubre

Primeros análisis de las PASO en Mendoza. La consolidación y el crecimiento del FIT. El triunfo “ma non troppo” de Cambia Mendoza. La victoria del ala más tradicional y conservadora en las internas del PJ. Y el voto “ONG” o voto bronca por derecha.

Jueves 17 de agosto de 2017 | Edición del día

Si uno repasa los diarios mendocinos post-elecciones PASO y Generales del año 2013, los augurios para el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) marcaban que este espacio político desaparecía en el corto plazo. La fenomenal elección del FIT que pasó de un 7,6% en las PASO 2013 a un rotundo 14% en las Generales 2013, pasó de ser la “sorpresa” al voto bronca y el voto espuma o efímero. Algunos columnistas analizaban el avance de la izquierda como una manipulación oportunista de la derecha que realzaba todo polo anti-peronista, con tal de ver arder la magra gestión del por entonces gobernador Francisco “Paco” Pérez. Independientemente del sesgo político, cualquier analista señalaba la caducidad de la izquierda en el terreno de lo inmediato. Al parecer no fue así.

A pocos días de las elecciones PASO 2017, los resultados para la izquierda se destacan en algunos puntos y presentan numerosos desafíos. Principalmente, en lo que refiere al sostenimiento y construcción hacia adelante como la tercera fuerza política en la Provincia de Mendoza y como la única oposición real al gobierno de Cambia Mendoza. Analicemos más detenidamente estos puntos.

Consolidación y crecimiento de la base social del FIT

En términos generales, el FIT obtuvo 8,80% porcentaje de los votos, que representan poco más de 92 mil en toda la provincia. Dicha fuerza electoral ratificó ser la “tercer fuerza” siendo que se erigió como tal en 14 de los 18 departamentos mendocinos. Los dos departamentos donde mejores resultados obtuvo fue en los departamentos de Las Heras (11,9%) y Guaymallén (11,3%), es decir, en los dos departamentos más poblados. Por sus características socio-económicas, dichos departamentos concentran un gran porcentaje de los sectores populares urbanos: allí se encuentra el núcleo duro de trabajadores y obreros pero también de los sectores más desfavorecidos por las políticas del gobierno cornejista.

En Maipú, departamento con una fuerte matriz productiva vitivinícola, se obtuvo el 9%. Y en los restantes departamentos del Gran Mendoza los resultados fueron: Capital con un 8,9%, Godoy Cruz con un 10,3% y Luján de Cuyo con un 9,8%. Sin embargo, en estas tres intendencias gobernadas por Cambia Mendoza (En Capital y Godoy Cruz, intendentes radicales y en Luján de Cuyo, intendente demócrata) el FIT recaló al cuarto lugar, siendo desplazado por el Partido Intransigente-ONG Protectora, hecho que analizaremos en otro apartado.

En los restantes departamentos (a excepción de los tres mencionados y de General Alvear, en que obtuvo el tercer lugar el Partido Verde) el FIT se arraigó como tercera fuerza. Si comparamos elecciones legislativas PASO 2013 y 2017, el FIT pasó, en general de un 7,6% a un 8,8%, como primer indicador de crecimiento. Si esa comparación la desagregamos por departamento, puede observarse el crecimiento de la izquierda en municipios claves.

Si afinamos más aún la mirada, el FIT obtiene sus mejores resultados en aquellos circuitos electorales que reúnen a las barriadas populares de cada departamento, esto es, zonas como Villanueva, El Plumerillo, los barrios del oeste capitalino y del oeste godoycruceño, por señalar algunos. En definitiva, este crecimiento sostenido contrasta claramente con las apresuradas lecturas que señalan el debilitamiento del Frente de Izquierda, quien ha lograda fidelizar e incrementar su caudal de votos, ya no solamente en el Gran Mendoza sino en departamentos del Valle de Uco y del Este de la Provincia.

Votando el ajuste: el triunfo de Cornejo “ma non troppo” (pero no tanto)

La Alianza Cambia Mendoza, que obtuvo un importante espaldarazo en las elecciones de 2015, esta vez tuvo que ver con otros ojos su plebiscitario triunfo hace dos años. En estos 20 meses de gestión, a la ya incendiada provincia que le habían dejado dos gestiones peronistas (la de Jaque, primero, y la de Pérez, después), el gobernador Cornejo se encargó de alimentar con más fuego: ajustes, tarifazos y demás medidas anti-populares. El mismo Cornejo se encargó de reconocer un 35% de pobreza en toda la Provincia a principios de este año, producto de los magros resultados que conllevaron su plan económico. Sin embargo, la crítica situación en que había quedado la provincia a la hora del cambio de gestión, resultó ser un “voto de confianza” por parte del electorado.

La foto de hoy nos indica que el ganador de estas elecciones, con 8 puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor, es Cambia Mendoza. Sin embargo, si observamos toda la película, dicho frente electoral ha venido perdiendo paulatinamente una porción importante de sus votos. En el siguiente cuadro están comparadas las elecciones Legislativas de 2013 y las de 2017.

La fuga de votos de Cambia Mendoza puede deberse a innumerables razones. Una hipótesis es que esos votos hayan ido hacia determinadas fuerzas electorales que han sido la revelación de las PASO. Digamos algo así como una transferencia por “afinidad electiva” siendo que los mundos sociales de pertenencia que comparten algunos votantes de Cambia Mendoza han visto con buenos ojos “otros representantes” de sus intereses particulares.

La segunda derrota cultural del kirchnerismo: ganó la interna el ala conservadora del peronismo

Por otra parte, el Partido Justicialista se enfrentaba en estas elecciones PASO a la reconstrucción de su espacio, luego de las derrotas en los comicios de 2013 y 2015. Pero, si lo de renovar el espacio es una figura retórica, el triunfo de Omar Félix resulta mucho más que irónico. El Frente “Somos Mendoza” totalizó un 33,4% de los votos, con tres listas que competían entre sí: Nueva Conducción, Unidad Ciudadana y Construyendo. El ex intendente de San Rafael iba por “Nueva Conducción” (NC) en el frente Somos Mendoza y se quedó con el 44,5% de los votos; el concejal de San Carlos, representante del kirchnerismo en Mendoza “Juani” Jofré (Unidad Ciudadana – UC) obtuvo el 38,9% de los votos; y cierra la interna, la lista “Construyendo” (C) de Jorge Tanús, con el 16,5%.

Frente a estos resultados, el peronismo se reorganizaría para Octubre con la táctica del 2-2-1, esto es, dos lugares para la primera y segunda lista y un lugar para la tercera lista. Y los cinco lugares en las listas de Octubre estarían conformados del siguiente modo: 1ro. Omar Félix (NC); 2da. Cecilia Juri (UC); 3ra. Laura Soto (NC); 4to. Juani Jofré (UC); y 5to. Jorge Tanús (C).

Para el kirchnerismo, decimos que representa la segunda derrota cultural. La primera derrota cultural fue el abandono del nombre “Frente Para la Victoria” decidido en el último congreso partidario. El Partido Justicialista decidió volver a sus fuentes, más bien recostadas en el peronismo territorial y conservador.

La segunda derrota cultural kirchnerista, esta vez en los comicios, se inicia con la nueva temporada de batraciofagia, a la cual ya se había acostumbrado en los últimos años, previo al triunfo de Macri. Veremos si el conjunto del electorado progresista que vitorea la refundación del Movimiento en base a la disruptiva premisa doctrinaria de “Macri gato”, decide retomar el camino de tragarse el sapo “Félix”. Éste cuenta con sobrados antecedentes para cumplirles el sueño de incluir una nueva comida en la pirámide nutricional k: ferviente opositor a la ley de Matrimonio Igualitario cuando le tocó ser diputado nacional; participó de marchas junto a su hermano Emir “para salvar la familia”, a la par del catolicismo sanrafaelino y de la ultramontana orden religiosa del Verbo Encarnado; Félix (padre) asociado al colaboracionismo con las autoridades militares locales durante la última dictadura; entre otros.

Bart, ¿te acuerdas del Partido Demócrata? ¡Volvió, en forma de ONG-Protectora!

Una de las grandes sorpresas para estas elecciones PASO fue el porcentaje de votos obtenidos por Partido Intransigente (PI)-Protectora. Dicho espacio obtuvo el 7,5% de los votos, lo cual es un auspicioso piso para las elecciones de Octubre. Los medios de comunicación se encargaron de resaltar con gran ánimo la performance de este espacio, remarcando la posibilidad de que logre superar al Frente de Izquierda. Analicemos separadamente quiénes componen este espacio: por un lado, el Partido Intransigente y por el otro, la ONG-Protectora.

El Partido Intransigente, se creó en la década del setenta, con orígenes ligados a la Unión Cívica Radical Intransigente. Hacia los años ochenta tuvo su auge, aglutinando a sectores de la izquierda popular, que iban desde sectores del radicalismo y el peronismo hasta incluso sectores de partidos de izquierda revolucionaria. Luego de ese apogeo el PI, con una laxitud inusitada, acompañó al menemismo, luego al frepasismo para luego recalar en las filas del kirchnerismo, apoyando a Cristina, a Aníbal Fernández y llamando a votar a Daniel Scioli en el ballotage.

Carlos Alberto Véliz (apoderado del PI y tercero en la lista de PI-Protectora) pidiendole un autógrafo a Aníbal Fernández

Por su parte, la ONG-Protectora de los abogados Ramón y Vadillo, vienen desde hace un tiempo a esta parte, haciendo diferentes reclamos en torno a la desmedida suba de los servicios públicos. Esta ONG parte de la premisa de que “consumidores somos todos”, muy propia de la sociedad norteamericana. En esta idea hizo hincapié durante el debate realizado en la UNCuyo. Esta idea es extraída de un discurso de John Fitzgerald Kennedy, pronunciado en 1962, según la cual el Estado no defiende ni ciudadanos, ni sectores sociales postergados, ni el interés de su pueblo sino que defiende a los “consumidores”. Consumidores que van desde los countries de Chacras de Coria o los barrios privados hasta las zonas de El Algarrobal en Las Heras o de La Primavera en Guaymallén. Todos sufren por igual, todos tienen los mismos problemas.

Por supuesto, el reclamo por los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, es un reclamo absolutamente legítimo. El propio Frente de Izquierda en el Congreso Nacional y en las legislaturas provinciales ha presentado proyectos de ley para frenar las subas de las tarifas. En la legislatura mendocina, la Senadora Provincial, Noelia Barbeito, también ha presentado proyectos en la misma línea. Sin embargo, la concepción de a qué sectores afecta más estas subas, dista diametralmente de los intereses que representa la ONG-Protectora.

Otra de las ideas fuerza de PI-Protectora es que el Estado debe velar por la libre competencia de las empresas. Si se nos permite, estas concepciones se acercan bastante a las ideas rectoras que guían los destinos provinciales y nacionales: “usuarios-consumidores”, “defensa de los derechos individuales”, “defensa de la competencia”, “lealtad comercial”, etcétera. Se dice en los pasillos de la Casa de Gobierno que los votantes del PI-Protectora provienen de “mundos sociales de pertenencia” más cercanos al Partido Demócrata, hecho que puede ser contrastado con los resultados electorales obtenidos en la comuna de Luján de Cuyo (donde gobierna el PD) y entre los sectores acomodados de Capital y Godoy Cruz. Por el contrario, en las zonas del Valle de Uco, donde más se ha sentido la suba de las tarifas de gas, el PI-Protectora ha obtenido muy bajos resultados electorales.

Aníbal con la camiseta del PI

La fuga del “voto bronca” por derecha de Cambia Mendoza hacia PI-Protectora para ser más bien de un sector díscolo de los gansos que quieren poner un llamado de atención al gobierno de Cornejo pero que no votaría a la izquierda. Quizás, la ONG-Protectora deberá contarle a su electorado cómo decidió aceptar la convocatoria del PI, siendo que el principal candidato, José Luis Ramón, haciendo gala de un macartismo furioso, ataca a la izquierda acusándola de que ella apuesta por la lucha armada, cuando en el Partido Intransigente, muchos ex militantes del PRT-ERP y de Montoneros pasaron por sus filas. Quizás el PI debería explicarle también al electorado que los acompañó en las PASO, como salió a militar la campaña por Scioli en el ballotage y ahora, en un giro ideológico extremo, le entrega su sello partidario a la “derecha”. Quizás de aquí a Octubre obtengamos algunas respuestas.

El Frente de Izquierda hacia Octubre

El Frente de Izquierda y los Trabajadores ha logrado consolidar una base electoral bastante sólida. Si bien hay una diferencia entre las Generales del 2013 (14% de los votos) y las PASO de 2017 (8,8% de los votos), podría pensarse que hay un porcentaje de votos flotantes que fluctúan entre diferentes fuerzas políticas y que no por ello significan una adherencia cerrada a tal o cual espacio. El FIT ha logrado fidelizar una base social en Mendoza muy importante e incluso incrementarla. Los competidores del FIT son dos: las medidas de ajuste de Cornejo, representadas en Cambia Mendoza y el giro a derecha de Somos Mendoza. El FIT debe construirse sobre la base de aquellos sectores sociales que sufren todos los días el deterioro de sus condiciones de vida, de sus salarios, de sus viviendas, etcétera. El FIT se perfila hacia las elecciones de Octubre como la única fuerza política que objetivamente, en las calles, en las legislaturas y en las urnas, le opone resistencia al ajuste de Cornejo. Será la tarea de acá a dos meses de lograr multiplicar y fortalecer las ideas de la izquierda.







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