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NBA: paliza de los Warriors

En un partido con pocas emociones, los Golde State demostraron ser los mejores de la liga. Imbatidos por Cleveland en los últimos 7 encuentros consecutivos, se pusieron 2-0 en la serie.

Lunes 6 de junio de 2016 | 17:24

Foto: The Daily Croton

Nada positivo que decir de los Cavaliers de Cleveland. Derrota abultadísima, 110-77. El primer cuarto mostró algo el pivot Thompson, una variante ofensiva poco usada en este equipo de super-estrellas con Lebron, Irving y Love. En ese período ya se mostraba errático Curry, quien no tuvo una gran noche, cargándose de faltas y poco efectivo. Bogut dio la cara por Golden State, metiendo 4 tapas, y logrando que- vía contraataques- se cerrara 21-19 a favor de Cleveland.

El partido, como toda la serie, se defiende al foul explícito y deliberado, por lo que no se entienden los cobros de los árbitros, ni con qué lógica los marcan. Se pegan manotazos a troche y moche en todo el partido, y solo pocos de ellos terminan en fallos cobrados. Y en ese juego, el que tiene más para perder es Lebron James. Si bien el segundo cuarto mostró lo suyo, metiendo 14 puntos, sus penetraciones ya resultaban forzadas. Hasta 3 marcas y al foul; sin largar el pase que habilite, esa manera de jugar no podía sostenerlos por mucho. Para colmo de males, Kevin Love recibía un fuerte golpe en la cabeza que lo sacaba del partido y posiblemente no juegue el tercer juego.

En ese segundo cuarto ya terminaba de explotar el puro talento de un “tapado” Warrior, Drymond Green, quien finalizó la noche con 28 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias. Encestando desde afuera, penetrando, asistiendo y defendiendo; fue el dueño de la noche.

Si el paradigma de Lebron es ganar espacios libres con sus zancadas, cometiendo la infracción de caminar en casi todas las penetraciones sin que se las cobren, haciendo de ataques estacionados casi unos contraataques; Golden State, que tiene muy veloces respuestas ofensivas y un mejor balance defensivo, resulta imparable desde la línea de 3. Jugar contra el mejor equipo de la liga, que encima mete tantos triples como su entrenador Steve Kerr lo hacía en su época dorada con los Bulls de Michael Jordan, es imposible.

Mientras Golden logra cada vez más unidad, sentido equipista, reemplazos a los “Splash Brothers” de muy buena respuesta; con Green a la cabeza, mostrando un muy buen sentido del humor cuando el juego lo amerita; los Cleveland decrecen en el juego colectivo. J.R. Smith es un individuo suelto, lo mismo que Irving. Y ninguno puede acompañar a un Lebron que reparte asistencias sólo cuando no la puede embocar él mismo al aro. Love hace lo que puede y Thompson fue el único que por momentos mostró que -si tiene una identidad de juego distinta, con orden ofensivo, jugando con base y pivot- podrían hacerle algo a estos amos y señores del juego. Pero un planteo más “a lo FIBA” es imposible a esta altura del torneo, con identidades de juego tan marcadas.

El último cuarto fue para darles rodaje a todos los suplentes. Y Golden State se siguió divirtiendo. La serie se puso 2-0, y ahora viajan a Cleveland. Pero recordemos, los Cavs no le ganaron en todo el año a los Warriors. Y difícilmente lo hagan jugando de esta manera.







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