Géneros y Sexualidades

CONGRESO NACIONAL

Nicolás del Caño: "Se debate el derecho al aborto gracias al enorme movimiento de mujeres"

El diputado del PTS en el Frente de Izquierda Unidad se refirió a la legalización del aborto en el plenario que transcurre en la Cámara de Diputados. Reproducimos su intervención.

Viernes 4 de diciembre de 2020 | 16:06

Dip. Del Caño, Nicolás - Reunión Informativa por la ley IVE - 04-12-2020 - YouTube

Imagen: El diputado durante la sesión de 2018 donde el proyecto de legalización del aborto obtuvo media sanción

Quiero comenzar reivindicando que una vez más se esté tratando el derecho a la Interrupción Legal del Embarazo en este Congreso, y eso es gracias al enorme movimiento de mujeres de Argentina.

Nunca bajaron los brazos. Tampoco después de aquella noche lluviosa en que aparecieron los dinosaurios del Senado. Así fue siempre esta lucha desde aquellas épocas en que las pioneras formaron la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y presentaron su proyecto durante más de una década, cada dos años, sin dudar jamás. Proyecto que desde que llegamos a esta Cámara todas las diputadas y diputados del Frente de Izquierda hemos acompañado.

Tendrán en nuestra banca una trinchera para luchar porque esta vez sea ley, ese es mi compromiso.

A lo largo del debate hemos escuchado a quienes se oponen al derecho al aborto legal, invocar como fundamento de esta postura sus creencias religiosas o morales que pertenecen al ámbito privado de cada persona, queriendo imponerlas a toda la población. Con una visión totalitaria y profundamente oscurantista quieren condenar a miles de mujeres al aborto clandestino y en muchos casos, los más terribles, a morir como consecuencia de esta práctica. Como sostuvo mi compañera Myriam Bregman cuando expuso, no queremos más oscurantismo!

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Diferentes representantes del fundamentalismo religioso llegaron incluso a colocar a la interrupción del embarazo en la categoría de crimen de lesa humanidad, con todo lo que eso significa en un país con 30 mil desaparecidos, 500 niños y niñas apropiadas, un genocidio que fue bendecido por la cúpula eclesiástica.

Incluso hemos visto en las movilizaciones contrarias a esta ley sectores con el símbolo nazi, los Falcon verdes, o que se hagan alusiones a la última dictadura, y las amenazas a activistas y legisladores que votarían a favor. Además de las ofensas y agresiones a todas aquellas mujeres que pelean por su derecho a decidir, nos encontramos ante la aberración de los que quieren obligar a niñas abusadas a la maternidad forzada, aun cuando el aborto es legal en estos casos desde hace un siglo. ¡Qué desprecio por la vida y la dignidad de las mujeres y las niñas!

Son los que se oponen a que las mujeres en las calles conquisten sus derechos. Ya lo hicieron contra el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y en las provincias evitando la aplicación del protocolo de aborto no punible y la implementación de la Educación Sexual Integral en todas las escuelas. Y son también los que han dado protección institucional a los curas abusadores. Todo esto financiado por el propio Estado nacional. Por eso exigimos la completa separación de las Iglesias y el Estado.

Esperamos que el debate conduzca a una legislación que contemple la mayor ampliación de derechos y no sea limitada por las presiones de estos sectores que están fuera y dentro del Congreso.

En ese sentido quiero decir que si bien hay muchos artículos del proyecto del Poder Ejecutivo que coinciden con el proyecto de la Campaña y con la media sanción del 2018, hay cosas que como lo señalaron varias expositoras y expositores, abren la puerta a limitaciones en el ejercicio del derecho de las mujeres y personas gestantes. Bajo la forma de “objeción de conciencia” no se puede dejar abierta la puerta a que poblaciones enteras queden sin acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, como sucede en Uruguay. Otra cosa que también han señalado muchas compañeras, y compartimos, es la preocupación de que se continúe con la penalización de las mujeres que abortaran después de la semana 14.

La lucha por el derecho al aborto es parte de una pelea por la igualdad real en todos los terrenos. El capitalismo se vale del patriarcado para someter a las mujeres a una mayor explotación, a los empleos más precarios, a salarios más bajos y a tener que cargar con las tareas domésticas y de cuidado que no son remuneradas.

En nuestro país el protagonismo de las mujeres en las luchas del pueblo trabajador es indiscutible.

Las valientes madres de Plaza de Mayo que enfrentaron a la dictadura son un ejemplo que no solo trasciende fronteras sino que también se transmite a las nuevas generaciones. Lo vemos en las pibas del pañuelo verde, en las trabajadoras de la salud que están en la primera línea enfrentando la pandemia, las docentes que defienden el derecho a la educación, en las jóvenes que enfrentan la precarización, en las tomas como la de Guernica luchando por un pedazo de tierra y un techo para sus hijas e hijos. En cada pelea contra las patronales y los gobiernos que ajustan al pueblo, como vemos ahora, con el cambio de la movilidad, donde atacan otra vez a jubiladas que trabajaron toda su vida y a las madres que reciben la Asignación Universal por Hijo. Todo esto para cumplir con el FMI.

Esa enorme fuerza que salió a las calles en 2018 no puede tener obstáculos para poder manifestarse masivamente. Por eso hemos planteado a todos los bloques que la sesión se realice en este recinto o un lugar céntrico accesible para que la marea verde cope las calles.

Sabemos que seremos los diputados y diputadas los que nuevamente legislaremos, pero que este derecho se conquistará en las calles, gracias a la lucha que lleva décadas del movimiento de mujeres y con la fuerza que, también desde esta banca, vamos a alentar a que se exprese nuevamente para que finalmente Sea Ley.







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