Géneros y Sexualidades

#NIUNAMENOS

No a los desalojos: las mujeres y la lucha por el derecho a la vivienda

#NiUnaMenosSinVivienda es el grito que hay que instalar ahora, de manera activa, sin dilaciones. Ante la orden de desalojos en Guernica, hay que hacer una gran campaña solidaria por este derecho elemental.

Sol Bajar

@Sol_Bajar

Miércoles 9 de septiembre | 14:57

Las mujeres vienen siendo protagonistas indiscutidas en el reclamo de vivienda, que se extiende en la provincia de Buenos Aires, en Jujuy, en Río Negro y en otros lugares del país.

Un reclamo que no es nuevo, pero que en medio de la pandemia y de la crisis económica y social que la acompañan, se profundiza, especialmemnte para las mujeres, que son las que más sufren las consecuencias que esto impone a las condiciones de vida de millones de familias. Lo dicen los informes de organismos internacionales, del Ministerio de Economía, los datos del Indec.

Y eso explica también por qué son ellas, las mujeres, las que se destacan en la recuperación de los terrenos, en la lucha por un lugar para vivir, como vemos hoy en las tomas de tierra de Guernica, en el municipio de Presidente Perón, que gobierna la intendenta del Frente de Todos, Blanca Cantero.

Lo venimos reflejando. Son más de 3 mil familias, miles de niños y niñas, de mamás y de papás que hace más de dos meses que resisten al frío, en casillas de cartón y bolsas de nylon, en medio de una pandemia y habiendo perdido lo poco que tenían: las changas, el trabajo no registrado, la pieza que alquilaban. Hoy pelean por un pedazo de tierra y enfrentan, desde ayer, la decisión de la Cámara de Apelaciones de La Plata de ordenar el desalojo. Una decisión que expresa el intento de aleccionarlas, para que su lucha no se multiplique. No hay otra explicación.

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Ayer, de hecho, trascendió que en lo que va de la pandemia ya se desalojaron casi 900 tomas de terrenos y fueron presas 524 personas que exigían este derecho elemental.

Ahora, el ministro de Seguridad de Axel Kiccillof, Sergio Berni y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, se pasean por los medios diciendo que “el Estado tiene que hacer cumplir la ley”, tratando a las mamás, a las jóvenes mamás de Guernica, de delincuentes, cuando lo que están haciendo es defender la vida, el futuro de sus hijos.

¿Porqué mientras cuidan los negocios “esenciales” de los empresarios, mientras los funcionarios viven en countries privados, mientras se paga la deuda a los bonistas y al FMI y se destinan millones a la militarización de los barrios pobres, el derecho de estas mujeres y sus familias está siendo amenazado por el propio Estado nacional, que hace spots con su ministro de Seguridad diciendo que ante todo está la “propiedad privada”?

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Esta martes, las mujeres de la toma de Guernica le enviaron una carta a Elizabeth Gómez Alcorta y Estela Díaz, las ministras de Mujeres, Género y Diversidad de Nación y provincia de Buenos Aires, y una de las cosas que plantean allí es que muchas de las que resisten junto a sus familias en la toma, son víctimas de violencia de género. Mujeres que sin tener otro recurso, en medio de la pandemia, tuvieron que elegir entre vivir bajo el mismo techo con la persona que las violentaba, o abandonar la convivencia con quienes las maltrataban para poder estar a salvo. Ahí, en esas casillas en Guernica.

Muchas son jefas de hogar, mamás solteras, jóvenes, trabajadoras de casas particulares que se quedaron sin trabajo o que vivían de changas y ya no pueden hacerlas por las medidas de aislamiento. Mujeres cuyos compañeros también se quedaron sin trabajo, o que no los tenían de antes. Muchas, muchísimas, no pudieron acceder al IFE. Muchas son inmigrantes, o no tienen todos los papeles que les exige el Estado, o los tienen, pero aun así no reciben ni siquiera ese dinero.

Ellas y nosotras

Todas ellas tienen algo en común: antes que morir por las consecuencias de la pandemia en la calle, decidieron salir a pelear por el derecho a tener un techo, una vivienda digna.

Del otro lado, la intendenta Blanca Cantero, que ingresó a la política de la mano del PRO, junto a Francisco De Narváez y llegó al Frente de Todos y a la intendencia de Presidente Perón de la mano de Sergio Massa. Aunque habla de “sororidad”, en lugar de dar respuesta al reclamo de las mujeres, Cantero las acusa de delincuentes y pide el desalojo.

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El reclamo de una vivienda digna se repite a lo largo de los 135 partidos que tiene la provincia de Buenos Aires, donde según el último censo, de 2010, viven 15 millones de personas y el 46% de las viviendas son inadecuadas, por carencias o infraestructura deficiente.

Las tierras de Guernica tampoco están preparadas, pero son un predio enorme, de cientos de hectáreas, y no tienen dueño. Lo dicen los abogados que las están ayudando, como las ayudan las estudiantes de enfermería, como Natalia, que entrevistamos ayer. O los trabajadores y trabajadoras que hacen colectas para acercarles alcohol, barbijos, pañales. Las vecinas que van a llevarles un paquete de fideos, un plato de comida. Las mujeres que hace varios meses, por abajo, van tejiendo solidaridad en una de las tomas más grandes de los últimos años. Ellas se defienden y se organizan.

La policía y fuerzas de seguridad las hostigan permanentemente. Los medios de comunicación intentan distorsionar su reclamo. Los funcionarios las acusan de delincuentes, de usurpadoras. Hasta amenazan con sacarle los míseros 10 mil pesos a las que lograron cobrar el IFE si siguen peleando por un techo, porque ese es su delito: pelear por un techo.

#NiUnaMenosSinVivienda

A las mujeres de la toma de Guernica se les vulnera hasta el derecho al sueño: no duermen vigilando las carpas donde duermen sus hijos, hijas e hijes. No duermen, y piden que las apoyemos.

El movimiento de mujeres tiene que tomar cartas en el asunto, porque son estas mujeres las que dicen Ni Una Menos, porque su reclamo es justo, y porque... ¿qué es la violencia de género si no es también no tener que vivir sin una vivienda digna, sin acceso a la salud, al trabajo?

#NiUnaMenosSinVivienda es el grito que hay que instalar ahora, de manera activa, sin dilaciones. Es algo esencial. Contra la represión, contra el desalojo, para que no haya una sola familia en la calle, nunca más, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas llamamos a hacer una gran campaña solidaria y a acompañar activamente el reclamo por este derecho elemental.







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