Política

NEGACIONISMO PRO

Pablo Avelluto habla de ciertas cosas y calla otras

En una columna publicada en la “tribuna” de los golpistas, el ministro de Cultura se refirió a uno de los actos del 24 de Marzo. Desplegó la teoría de los dos demonios. ¿Pero de qué no habló?

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Sábado 1ro de abril de 2017 | Edición del día

Nuevamente funcionarios del Gobierno hablaron sobre los 70, para ocultar la verdad de lo ocurrido en esos años. En esta oportunidad el ministro de Cultura comunicó a través del diario La Nación su condena al documento leído en Plaza de Mayo en uno de los actos encabezados, entre otros, por Abuela de Plaza de Mayo.

En un párrafo de ese documento, elaborado por distintas organizaciones de derechos humanos, se destaca la militancia de organizaciones, algunas armadas, que participaron en la vida política de los 70.

Avelluto dice que “con esta reivindicación comenzó el fin de un extenso ciclo de nuestra historia” y más adelante destaca los decretos del 13 de diciembre de 1983 firmados por el entonces presidente Raúl Alfonsín, donde condenaba por igual a las organizaciones armadas y a los militares que llevaron adelante el terrorismo de Estado.

El ministro de Cultura, más moderado que otros funcionarios del gobierno que niegan el genocidio, sostiene la teoría de los dos demonios, teoría que equipara lo actuado por las organizaciones armadas y los militares pero que además oculta que en esos años había una amplia militancia obrera que fue protagonista de grandes gestas como el Cordobazo.

Avelluto, con palabras dulzonas, dice que se podía condenar los crímenes de la dictadura en tanto no se reivindique la militancia: “Lo que provocó la solidaridad con la lucha de los organismos de derechos humanos fue la empatía con el dolor ante el crimen, la tremenda injusticia, la terrible soledad que implicaba ser despojado de los más elementales derechos inherentes a la condición humana. No fue jamás la militancia. La militancia era un dato irrelevante, menor, colateral e innecesario”.

Es decir que la lucha por los derechos humanos tiene que ser apolítica, solo “humanitaria”, para no poner en discusión el objetivo del golpe militar: aniquilar a las organizaciones obreras que cuestionaban a la burocracia sindical y al peronismo en el poder, para implementar un plan económico a medida de los grandes grupos económicos, los verdaderos artífices del golpe militar.

Esta es la verdad que desde el radicalismo, el peronismo y también el kirchnerismo quieren ocultar. Cada uno con su relato, ocultan esto.

Quienes cada año se movilizan de forma independiente de los gobiernos de turno, junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, no comparten las cosas dichas y hechas por organismos de derechos humanos que acompañaron en la última década las políticas del kirchnerismo, como el escandaloso ascenso de César Milani. Y gran parte, también son críticos del accionar y la estrategia de las organizaciones armadas que actuaron en los 70.

No obstante, indigna la utilización que hicieron las empresas periodística y el gobierno de Cambiemos sobre los actos del 24 de Marzo para minimizar las grandes movilizaciones que se realizaron en todo el país. La masividad de esas marchas, en la que participaron miles de jóvenes, demuestra que a 41 años del golpe hay un gran movimiento que no comparte el negacionismo del oficial, que trae, cada vez que puede, el relato de los militares.

Pero el repudio a ese relato se hace escuchar cada vez que lo desempolvan, así como son repudiados los funcionarios, más moderados, que “condenan” por igual lo actuado por las Fuerzas Armadas y los grupos armados.

¿De qué no habla Avelluto?

La condena que realizó el ministro de Cultura, porque el documento reivindica a organizaciones armadas que “eran profundamente antidemocráticas”, que, según él “abre el espacio a que vuelva a ocurrir”, contrasta con lo que omite en su columna: el video sobre los 70 que considera a los militares genocidas como héroes de la patria.

Este video fue reproducido por una maestra en una escuela primaria ubicada en el barrio porteño de La Boca. ¿Por qué en una columna escrita a horas de ocurrido esto el ministro opta por hablar sólo de lo ocurrido en un acto que convocó a miles y miles? ¿Tal vez el ministro coincida que son héroes de la patria? Y si no es así ¿cómo se explica que el ministro de Cultura, que debería haber cuestionado profundamente el peligro de reivindicar el terrorismo de Estado, lo omitiera en su columna?

Los que si denunciaron y condenaron rápidamente este video fueron los padres y docentes que se movilizaron a la puerta de la escuela y al día siguiente realizaron un acto de reivindicación de los 30 mil desaparecidos junto a docentes del establecimiento.

Desde el Gobierno continuarán desprestigiando la lucha por los derechos humanos. Hablarán de guerra sucia y, si las críticas no se los permiten, apelarán a la teoría de los dos demonios.

Sea como sea, las movilizaciones a 41 años del golpe, el repudio extendido al video reivindicativo del terrorismo de Estado, son ejemplos que hay una extendida condena al golpe de Estado. ¡Son 30.000! ¡Fue un genocidio!







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