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PARITARIAS

Papeleros: levantaron el paro nacional con un acuerdo salarial que no recupera lo perdido

La Federación Papelera anunció para este miércoles un tardío paro nacional frente a la ronda paritaria pero a último momento lo levantó por un acuerdo que mantiene al grueso de los trabajadores por debajo de la canasta familiar. La defensa de la gestión obrera de Ansabo y el rechazo de las causas contra los obreros de Kimberly siguen sin figurar en la agenda de la burocracia.

Miércoles 11 de marzo | 22:09

El consejo ejecutivo de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos anunció un tardío paro a nivel nacional y movilización a la cámara de fabricantes para el día de hoy por considerar agotadas la instancias de diálogo con las cámaras empresarias respecto a la negociación de las paritarias del año anterior.

De esta forma la burocracia sindical papelera encabezada por José Ramón Luque a nivel nacional y por Rubén Rico en la seccional Bernal se paseó por la puertas de las distintas fábricas del país, anunciando la medida de fuerza y hablando de un supuesto plan de lucha para confrontar a la patronal sin especificar en ningún momento cual era.

Sin embargo, todo quedó en la nada cuando el sindicato finalmente logró acordar con el empresariado un aumento salarial que para la categoría inicial representa un salario de poco más de $28000. Con este acuerdo el grueso de los trabajadores papeleros continuará con salarios que están muy por debajo de la canasta básica que, según publicaron los trabajadores del INDEC, estaría en $63.783, 30 para una familia tipo de cuatro integrantes.

Resulta obvio que el sindicalismo debe velar por la protección del poder adquisitivo de los trabajadores, cuestión que no sucede a la luz de la enorme pérdida del poder adquisitivo de los últimos años y con paritarias que en su inmensa mayoría cierran por debajo de la inflación real. Incluso los (casi) paros que a veces impulsan las conducciones tradicionales tampoco son debatidos en asambleas, cómo tampoco son votados en asambleas los delagados paritarios, ni los pliegos de reivindicaciones que tienen el conjunto de los trabajadores.

Los más gracioso de la situación fue la pretensión del sindicato de autodenominar "asambleas" a esas pequeñas reuniones en donde 2 o 3 dirigentes monopolizaban la palabra sin tener en cuenta la opinión de los trabajadores ni llegar a resoluciones colectivas basadas en la voluntad de la mayoría.

Como si esto fuese poco se repartieron volantes con un comunicado en donde expresaban la siguiente afirmación: “En consecuencia compañeros hemos sido cautos, nos preocupamos por los puestos de trabajo, la preservación de la fuente de empleo y lo seguiremos haciendo procurando no perder nuestro salario frente a la inflación, sin dejar de mencionar que la política del gobierno anterior, llevo a casi la totalidad de los trabajadores al deterioro de nuestros bolsillos” pero lo cierto es que durante los últimos años no sólo se perdió poder adquisitivo sino también cientos de puestos de trabajo sin que la conducción gremial haga nada.

Bajo el mandato de Mauricio Macri se llevaron a cabo políticas económicas que perjudicaron al conjunto de la clase trabajadora en beneficio de los grupos más concentrados del poder económico, pero dichas políticas no hubieran sido posibles sin la complicidad de la burocracia sindical peronista que durante estos últimos años no movió ni un solo dedo para enfrentar el ajuste macrista con un plan de lucha serio y debatido democráticamente en asambleas en todas las fábricas.

Como si esto fuese poco el año pasado los trabajadores papeleros también se vieron afectados por cientos de despidos en el rubro, producto del cierre de varias papeleras entre las que podemos destacar a Ansabo y Kimberly Clark de Quilmes. Y es que en ambos conflictos los trabajadores de dichas plantas le exigieron a la burocracia que llamase a un paro nacional con un plan de lucha en defensa de los puestos de trabajo y estos se negaron a hacerlo, sosteniendo que el sindicato luchaba de otra forma.

Lo que queda mas que claro es que la burocracia sindical papelera no lucha de ninguna forma, ya que ni en las supuestas "asambleas" en puerta de fábrica, ni en el comunicado oficial, se pronunciaron en defensa de la gestión obrera y por la expropiación de Ansabo, ni en contra de las causas judiciales que les impusieron a los trabajadores de Kimberly Clark luego de ser violentamente reprimidos y desalojados de la ocupación pacíficamente que realizaban en la planta de la multinacional yanki.

Cabe mencionar que en octubre de 2019 se supo que el sindicato firmó un convenio de flexibilización laboral con el grupo Arcor que fue implementado en las plantas del grupo Zucamor (pertenecientes a Arcor), en donde se ata el salario de los trabajadores a metas de producción y de accidentología atacando aún más al salario del trabajador papelero. Justamente en un rubro en donde los accidentes laborales son moneda corriente tomando como caso más emblemático la muerte del joven Mechi Cantero en la fábrica SEIN producto de la precarización laboral. Estas rebajas en el convenio es una situación que el sindicato no solo deja pasar sino que se ubica como garante de esta suerte de reforma laboral que quiere imponer este grupo monopolio sobre sus trabajadores.

No cabe duda que en este momento las patronales se sienten envalentonadas, luego del pedido de moderación salarial de Alberto Fernández, lo que vuelve mucho más rígida y difícil la negociación de las paritarias que quedaron pendientes del año anterior. Por lo que la burocracia sindical se vio obligada a anunciar estas tibias y tardías medidas de fuerza por el malestar que recorre las fábricas del gremio.

Por eso bajo esta perspectiva como bien dijo la compañera Alejandra Vercellino, obrera de SIAM, militante del PTS y del Movimiento de Agrupaciones Clasistas “Se abre la necesidad de organizarnos de manera independiente para pelear por nuestros derechos, para elegir delegados que nos defiendan, que se manejen en base a asamblea y mandato de base, para pelear para que no haya mas despidos ni suspensiones, por la reapertura de nuestra fuentes de trabajo, para que toda fábrica que cierra, sea estatizada y puesta a producir bajo gestión de los trabajadores.”

De lo que se trata entonces es de recuperar los sindicatos como auténticos organizaciones democráticas de la clase trabajadora, para defendernos de la prepotencia patronal y su afán de lucro, y también para exigirle al gobierno actual, que tome medidas de fondo para acabar con el legado económico macrista.

Lo sindicatos deben de dejar de ser monopolio de un puñado de dirigentes que no trabajan y están alejados de la realidad de los trabajadores, que lejos de representar a las bases solo actúan para dividirla y aislarla. Estos deben ser patrimonio de los trabajadores, para que puedan organizarse y luchar por sus reivindicaciones y las de otros movimientos sociales para golpear todos juntos como un solo puño.







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