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Paro de docentes universitarios: la educación pública en debate

Esta semana, comenzaron 72h de paro de los docentes universitarios. Se suman a las cuatro semanas de lucha que ya llevan los y las maestras en todo el país. Los estudiantes de la UBA tenemos que ser parte.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Cecilia Mancuso

Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso

Jueves 30 de marzo de 2017 | 13:04

La educación pública vale más que sus ganancias

Macri, Vidal, Larreta, Bullrich. A todos los escuchamos decir una barbaridad tras otra contra nuestros docentes. Pero más allá de lo que dicen, los hechos son contundentes. Y aunque Bullrich intente engañar con porcentajes, es imposible negar el ataque que el gobierno de Cambiemos viene llevando adelante sobre la educación pública. Los $130.000 millones que destinaron en presupuesto para el Ministerio de Educación y Deportes, son menos de la mitad de lo que en todo 2017 el gobierno destinará al pago de intereses de la deuda externa (unos $247.000 millones).

Para las universidades públicas nacionales, ese presupuesto se reduce a $76.000 millones (un 0,8% del PBI), de los cuales solo $15.000 (el 0,15%!) componen la partida destinada a la Universidad de Buenos Aires. Lo que nadie dice es que casi el 85% de ese monto se destina solamente al pago de salarios.

Si atacan a los docentes, atacan a toda la educación pública

El gobierno sigue escalando en el ataque a los docentes: “que tienen vocación de conflicto”, “que son unos vagos” “que están politizados”. La caradurez de macrismo no tiene límites: demonizan a los docentes por el ausentismo por enfermedad cuando la propia Vidal faltó al 65% de las sesiones de la legislatura porteña cuando debía presidirlas. Hablan como si su objetivo no fuera político. Macri y su gabinete quieren bajarle el precio a los docentes, con un salario que ya es crítico. Pero sin docentes en las aulas no hay educación pública. Pretenden destruir el futuro de muchos de los que hoy estamos estudiando para ingresar a la docencia o la investigación.

En la UBA, un cargo de ayudante de primera semiexclusiva (que es el cargo inicial) ronda los $7350, ¡un sueldo casi 6 mil pesos por debajo de la línea de pobreza! Pero la bronca sube porque es sabido que sólo en la UBA hay 10.000 docentes ad-honorem, que todos los días asisten a dar clases sin percibir ningún salario, mientras el Rector de la UBA gana alrededor de $150.000 y el "sueldo" del mismo Bullrich es de $152.908,32.

Trabajar para estudiar y estudiar para trabajar

Solo en la UBA, hay unos 280.000 estudiantes. Según el último censo de la UBA realizado en 2011 un 62,7% tiene que trabajar para poder mantener sus estudios y de aquellos un 42% lo hace entre 7 y 9 horas diarias. La rutina es conocida por muchos: levantarse temprano, tomarse el subte o colectivo (en muchos casos también un tren), trabajar 8 o 9 hs, salir corriendo para tomarse otro transporte completo de multitudes, llegar con lo justo a la clase, dejar fortunas en apuntes y fotocopias o en poder comer algo en el camino (casi no existen las becas estatales para estos gastos necesarios). Especialmente en las facultades humanísticas, también hay que sortear las condiciones de infraestructura deficitaria luego de años de desfinanciamiento. Terminar las clases y volver para casa en otro colectivo. Todo sin boleto educativo. Pero todo el esfuerzo se hace porque se trata de estudiar una vocación, una profesión, pensando que así quizás luego podamos acceder a un trabajo mejor, en muchos casos también lo hacemos buscando cómo usar y crear conocimientos al servicio de los trabajadores y no para reproducir este mismo sistema. Por eso sabemos también que, a pesar de ser pública, la mayoría de los jóvenes de nuestro país no puede acceder a la universidad, porque tiene que trabajar más horas, porque no tiene trabajo y no hay becas de estudio, o porque no le dan los tiempos para este ritmo. Incluso la gran mayoría de los que comienzan una carrera con mucho esfuerzo, tienen que abandonar en el camino: de los ingresantes a la UBA solo el 27% logra recibirse, 3 de cada 4 son expulsados de sus aspiraciones. ¿Qué decir de quienes estudian para ser docentes? Esta situación se remata sabiendo que aún si tienen la suerte y logran pasar todos estos obstáculos luego perciben salarios de miseria.

Ese sentimiento fue el motor de la enorme movilización que en 2016 construyó la lucha por el boleto educativo y luego empalmó con decenas de clases públicas, con cortes y asambleas y puso en la calle a más de 40 mil docentes, no docentes y estudiantes para frenar uno de los primeros ataques de Cambiemos: el recorte de recursos en todas las universidades nacionales, al tiempo que aplicaba tarifazos en los servicios que ponían en peligro la continuidad de las clases.

Que nadie decida por nosotros: involucrarse y organizarse para transformar la realidad

Utilizando el poder de fuego de todos sus grandes medios y del Estado bombardean día a día a los docentes y la educación pública. Buscan generar un sentido común que les permita llevar adelante su ataque. Así como en los ´90 hubo periodistas que con Menem instalaban que la única solución para el país era despedir a miles de “vagos” estatales, y privatizar los grandes servicios. Hoy “los Lanatas” vuelven a hablar de los “vagos” docentes para avanzar sobre la educación pública. ¿Queremos ver el futuro? En la CABA se batió un récord: los estudiantes que se egresan de las escuelas privadas son más que los que se egresan de públicas. Esta política no es novedad, recordamos también a Cristina Kirchner tratando de “vagos” a los docentes por cadena nacional! Esa no es ninguna opción.

Porque ellos tienen un plan y porque usan todo su poder para llevarlo adelante es que tenemos que involucrarnos todos. Para que las grandes movilizaciones que se vienen expresando en las calles trasciendan, hace falta una mayor organización entre estudiantes y docentes. Porque no se trata sólo de demostrarle al gobierno que somos miles los que defendemos la educación pública, sino de derrotar el plan del macrismo de vaciarla y pisotear nuestro futuro. Para eso necesitamos empezar por organizarnos en cada curso, coordinar iniciativas, invitar a participar a nuestros compañeros y compañeras de cursada, que cada uno de los estudiantes que apoya la defensa de la educación púbica tenga un espacio para intercambiar y tomar decisiones. ¡Que nadie decida por nosotros!

Necesitamos prepararnos, extendiendo el apoyo en cada uno de los cursos, hablemos con los docentes y nuestros compañeros y pidamos tomar un rato de las clases para esto. No lo van a hacer otros por nosotros.

Por eso la Juventud del PTS y las agrupaciones que conformamos con independientes como En Clave Roja, proponemos: impulsar las clases públicas para estar unidos con los docentes y que el apoyo se extienda a cada rincón de la universidad; y para que podamos coordinar ampliamente la defensa de la educación pública tener voceros por curso. Involucrando cada vez más estudiantes y docentes, podemos preparar grandes asambleas, con mandatos de cursos, para que se expresen la decisión de todos y todas.

¿Universidad y conocimiento para quién?

Esta pelea tiene que servir también para abrir debates más profundos, porque no hay gratuidad para las familias de trabajadores ocupados y desocupados sin boleto educativo y becas de estudio. Porque para erradicar la deserción por largas jornadas de trabajo, los estudiantes deberíamos trabajar hasta 6 horas con un salario acorde a la canasta familiar. Porque hay una disputa política e ideológica por el conocimiento que produce la universidad que no estuvo ni está en función de darle una solución a los grandes padecimientos que existen en esta sociedad, y queremos pelear por esa transformación. Habiendo una crisis en violencia de género ¿cuáles van a ser los aportes de la Psicología o Trabajo social? ¿Por qué estando la salud en estado crítico no hay incentivos para estudiar medicina y enfermería? ¡Qué distinto sería que la Facultad de Arquitectura y Diseño nos prepare para darle una salida a la crisis habitacional del país en vez de hacerlo para los grandes negocios inmobiliarios!
Este es el debate que docentes y estudiantes tenemos que dar para demostrar que la educación no es un “gasto” y hay que jugarse con todo a defenderla. Pero también queremos cuestionar qué modelo de universidad y educación pública tenemos.

Ellos quieren “cambiar” la universidad pública. Nosotros queremos defender sus conquistas y también transformarla, para que podamos entrar todos y para que produzca para las necesidades de los trabajadores y el pueblo pobre.







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