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NEGOCIACIONES POST 20D

Pedro Sánchez empieza las negociaciones entre presiones de Podemos y PP

Tras el encargo de Felipe VI de buscar una mayoría para formar gobierno, Pedro Sánchez y los suyos se han puesto manos a la obra dando inicio a las negociaciones. Entre ayer miércoles y el próximo sábado, el líder socialista espera reunirse con todas las fuerzas.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Miércoles 3 de febrero de 2016 | Edición del día

La crisis política en la que vive el Estado español desde las elecciones del pasado 20D dio el pasado martes y ayer miércoles inicio a un nuevo capítulo. La crónica de una “renuncia” anunciada de Rajoy se hizo efectiva y el monarca, Felipe VI, encomendó al líder socialista Pedro Sánchez, la tarea de configurar una mayoría parlamentaria que garantice su investidura.

En medio de la parálisis política, Felipe VI encomendó la tarea a Pedro Sánchez con la esperanza de que abriera un proceso de negociación “a derecha e izquierda”. La respuesta no se ha hecho esperar. Desde derecha e izquierda han llegado los primeros posicionamientos, aunque lamentablemente para el monarca y para el resto del establishment no han ido en la línea de negociación.

Los anhelos de Sánchez de un gran bloque “progresista” que uniera desde Ciudadanos a Podemos, pasando por UP-IU, Coalición Canaria y el PNV, parecen tener poco recorrido. Desde Ferraz se siguen lanzando mensajes de colaboración y armonía. Sánchez sabe que tiene ante sí la oportunidad de frenar las aspiraciones de un sector de los barones que anhela ver su carrera política servida en bandeja de plata. Pero más allá de las buenas intenciones y la armonía que buscan transmitir desde el bunker del candidato socialista, la crisis política actual trae nubes mucho más oscuras.

PP y Podemos coincidieron ayer miércoles en la Mesa del Congreso a la hora de exigir que se acortaran los plazos de negociación, aunque obviamente por motivos diametralmente opuestos. El leitmotiv de los populares nace de su resignación ante el fracaso de poder conformar ninguna mayoría. Además, tienen como única esperanza que unas nuevas elecciones dibujen un voto más concentrado en su espacio político particular, es decir, recibir un flujo de “votos útiles” de la derecha que el 20D fueron a Ciudadanos.

Para Podemos el panorama de unas nuevas elecciones no es halagüeño. Iglesias, Errejón y compañía llevan lanzando desde hace varios días una campaña de presión al líder socialista para sentarse a negociar. Desde la formación morada se mira con recelo y preocupación la celebración de unos nuevos comicios, por ello sus presiones para ser el compañero de baile de Sánchez y el PSOE en el Congreso son cada día más evidentes.

Frente a unas nuevas elecciones la caja de pandora vendría cargada para Iglesias, que debería volver a enfrentarse a debates tales como la estrategia de confluencia más amplia o el encaje de sus alianzas territoriales y los desafíos que empiezan a emerger dentro de su espacio político. Por no olvidar las limitaciones económicas para hacer frente a una campaña electoral con garantías.

A pesar de que estos motivos que suponen una fuerte presión para la dirección de Podemos, la estrategia de exigencias hacia el PSOE, que ayer miércoles personificó la diputada Gloria Elizo con la petición a la Mesa del Congreso, puede tener un efecto boomerang. El intento de mostrar a un partido socialista a la defensiva, sin voluntad de pactos ni concesiones que fuera señalado como claro culpable de unas nuevas elecciones y de tirar por la borda la oportunidad de deshacerse del PP, puede verse truncado.

El rechazo frente a las propuestas del líder socialista, como por ejemplo un entendimiento con Ciudadanos, puede ser traducido por su base más conservadora como símbolo de inmovilismo en tiempos en los cuales existe la posibilidad de echar al PP del gobierno. Aspecto que sin duda le jugaría en contra en contra de cara a unas posibles elecciones.

A pesar de las peticiones del PP y Podemos expresadas por la Celia Villalobos y Gloria Elizo respectivamente, el presidente de la Mesa, el socialista Patxi Lopez ha desestimado dichas peticiones, asegurando, como ya hiciera el pasado martes, que el candidato contará con “tres semanas, un mes” para llevar a cabo sus negociaciones.

La crisis del Régimen político español vive un nuevo capítulo sin desenlace claro. Las hipótesis de pacto son poco sostenibles. Los diferentes actores se vetan mutuamente, y a pesar que en el juego de la política y el parlamentarismo burgués uno nunca sabe, parece complicado juntar posturas. Más aún cuando los espacios políticos y las “cestas” de votos tienen límites tan difusos. Cada partido busca salvaguardar su botín del pasado 20D evitando dar pasos en falso que hagan cambiar de opinión a los votantes, pero al mismo tiempo tiene que mover ficha en las negociaciones. Al mismo tiempo, la presión por parte de las instituciones del Régimen y del establishment por conformar gobierno van a ser cada vez más fuertes.

Pero si la fórmula de pactos parece a día de hoy indescifrable, más aún lo parece un gobierno “estable” que sólo podría surgir de una coalición impuesta por la necesidad. Tal y como escribíamos ayer en Izquierda Diario, la crisis continua.







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