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Red Internacional

La histórica lucha del personal de salud en Neuquén se ganó el apoyo popular. El gobierno intentó poner a los petroleros y camioneros en su contra y promovió incidentes aislados. Las voces desde abajo expresan lo contrario.

Carla KosciukTrabajadora del Hospital Provincial Neuquén

Martes 13 de abril | 23:29

Los piquetes en Añelo, sobre las rutas 7 y 17, y sobre distintas picadas que conducen a los yacimientos, generaron una crisis inédita en Vaca Muerta. Según informan las empresas, hay 33 equipos parados. El 80% de las torres de perforación están frenadas. Aducen pérdidas por 12 millones de dólares, y tuvieron que cerrar pozos, ya sea por no poder supervisarlos o por tratarse de aquellos cuya producción es transportada en camiones.

Lo que no dicen las petroleras es cuánto ganan cada uno de los 365 días del año. No solo porque el precio del barril de petróleo volvió a superar los 60 dólares, sino porque el gobierno nacional prevé destinar $153.000 millones durante el 2021 a subsidiarlas, manteniendo planes como la Resolución 46 de Macri y creando nuevos, como el flamante Plan Gas Ar.

Las empresas le reclaman al gobierno desaloje, pero el gobierno sabe que si utiliza a la Policía para reprimir al personal de salud, las consecuencias serían incalculables. La Sociedad Anónima controlada por el Estado nacional, YPF, llegó al extremo de exigir a los trabajadores que inicien denuncias policiales contra el personal de salud, en las que indiquen la cantidad de manifestantes y las chapas patentes de sus autos. El gerente de seguridad de YPF es Diego Gorgal, un massista que se enorgullece de haberse formado en la DEA, la Policía de Nueva York y el Pentágono.

El propio Guillermo Pereyra, Secretario General del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa hace más de 40 años, actuó como vocero de las petroleras y sostuvo que los cortes de ruta “no se pueden tolerar”. Llegó al ridículo de denunciar públicamente a las y los autoconvocados de salud porque una ambulancia que transportaba a un afiliado de su gremio no pudo pasar por un piquete. Sin embargo, como surge del texto de la denuncia realizada por el chofer, la misma estaba dirigida hacia el “contrapiquete” de punteros, solicitando su identificación. El personal de salud, por el contrario, intentó que la ambulancia pudiera llegar a destino.

El gobierno del MPN, a través de su policía, alentó a un grupo de camioneros para que violentaran a las trabajadoras y trabajadores de la primera línea. Pero no lo logró. La simpatía con el personal de salud es tal que el propio Pablo Moyano expresó su solidaridad.

La realidad que se vive en los piquetes es muy distinta a la que intenta presentar el gobierno de Gutiérrez. Para sorpresa de muchos, los petroleros y camioneros, esos trabajadores sin los cuales no funciona la extracción de petróleo y gas en Vaca Muerta, bancan la lucha de salud.

Las voces desde abajo: unidad de los trabajadores

Así como los burócratas Pereyra y Quintriqueo (ATE) se unen para defender al gobierno y las petroleras, en estos 8 días de piquetes fueron innumerables las expresiones de solidaridad de clase que se vivieron en cada uno de los cortes de ruta. Trabajadores que acercan comida y agua, o que expresan su aliento con bocinazos.

Algunos petroleros incluso aconsejaron a las y los trabajadores de salud acerca de cómo afectar más la producción: “tienen que mantenerlo, porque empieza a haber desabastecimiento de agua y de gasoil, que es con lo que se alimentan los generadores para tener electricidad. Muchos camiones llevan arena para el fracking y si no tienen eso se para todo”, decía un trabajador de una empresa de servicios días atrás.

“Acá hay mucha buena onda con la gente de salud, se entiende que el reclamo es recontra justo, aunque hay gente que no banca la medida. Para mi está re bien, hay que parar la producción si no les dan bola”, agregaba. Otros informan por qué caminos los están desviando, para sugerir que los corten.

Entre los petroleros hay muchos que vinieron a la provincia desde otros puntos del país. Uno de ellos, radicado en Añelo desde hace 4 años, explica por qué banca a la primera línea: “nosotros apoyamos porque vivimos acá, vinimos a trabajar a Añelo y a la salud hay que apoyarla. Porque todos necesitamos de la salud. Cuando nos pasa algo vamos al hospital, en todos lados. Espero que el gobierno razone y resuelva este problema”.

Desde una de las estaciones de servicio de la zona, una empleada les transmite que “si necesitan pasar al baño o ducharse, estamos a disposición de lo que ustedes necesiten”.

Entre los choferes de esos miles de camiones que ingresan por día a la localidad, lo que primó fue el acompañamiento: “somos camioneros, estamos apoyando a la gente de salud, que la verdad que lo que ganan es una miseria. Estamos con ellos, y vamos a seguir estando con ellos. Desde el martes pasado que estamos acá, hace una semana ya. Somos del Transporte (...) y la verdad es que los apoyamos, hasta que se termine el paro”.

Otro camionero le dice a una trabajadora de la cocina del Hospital Castro Rendón: “soy de San Miguel del Monte, hace una semana que estamos acá apoyando a salud porque tienen razón. Es una vergüenza el sueldo que tienen, con el ingreso de guita que hay acá de las petroleras. No puede ser. El costo de vida acá es carísimo, no puede ser que ganen 40, 50 lucas. Y ustedes están arriesgando la vida. Acá estamos apoyando hasta que puedan cobrar un sueldo digno”.

Un obrero de una importante empresa que opera en Loma Campana, nos dice: “somos trabajadores petroleros, estamos con los compañeros apoyando a los trabajadores de salud”. Y agrega: “nosotros estamos todos de acuerdo en darle el apoyo a la gente de salud, porque no están peleando por algo que no corresponde, es lo que ellos merecen. Siguieron trabajando en la pandemia, los obligaron a trabajar de más, sin pagarles lo que corresponde. Algunos medios andan diciendo que hay enfrentamientos acá, pero no es así. Acá vinimos y apoyamos. Somos todos trabajadores. Como decirte, un día nos va a tocar a nosotros. Son realmente esenciales”.

“Ojalá el gobierno les dé una solución. Ellos se dieron aumento en plena pandemia y a la gente que trabaja en salud no se le dio nada. Es más, hay gente a la que le deben sueldos. Mi vieja es enfermera, y le deben sueldo. Da bronca cómo los tratan”, comenta otro petrolero que trabaja en Fortín de Piedra.

Cada vez que se acercan a colaborar, los trabajadores comentan alguna anécdota relacionada a su paso por la salud pública. Desde un grupo de camioneros, un chofer que lleva 4 días varado, expresa: “vinimos a traer un poco de mercadería, agua a la gente, porque apoyamos el corte. La verdad que es una vergüenza que digan que no hay plata cuando realmente se aumentaron los diputados $70.000 hace un par de semanas. Salud tiene que hacer guardia para ganar un poco más. Para los diputados sí hay plata, pero para la gente de salud no. Yo tengo un familiar que labura en salud, y lo que hay que recalcar es que ellos laburaron toda la pandemia, y cuando tenían que tomarse vacaciones, no se las pudieron tomar porque falta personal”.

Cada vez que se vivieron momentos de tensión en Añelo, alentados por el gobierno y las empresas, caravanas de pobladores de la zona y miembros de las comunidades mapuche se acercaron a los piquetes para defenderlos. Los incidentes aislados protagonizados por un sector ultra minoritario, no pueden tapar la realidad, que es que la mayoría de los petroleros y camioneros apoya la lucha de salud. Lo que se vive por estas horas es muy profundo: desde abajo, los trabajadores unen lo que las burocracias sindicales dividen.




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