Sociedad

AMENAZA UNIFORMADA

Policía Bonaerense: a falta de aumento, ¿acuartelamiento?

Aún magro, los policías provinciales esperaban un aumento que no llegó y tampoco saben si llegará. Enojados con Vidal, preparan “retención de tareas” y un “sirenazo” para el sábado.

Jueves 31 de marzo de 2016 | Edición del día

Ya fueron liquidados los haberes para los 90 mil policías y 20 mil agentes penitenciarios que dependen de la Provincia de Buenos Aires, y pese a la promesa de la gobernadora María Eugenia Vidal, no se les adjudicó ningún aumento en su remuneración.

Crece el malestar en la fuerza represiva bonaerense y desde ayer circula en las redes sociales una convocatoria para realizar retención de tareas, un “sirenazo” en las dependencias y la no atención de los llamados del 911 para el próximo sábado 2 de abril.

Los agentes le recuerdan a Vidal sus declaraciones del 15 de marzo pasado, en un acto en Villa Elisa, donde aseguró que “percibirán a partir del próximo 1 de abril el aumento como los estatales bonaerenses. Los policías son parte de nuestro equipo y es por eso que se les abonará junto con los estatales el acuerdo salarial firmado por los gremios”.

Y aunque se hablaba de un 15 % en dos cuotas que ya no era bien recibido entre los uniformados, la noticia de que no hubo ningún tipo de aumento cayó como un balde de agua fría.

La bronca con la gestión PRO ya es pública y puede verse en las páginas web relacionadas con la Policía, como la del SIPOBA (Sindicato Policial Buenos Aires) o la de APROPOBA (Asociación Profesional de Policías de la Provincia de Buenos Aires).

Nicolas Masi, del SIPOBA, dijo en declaraciones al diario Hoy de La Plata que “nuestra organización no convoca a la protesta, pero la gente está muy molesta por la diferencia remunerativa entre la Policía Metropolitana y la Bonaerense. Por eso nosotros le hicimos un pedido concreto al gobierno. Le dimos una escala de remuneraciones, se la enviamos al Ministerio de Seguridad, y a pesar de que Vidal dijo que hay que proteger a los que nos protegen, nada ha pasado”.

Y agregó: “Entendemos que el conflicto puede confluir en algo parecido a lo que ocurrió en 2013 cuando los policías protagonizaron masivas protestas en la vía pública que puso en vilo a la sociedad”.

Las señales de un posible acuartelamiento alertan a la gestión del PRO en la Provincia. En las redes sociales ya circula una convocatoria -arengada desde el grupo de facebook “Policía Reclamando”- que dice: “el sábado 02 de abril, de 20 a 22 horas, retención total de tareas y sirenazo en los CPC y Comisarías de la Provincia. No atender la capa del 911 por dos horas, mostrando el desprecio que nos están haciendo”.

“Gran parte de los 90 mil efectivos que formamos parte de esta familia apoyamos con nuestro voto a la señora María Eugenia Vidal. Hoy, a cuatro meses de su asunción y a pesar de haber prometido salarios dignos, no hay un peso de aumento”, aseguran los policías desencantados. También se espera una convocatoria de familiares de uniformados para las próximas horas, en la esquina de 1 y 60 de La Plata.

Las remuneraciones no son la única razón de descontento entre los miembros de las fuerzas represivas. El ministro de Seguridad Cristian Ritondo, luego de unas serie de casos en los que policías que patrullaban atropellaron a personas que caminaban por la calle, anunció una “reestructuración” que -pese a despertar críticas en la fuerza- comenzó a implementarse desde el día de ayer.

Las “reformas” van desde la extensión en los cursos de formación -de los 6 meses actuales, a 9 meses-, pasando por la eliminación de escuelas de policías (de 22 quedarían 3), hasta la eliminación de la Superintendencia de Policías de Seguridad -que operaba con 12 regiones-, reemplazada por ocho Superintendencias de Seguridad, entre las cuales se sumarán la de Inteligencia Criminal y de Planificación y Operación Policial.

El objetivo de Ritondo es descentralizar los mandos de la fuerza en pos de que respondan más directamente a la nueva gestión PRO. La solución que había intentado el antecesor de Vidal, Daniel Scioli, frente a una fuerza que responde antes que nada a sí misma, fue la de poner en el lugar que hoy ocupa Ritondo a Alejandro Granados, un hombre del riñón de la “maldita bonaerense”, sheriff conocido en sus pagos de Ezeiza como el “mataguachos”, por los incontables casos de gatillo fácil en su paso por la intendencia de Ezeiza, a la que accedió junto al Partido Justicialista.

El poder de fuego de la Policía es una necesidad vital para un gobierno que está aplicando un ajuste brutal en todos los frentes, de cara a los procesos de movilización y resistencia que se están viendo entre los trabajadores. Será clave en los planes del PRO sortear esta nueva crisis con los uniformados, que amenazan por lo bajo con nuevos acuartelamientos.







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