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Preparan nuevos ataques: tres mentiras en la paritaria de Comercio

Las cámaras empresarias no quieren dar aumento. El sindicato de Cavalieri amagó con hacer un paro. El gobierno intercedió en favor de los empresarios y el salario alcanza cada vez menos. Te contamos las tres mentiras de la CAME.

Victoria de Antueno

Trabajadora de call center

Martes 29 de septiembre | 11:40

Las cámaras empresarias no quieren dar aumento. El sindicato de Armando Cavalieri amagó con hacer un paro. El gobierno intercedió en favor de los empresarios y el salario alcanza cada vez menos. Te contamos las tres mentiras de la CAME.

1) Hacerse pasar por pequeños propietarios empobrecidos

Todo el pataleo que hacen los empresarios parte de decir que son un sector que está en crisis. El primer gran “truco” es hacer de las Pymes la unidad de medida. Es decir grandes empresarios como los dueños de Coto, Disco, Vea, Carrefour, Chango Mas (y la larga lista sigue) pretenden comparar sus ganancias con el negocio del barrio que atiende doña Rosa.

Lo cierto es que las empresas que conforman la CAME además de grandes millonarios no solo funcionaron pese a que había circulación comunitaria, sino que lo hicieron a costa de que los trabajadores nos contagiemos porque no pagaron ni un solo test. Como la denuncia que se viralizó de los más de 600 trabajadores de Coto contagiados.

También es cierto que aumentaron los precios de todos los productos de las góndolas. En el informe del INDEC del mes de agosto arrojó que en los últimos doce meses hubo una inflación del 40,7 %, mientras que el acumulado del año es de 18,9 %. Fueron los productos esenciales como alimentos y bebidas no alcohólicas los aportaron la mayor incidencia sobre la variación mensual en todas las regiones de la Argentina.

Los precios de todos los productos aumentan, no aumentan los salarios y sin mostrar ningún tipo de balance de ganancias, simplemente dicen “estamos en crisis”.

La otra parte de la verdad es que si los empresarios que aducen crisis no están recibiendo el ATP (que paga la mitad del salario) es porque lo que abunda en comercio es el trabajo no registrado.

2) El salario real y el aumento real

La otra gran mentira que hace a las dilaciones hace al salario y aumento real que tenemos los trabajadores encuadrados en el convenio de comercio. Según las cifras que dice el sindicato el salario estaría en $ 36.000 y pasaría a $ 50.000 y el aumento sería de $ 5.000. Hoy comenzó a circular que la propuesta que llevará la CAME a la reunión de hoy será aún peor, 2500$, un mal chiste.

Pero esta cifra no contempla a los más de 50 mil empleados de centros de contactos. Para una jornada de 30 horas semanales el sueldo en mano es de 23mil y el aumento sería de poco más de $ 3.000. Y ahora con la nueva propuesta sería de $ 1500

Empresas multimillonarias como Teleperformance, ACC Groups, Cat Technologies en realidad están frenando un aumento de unos míseros 3000$. Usan como excusa que “otros negocios” estuvieron cerrados cuando los call centers siguieron funcionando desde el hogar, lo cual además representó un ahorro millonario para estas empresas porque el costo corre por parte del trabajador.

3) Agarrame que hago paro:

Frustrado el acuerdo, se abrió una instancia de mediación con el Ministerio de Trabajo (es decir, con el gobierno) pero los empresarios “pegaron el faltazo”. Hoy por la tarde volverán a reunirse.

En un desenlace tragicómico la resolución del Ministerio de Trabajo fue advertirle a Armando Cavalieri que no le permitirían hacer un paro, que dicho sea de paso no se convocó. Los empresarios de la CAME tiran de la soga para bajar los salarios y aumentar los ritmos de trabajo, ya se calculan en más de 80.000 los trabajadores despedidos en comercio desde la pandemia, de esto la burocracia de Cavalieri no dice nada, su respuesta es de un entreguismo descarado. Le extraña la mala voluntad empresaria “cuando he ayudado a que pasen tantas leyes frexibilizadoras en el sector”. No es mala voluntad empresaria, los empresarios están determinados a ir por una reforma laboral que Cavalieri está seguro de dejar pasar.

Quienes conducen las centrales sindicales lejos de estar llamando a los trabajadores a debatir en asamblea un plan de lucha por un salario atado a los ritmos de la inflación, lejos de organizarse junto con los miles de trabajadores que quedan desocupados en la cuarentena, se auto-prorrogaron los mandatos y preparan para el 17 de octubre un acto de apoyo al gobierno.

Así las cosas, la perspectiva para los trabajadores nos aleja del sueño no ya de la casa propia sino de llegar a pagar el alquiler. La pauperización de la vida para los sectores populares contrasta con la vida lujosa que tienen los empresarios, los cargos vitalicios de los sindicalistas que nunca laburaron, y la casta de diputados que se duermen mientras otros protagonizan escándalos virales en plena sesión y sueldos 9 veces más altos a los de un empleado de call center que los aleja (si es que alguna vez estuvieron cerca) de las necesidades del pueblo trabajador.

Así como los empresarios multimillonarios se asocian con otros empresarios más pequeños y hacen “causa común” los trabajadores tenemos que hacer lo propio. Tejer redes entre nosotros, para defender el laburo, para defender los únicos “hechos" que en este momento están haciendo valer el “derecho” a la vivienda que son las tomas de tierra, hermanarnos con los trabajadores golondrina que siempre migraron a donde los lleva la cosecha y ahora por la pandemia peligra su precaria forma de subsistir. Terminar con las divisiones que imponen los diferentes sindicatos es parte importante de la apuesta que hacemos poniendo en pie la Red de Trabajadores precarizados, informales y desocupados.







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