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Protestas y represión en Francia mientras la reforma de pensiones llega al Parlamento

Miles de personas, muchos de ellos chalecos amarillos, se manifestaron este lunes en las afueras de la Asamblea Nacional contra el inicio del tratamiento parlamentario de la repudiada reforma de pensiones.

Lunes 17 de febrero | 16:12

La rechazada reforma de las pensiones impulsada por el presidente francés, Emmanuel Macron, llegó este lunes al Parlamento tras dos meses de huelgas y convertida en uno de los asuntos que fagocita la política del país.

Miles de manifestantes, entre ellos huelguistas, estudiantes y, sobre todo, chalecos amarillos se movilizaron de la Opéra Garnier a la Asamblea Nacional para repudiar el tratamiento parlamentario de la odiada reforma.

La propuesta, con la que el Ejecutivo pretende liquidar 41 regímenes especiales, aumentar la edad jubilatoria y bajar las pensiones, llega tras nueve jornadas de manifestaciones en su contra desde el pasado 5 de diciembre, y en vísperas de la décima, convocada para el próximo jueves, síntoma de la oposición que despierta entre los sindicatos. Sin embargo los sindicatos no llamaron a una huelga o movilización conjunta y general para este lunes.

Si las huelgas de diciembre lograron paralizar en parte el país por el amplio seguimiento en los transportes públicos, sobre todo en los de París, el movimiento fue perdiendo fuerza a medida que los sindicatos más colaboracionistas se prestaron a la maniobra del Gobierno de llevar la lucha a una mesa de negociaciones que nunca resolvió nada a favor de los trabajadores.

Es por eso que la atmósfera entre los manifestantes y en particular entre los huelguistas de este lunes expresó claramente que las huelgas parciales no son suficiente para acabar con la reforma jubilatoria y que es necesario un plan de lucha real y una huelga renovable de todos los sectores.

Entre las pancartas visibles, estaban la del la del Front Social, y también se veían banderas de Solidaires RATP (trabajadores del transporte público metropolitano de París), ferroviarios de la CGT y Force Ouvriere, y estudiantes de París 7, Nanterre, EHESS y la Ecole du Louvre.

Una vez que habían llegado a las cercanías de la Asamblea Nacional, llegó la policía para reforzar a los gendarmes presentes y reprimir a los manifestantes, además de realizar un operativo de persecución para detener a varios de ellos.

En los días previos los trabajadores de base del transporte de la RATP eran los que habían mostrado nuevamente su determinación al hacer que varias de las direcciones sindicales del sector convocaran a un paro total para este lunes, además de la jornada que ya estaba convocada para el jueves 20. Son signos de que, en la base, la determinación de luchar contra la reforma de las pensiones sigue muy presente. Sin embargo, al mismo tiempo, el liderazgo de la CGT dijo que la "fecha simbólica en la agenda parlamentaria [es decir este lunes], no es propicia para la ampliación de las luchas y huelgas en otros sectores del país". Es decir que se negó a paralizar el servicio este lunes. Sin embargo algunas de las secciones de la CGT-RATP se unieron al llamado y pararon líneas del metro como la 7 y 7bis, el Centro de Mantenimiento de la Red Ferré (MRF) en Saint Ouen, o incluso el centro de autobuses de Pleyel, donde los trabajadores afiliados a la CGT, la UNSA y Solidaires pedían hornadas de movilización tanto el lunes como el jueves.

Si bien la dispersión de las fechas de protesta y la ausencia de un plan de lucha real han impedido hasta ahora que los trabajadores puedan doblegar a Macron y su reforma de pensiones, por otro lado se ven signos de unidad por abajo en un número significativo de sectores para llamar a una huelga interprofesional renovable, en un momento en que el Gobierno sigue enredado en una crisis política que nunca termina.







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