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HONG KONG

Qué hay en disputa en las masivas movilizaciones en Hong Kong

Diego Sacchi

@sac_diego

Martes 30 de septiembre de 2014 | Edición del día

Las movilizaciones en Hong Kong se masificaron luego de la represión este fin de semana. A los estudiantes que planeaban ocupar el centro financiero y administrativo de la ciudad se sumaron miles de personas que se manifestaron contra la represión junto al llamado a una huelga general de la Confederación de Sindical de Hong Kong (HKCTU por sus siglas en ingles), y se sumaron al reclamo del movimiento Occupy Central. Las nuevas manifestaciones se han transformado en las más importantes desde las registradas a finales de 2002 cuando miles de personas se movilizaron contra la ley anti subversión y las de julio de 2003 y en enero de 2004, que demandaban un mayor grado de democracia y reformas en la Región Administrativa Especial de China. El gobierno chino intenta mantener su autoridad y sigue firme en su posición contraria a dar más concesiones. Los principales gobiernos imperialistas comenzando por Estados Unidos e Inglaterra (Hong Kong fue colonia inglesa hasta 1997) se mostraron “preocupados” por la situación y a favor de responder a los reclamos de los manifestantes.

Qué reclama el movimiento Occupy Central

Tras dos años de negociaciones, en 1984, la primera ministra británica Margaret Thatcher firmó junto al líder chino Deng Xiaoping, el acuerdo de traspaso de soberanía de la ex colonia que se hizo efectivo el 1 de julio de 1997. El gobierno de Pekín se comprometió a mantener un alto grado de autonomía para Hong Kong, a excepción de los asuntos de defensa y exteriores.

Una gran parte de ese acuerdo fue la promesa de China de que, en 2017, los ciudadanos de Hong Kong se les permitiría celebrar la elección del Jefe Ejecutivo de Hong Kong por sufragio universal por primera vez en su historia. Actualmente ese cargo está designado por un comité que los manifestantes denuncian como pro-Beijing.

Luego de haber intentado retirar la promesa de elecciones en 2017 las autoridades chinas dictaminaron el pasado mes de agosto que la elección del jefe del gobierno 2017, se organizaría bajo un sistema en el que los candidatos debían ser aprobados por un comité que según los manifestantes tiene una amplia mayoría de aliados del gobierno de Beijing.

Las protestas se centran en rechazar el plan de Beijing y la restricción a los candidatos para las elecciones de 2017. Aunque se ha comparado a Ocuppy Central con otros movimientos como Soy132 en México, Indignados en España y el Ocuppy Wall Street la principal diferencia esta en que estos últimos denunciaron el carácter corrupto de la democracia y como favorecía al 1% más rico sobre el 99% restante.

Esta ausencia de crítica a las desigualdades sociales, por parte del movimiento Occupy Central, es lo que permitió el apoyo de sectores de la elite local. El New York Times reproduce parte de una carta firmada Edward CK Chin (un representante del sector ligado a las finanzas) donde llama a apoyar al movimiento democrático y denuncia que "Sistema político existente en Hong Kong se ha convertido en la piedra de tropiezo para el crecimiento social, político y económico a largo plazo de la ciudad y es la causa fundamental de la división social y la falta de armonía en Hong Kong”.

Por qué el gobierno chino se mantiene firme contra los reclamos

El gobierno chino expreso recientemente en una reunión de negocios con los principales empresarios de Hong Kong que, según informa el New York Times, “el actual presidente Xi Jinping subrayó que cualquier cambio político en Hong Kong debe estar en estricta conformidad con el ordenamiento jurídico existente, llamada la Ley Fundamental”.

El rechazo a la demanda de los manifestantes por parte del gobierno chino responde a mantener su autoridad en Hong Kong pero con la vista puesta en el conjunto del país. En primer lugar más concesiones a los reclamos en Hong Kong podrían alentar a los separatistas en la periferia de China, desde el Tíbet a Xinjiang (donde la minoría musulmana uigur reclama contra las restricciones de Pekín en su vida religiosa y resienten la afluencia de la mayoría china Han en su tierra natal).

En segundo lugar busca mostrar autoridad ante los crecientes reclamos sociales. Una nueva clase media que ha crecido en los últimos años de desarrollo del país, aspira a mayores libertades democráticas y posibilidades de ascenso político y económico que muchas veces se ve bloqueado por el férreo control del estado y el PC. Pero más importante aún es el creciente descontento entre los trabajadores que reclaman por mejores condiciones laborales, sociales y por una mayor democracia sindical. Esto se ha visto reflejado en el crecimiento y el impacto de las huelgas desde mediados del 2013 y se ha transformado en uno de las principales preocupaciones del gobierno y los empresarios que basaron su amplia rentabilidad en la explotación de mano de obra barata.El llamado a la huelga general de la HKCTU en apoyo a los manifestantes y contra la represión policial en Hong Kong es una muestra del creciente descontento obrero contra la actual situación.

Qué consecuencias traerán las protestas

Aún es demasiado pronto para saber en qué dirección y que consecuencias traerán las actuales protestas. La represión a los manifestantes y la masiva respuesta en las calles han revitalizado a un movimiento que se estaba reduciendo a sectores del movimiento estudiantil de la ciudad.

Si bien las autoridades chinas han tratado de dejar el “trabajo sucio” a la administración de Hong Kong, si estos últimos no logran encaminar la situación obligaran a una intervención directa del gobierno. Al mismo tiempo el gobierno chino busca negociar una salida con sectores de la elite de Hong Kong y conseguir el apoyo necesario para cerrar el conflicto.

Lo que muestra al mundo las manifestaciones en Hong Kong, es que el gigante asiático guarda más contradicciones en su interior de las que muchos esperaban.







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