×
Red Internacional

Análisis.Rebelión en Colombia: miles en las calles durante el paro nacional

Fue el octavo día de protestas masivas contra el Gobierno de Duque y la represión brutal. Las centrales sindicales y la oposición se preparan para entrar en la "mesa de diálogo" y desviar las movilizaciones mientras la juventud quiere continuar la lucha.

Salvador Soler@SalvadorSoler10

Jueves 6 de mayo | 00:45

Este 5 de mayo tuvo lugar una nueva jornada masiva nacional de paro. Fue el octavo día de protesta contra el Gobierno de Duque desde que iniciaron el 28 de abril contra la ya retirada Reforma Tributaria en Colombia. Mientras en las principales ciudades las protestas siguieron a pesar de una brutal represión de la Policía y el Ejército, el debilitado Gobierno de Iván Duque llamó a una “mesa de diálogo” para descomprimir la situación que acelera la crisis política.

Te puede interesar: La rebelión en Colombia plantea la necesidad de una verdadera huelga general para tirar a Duque

La jornada paralizó el país con enormes manifestaciones en distintos puntos de las principales ciudades como Bogotá, Medellín y Cali de manera coordinada, acompañado por bloqueos para hacer efectivo el paro. Estuvo convocada por el Comité Nacional de Paro - integrado por las centrales sindicales (CUT, CGT, CTC) y la Fecode (federación de educadores) -, pero esto fue centralmente por presión de la permanencia de las manifestaciones en todo el país. Estas direcciones sindicales que vienen apostando al diálogo apostaron a una manifestación pacífica y festiva para descomprimir la tensión luego de 7 días de protestas donde fueron asesinadas 37 personas según la ONG Temblores.

Las protestas enfrentan al Gobierno desde el 28 de abril enfrentando una brutal represión de parte de la Policía y el Ejército, que ya se cobró la vida de una veintena de manifestantes, convirtiéndose Cali en el centro de la resistencia. En las mismas se destaca una juventud combativa sin nada que perder, golpeados por años de neoliberalismo en un país fuertemente digitado por el imperialismo yanqui a través del Plan Colombia, introducido con la excusa del conflicto con las FARC y otras organizaciones armadas. Recordemos que tras el fin del conflicto en 2016, la injerencia norteamericana, lejos de disminuir aumentó y junto a ella, el avance del agronegocio sobre territorios indígenas y las persecuciones y asesinatos a activistas ambientales, así como el deterioro de las condiciones generales de la población.

La jornada de este miércoles estuvo teñida por enormes movilizaciones en todo el país. Participaron estudiantes que marcharon desde la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, o los estudiantes de la Universidad del Valle en Cali donde se han organizado desde el primer momento. Allí en Cali han participado unos 5.000 integrantes de la Minga indígena (vocablo quechua para designar un movimiento por un objetivo común) bajo el grito de "Resistencia!".

A pesar de que el Gobierno de Duque intentó descomprimir la rebelión social retrocediendo con la reforma tributaria y sacando al odiado ministro de Hacienda, las manifestaciones continuaron porque las exigencias son mucho más profundas e incluyen problemas estructurales como la pobreza, la salud (a lo que en los últimos meses se suma el desastre de la gestión de la pandemia), el hambre, la represión y paramilitarización, la precarización laboral, la persecución a líderes y lideresas estudiantiles y sindicales entre otros aspectos.

Te puede interesar: Colombia inicia la jornada de rebelión nacional, Duque llama a la trampa del diálogo

Durante todo el miércoles se fueron acomodando las posiciones políticas de cada uno de los actores. Por un lado, Iván Duque salió cerca del mediodía con un discurso que se contradice con sus supuestas intenciones de diálogo, apuntando contra la juventud que se manifiesta llamándolos “vándalos” y “terroristas” y ofreciendo 10 millones de pesos a quienes los identifiquen. Si bien su objetivo central es descomprimir las manifestaciones a partir de una hoja de ruta para los próximos días con reuniones con distintos sectores sociales (sindicatos, partidos, empresarios, estudiantes, etc), criminaliza la protesta sistemáticamente.

Su discurso, que se apoya en la extrema derecha que lidera el ex presidente Álvaro Uribe, busca separar a la vanguardia juvenil que combate en las calles del resto de las manifestaciones. En este sentido, medios masivos de comunicación como el periódico La Semana, estuvieron toda la jornada separando de manera tajante a los manifestantes que resisten la represión en primera línea, de los “pacíficos”. La otra operación mediática, de la mano de la anterior, fue poner al mismo nivel la violencia estatal de la policía militarizada, que ya se cobró más de 20 muertos, con la resistencia de la población en las calles. Así mismo, los dirigentes sindicales y políticos estuvieron haciendo hincapié en que la protesta era “pacífica”, con una clara perspectiva de diluir las protestas y favorecer el diálogo con el Gobierno represor.

Por el lado de los partidos “progresistas” colombianos también se expresó un llamado al diálogo para pacificar la situación que no escapa a su ubicación durante el levantamiento del 2019-2020 cuando mantuvieron largas conversaciones para desinflar las movilizaciones.

Gustavo Petro, líder de Colombia Humana principal figura de la política colombiana por el lado del “progresismo”, en la noche del martes mandó un mensaje grabado donde llamaba a la desmovilización para evitar más violencia y le pedía a las organizaciones sociales que acepten la mesa de diálogo. Al mismo tiempo dijo que había que salvar a Duque de Uribe (o sea que está presionado por la derecha) y que era necesario buscar el camino hacia una reconciliación nacional. Esta línea de Petro responde a su estrategia electoral, ya que es quien está mejor posicionado para las elecciones del 2022.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López (líder del Partido Verde y ex aliado de Colombia Humana de Gustavo Petro) hizo un llamado a terminar con la violencia: “Hay que reconocer que ha habido abusos de lado y lado. Si solo se rechaza el vandalismo, pero no se reconoce el abuso de la fuerza, no hay manera de empezar un diálogo”. Le faltó agregar que la policía asesinó a más de veinte manifestantes e hirió a cientos.

Por su parte Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, senador y presidente del partido Comunes, surgido tras el acuerdo de paz con las FARC, hizo un llamado durante la jornada a "todas las fuerzas políticas y sociales a orientar la movilización hacia la construcción de agendas de negociación con el gobierno Duque", profundizando su orientación conciliadora tras su integración al régimen político.

Mientras tanto, sectores de la ultraderecha uribista han estado divulgando rumores sobre que se estaba redactando el decreto de Conmoción Interior. El mismo podemos compararlo con un “Estado de Sitio”, donde se le da poderes extraordinarios al presidente y este podría llegar hasta suspender mandatarios regionales, restringir manifestaciones y tomar control de radio y televisión, así como la potestad para dictar decretos con fuerza de ley.

Por su parte en las redes se dio otra batalla. Los fans del K-pop (estilo musical coreano) han estado boicoteando los hashtags de la derecha como #UribeTieneLaRazón, #YoApoyoAlEsmad y #YoApoyoALaFuerzaPública. Mientras que Anonymus, la famosa agrupación radicalizada de la web, hackeó la página del Senado y de militares donde agregaron frases del querido escritor Eduardo Galeano y publicaron las contraseñas de estos. Hasta esta tarde no pudieron restablecer el control de sus cuentas de mail ante este ciberataque en favor de las mayorías.

Las direcciones sindicales y la oposición política buscan desmovilizar a los sectores que mantienen las protestas, insistiendo en abrir la mesa de diálogo con el gobierno, incluso proponiendo una tregua en las manifestaciones. Buscando canalizar las fuerzas para evitar una crisis mayor al Gobierno y al régimen político.

A pesar de estos llamados para desescalar las protestas, cientos de jóvenes continúan en las calles resistiendo la represión contra la brutalidad policial, en las llamadas marchas del hambre las cuales cada día tienen su inicio al atardecer. Esta juventud radicalizada es la que más se vio golpeada en estos años por la degradación de la economía aportando gran parte del 17 % de desempleo que hay en el país. En los próximos días estará la clave sobre el rumbo de las movilizaciones en Colombia contra el plan de ajuste de Iván Duque. La juventud harta de los políticos tradicionales es la que mantiene el fuego encendido frente a todo tipo de intentos de pacificar la situación. Y aún más, el Paro Nacional de este 5 de mayo se dio en el marco de una situación que tiene un alcance sin precedentes en la historia colombiana que ha forjado una alianza obrero-campesina destacada por medios como la BBC.

Las trabajadoras y los trabajadores junto al pueblo pobre, la clase media arruinada, los campesinos, los pueblos originarios y la juventud deben luchar con todas sus fuerzas contra los planes criminales de ajuste de la burguesía colombiana. Para ganar es necesaria una agenda independiente de la oposición política que piensa en las elecciones de 2022, y de las direcciones sindicales conciliadoras que quieren llevar la lucha al camino de la negociación con Duque. Para esto es imperioso fortalecer las organizaciones desde las bases para organizar una verdadera huelga general contra Duque y sus planes de ajuste.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias