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Red Internacional

La sucursal de la ciudad de Villa Dolores cerró sus puertas dejando a más de 30 trabajadores en la calle y la de Mina Clavero sigue el mismo camino. Ribeiro: primero sus ganancias.

Loly RivarolaPan y Rosas Traslasierra

Miércoles 16 de junio | 18:51

Hace más de 20 días cerraron la sucursal de Villa Dolores con incumplimiento de pago de alquiler del inmueble y dejaron en la calle a más de 30 trabajadores a quienes, además, ya les adeudaban sus salarios. Algunos quedaron haciendo tareas remotas de venta virtual pero la mayoría está sin trabajo y sin ningún tipo de explicación.

Tanto la sucursal de Villa Dolores como la de Mina Clavero tenían la misma forma de operar. Desde finales de 2018 la empresa comenzó a adeudar salarios. Respetando su eslogan comercial Ribeiro, desde entonces, les paga los sueldos a sus empleados en verdaderas “mini cuotas”. Para estos trabajadores hace años su situación laboral viene siendo muy crítica. Desde entonces la empresa nunca regularizó los pagos. Hubo momentos donde cobraban con lo que se recaudaba de la caja diaria de cada sucursal, que no llegaba a cubrir el total del salario. La situación empeoró cuando además advirtieron que la empresa no realizaba los aportes correspondientes y, peor aún, también habían dejado de pagar la obra social para darla de baja luego de unos meses. Además pagaban atrasados los aguinaldos y desde el 2018 no se dio ninguno de los aumentos correspondientes a comercio, insólito.

Lejos de regularizar la situación, esta fue empeorando. Cada vez se espaciaban más los pagos hasta llegar a cobrar cifras insignificantes cada 15 días.

No todos los operarios de la sucursal viven en Villa Dolores, muchos son de localidades vecinas por lo que diariamente debían viajar a su trabajo gastando en transporte. Es importante remarcar que Ribeiro recibió absolutamente todos los subsidios que emitió el gobierno durante la pandemia como la ATP y las REPRO, pero ni aun así estabilizaron la deuda que tenían con sus trabajadores. Claramente la vida de los trabajadores para Don Ribeiro no es una prioridad.

La firma hace unas semanas comenzó a ofrecerles a los empleados de ambas sucursales retiros voluntarios (¡50% de la indemnización en 11 cuotas!). Sin embargo es de público conocimiento que quienes ya aceptaron el retiro voluntario no recibieron la suma acordada. Parece una película de terror, pero no lo es… la realidad supera la ficción.

Ahora bien ¿quién es el CEO de Ribeiro que “no puede” pagar los salarios a sus trabajadores?

Manuel Ribeiro, nieto del fundador, es el CEO de esta empresa de más de 100 años de historia. Ribeiro es una firma de Villa Mercedes, San Luis. Con más de $5000 millones de facturación anual, esta cadena viene cerrando sucursales en el país, utilizando la misma modalidad en todas las provincias. Adeuda salarios y no brinda respuestas por ningún medio de comunicación y cuando decide cerrar el local lo hace sin garantizar los salarios adeudados, ni Los puestos de trabajo y mucho menos aún el pago de las indemnizaciones. Esta es una empresa que hasta el 2019 contaba con 85 locales en todo el país y tenía más de 2000 empleados.

Manuel Ribeiro, aunque se haya declarado un fanático macrista y en 2019 haya hecho campaña pública inclusive pidiendo a sus trabajadores que voten por Macri, puede realizar este tipo de maniobras con total impunidad, aunque no sea con su “gobierno amigo”. Los empresarios son ese sector de la población que siempre se ven favorecidos con cualquier gobierno de turno y esta no es la excepción, solo es necesario remitirse a los hechos.

Maniobras empresarias

En el marco de la pandemia y el ajuste llevado adelante por los gobiernos, estas empresas aprovechan para atacar a sus trabajadores, adeudando salarios y trazando encubiertamente un lock out patronal. Las maniobras que tienen las empresas con las leyes a su medida es preparar de antemano sus preventivos de crisis, como en este caso vaciando la sucursal, cortaron los créditos y dejaron de traer mercadería.

Son más de 30 familias sin trabajo

Es imperiosa la organización y lucha por los puestos de trabajo. Tener acceso al preventivo de crisis y la apertura de los libros contables. Son los propios trabajadores los que dan cuenta de que la empresa no estaba en quiebra. La organización y la defensa de las fuentes de trabajo son tareas de primer orden. Por la reapertura de la sucursal, la continuidad con teletrabajo o la derivación a otras sucursales. Basta de que el costo de estas maniobras las paguen los trabajadores. Son 30 familias en la calle que se quedan sin el sustento diario, no se puede permitir. Los trabajadores no son descartables. Las vidas de estas familias importan.




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