OPINIÓN

Rocca ataca de nuevo, mientras miles de trabajadores se organizan para enfrentar la crisis

El CEO de Techint que despidió a 1500 empleados al inicio de la cuarentena, intenta marcar la agenda empresarial descargando nuevamente la crisis sobre los trabajadores. Del otro lado, miles de trabajadores, desocupados, precarizados y estudiantes se organizan en Plenarios Nacionales buscando la unidad más amplia del movimiento obrero para dar pelea dentro de cada sindicato, recuperarlos y derrotar el ajuste de los capitalistas.

Lunes 17 de agosto de 2020 | 19:48

Conflicto de Techint: ¿un conflicto de los metalúrgicos o del conjunto de la clase trabajadora?

Al igual que al inicio de la cuarentena los despidos por parte del CEO de Techint no fueron producto de una crisis económica en el grupo empresario, sino que tuvo el objetivo de marcar una agenda disciplinadora al conjunto de la clase trabajadora despidiendo a más de mil personas en plena pandemia. Las centrales sindicales al igual que el gobierno de Alberto Fernández convalidaron estos despidos y los dejaron pasar.

El gobierno decretó la imposibilidad de despedir, una formalidad legal que los empresarios nunca cumplieron en lo que va de cuarentena, y que en los hechos no están dispuestos a cumplir.

A pesar de que el gobierno tomó medidas que beneficiaron directamente a las empresas, como lo es el ATP (Asistencia al Trabajo y la Produción), los créditos a tasas preferenciales, la postergación del pago de contribuciones patronales o avalar el acuerdo entre la UIA y la CGT para reducir un 25% los salarios de los suspendidos; no basta para conformar la voracidad empresarial, que intenta aprovechar la situación de pandemia para avanzar con más precarización para las y los trabajadores.

Según el Observatorio de despidos de La Izquierda Diario ya son 5,5 millones de afectados por despidos, suspensiones y caída de sus ingresos.

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Lo que demuestra que el ataque es generalizado al conjunto de la clase trabajadora y Techint es sólo la punta de la lanza.

Organizar a miles para dar pelea

El pasado sábado se llevaron adelante varios Plenarios Nacionales impulsados por el MAC (Movimiento de Agrupaciones Clasistas) que junto a otros que se vinieron realizando, participaron más de 5000 trabajadores y organizaciones de izquierda de todo el país. Entre ellos, el plenario de trabajadores metalúrgicos y de la industria automotriz.

Estos plenarios se llevan adelante con el objetivo de organizar de la forma más amplia y democrática a la clase trabajadora para enfrentar la crisis económica y sanitaria que los empresarios quieren descargar sobre las mayorías populares con la complicidad del gobierno y las grandes centrales sindicales que miran para otro lado.

En la voz de miles se expresó la bronca contra el acuerdo con los bonistas, que destina recursos al pago de la deuda ilegítima e ilegal que el Frente de Todos convalida sin investigar. Pero también el ajuste a los jubilados, los acuerdos para suspender con rebajas salariales, los despidos en aumento, la falta de protocolos en los lugares de trabajo, los abusos de las fuerzas policiales y los casos de gatillo fácil y desapariciones forzadas como la de Facundo Astudillo Castro, la entrega de las centrales sindicales, la pérdida de ingresos y falta de laburo. Entre los temas más nombrados.

Pero a pesar de las múltiples denuncias, lo central de las jornadas (donde parte de las bases excedieron a la pasividad de las burocracias sindicales), no fue un desahogo de las penurias propias de la opresión del sistema capitalista, sino que por el contrario, se votaron medidas y campañas concretas para empezar a preparar una fuerza que de pelea dentro de los sindicatos para enfrentar el ajuste que quieren descargar sobre las grandes mayorías.

Pelear en cada sindicato por la unidad del Movimiento Obrero

La magnitud de la crisis capitalista actual a nivel internacional es una de las más profundas, según el FMI, la mayor caída desde la gran depresión.

Nuestro país no está exento de esta situación, sino por el contrario, se le suma un 50% de pobreza, una crisis habitacional y de infraestructura, un constante aumento de la desocupación y un fuerte endeudamiento con acreedores internacionales y nacionales.

Lejos de las promesas de campaña, ajustaron la movilidad jubilatoria afectando los ingresos de los jubilados. Y en esa línea del falso discurso, anunciaron un impuesto a las grandes fortunas que en la práctica, no sólo no lo llevaron adelante por iniciativa propia, sino que además junto con el macrismo se negaron a tratar el único proyecto presentado por el Frente de Izquierda Unidad que entre otras cosas proponía usar ese dinero para incrementar el IFE a $30.000. Pero el gobierno decidió tomar otras medidas que han beneficiado siempre al mismo sector: los empresarios.

En un contexto así, la clase trabajadora tiene la imperiosa tarea de organizarse dando una profunda pelea en cada sindicato para recuperarlos y ponerlos a disposición de las y los trabajadores sin ningún tipo de división (por gremios o entre efectivos y contratados) uniéndose a los desocupados, precarizados y al movimiento estudiantil para luchar juntos.

Las direcciones entreguistas tienen que sentir la fuerza de esa unidad del movimiento obrero y convocar a asambleas para votar un verdadero plan de lucha para enfrentar la crisis; y que se pongan a la altura de cada conflicto, y si no lo hacen que queden expuestos como lo que son. De otra forma serán las grandes mayorías populares las que paguen la crisis.







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