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SAN NICOLÁS

SIDERAR: Rocca se vuelve a lavar las manos

La planta de SIDERAR ubicada en Ramallo-San Nicolás intima a cada trabajador contratado a firmar en el ingreso una declaración jurada de no portación de COVID-19. Las lecciones de Bérgamo: a Rocca no le importan las muertes obreras.

Jueves 11 de junio de 2020 | 10:08

Fiel a su costumbre, SIDERAR intenta ir sobre los derechos de los trabajadores, esta vez, arremetiendo nada menos que contra su salud y la de las familias. Con esta nueva maniobra, la patronal de Paolo Rocca busca desligarse de cualquier tipo de responsabilidad ante futuros contagios dentro de la fábrica que, aún en los momentos más críticos de la pandemia, siguió produciendo sin medidas básicas de sanidad.

La intención de que cada trabajador contratado firme, al ingresar a la planta, una declaración jurada de no portación de COVID-19, deja al descubierto el cinismo detrás de la supuesta solidaridad. SIDERAR hace donaciones de tomógrafos, camillas e implementos sanitarios en forma de “servicios prestados a la comunidad”, pero resguarda los intereses de la ART y se lava las manos ante posibles contagios dentro de la planta. Para Rocca, es responsabilidad individual de cada trabajador evaluar si es portador del virus.

SIDERAR es una de las empresas que recibe del Estado miles de pesos por trabajador para pagar los salarios. Pero no le alcanza, y su voracidad de ganancias lleva a esta patronal a atacar aún más la salud de los trabajadores. La rama industrial de conjunto, pasando por ACINDAR en Villa Constitución o los parques industriales, se ha convertido en tierra de nadie a favor de los intereses de los empresarios.

Por su parte, la seccional San Nicolás de la UOM se limitó a hacer presentaciones legales, insuficientes frente a tremendo atropello, discriminatorio e intimidatorio, que busca responsabilizar a los trabajadores, cuyas condiciones laborales vienen empeorando sistemáticamente desde el comienzo de la pandemia.

A una patronal que le pasa por encima a los decretos presidenciales, a la que no le tembló la mano para dejar a 1400 familia en la calle en plena pandemia, no se le puede parar la mano simplemente con una presentación legal. Es necesaria la intervención de los trabajadores, los principales afectados. Cada vez es más urgente la creación de comisiones sanitarias independientes, con asambleas de delegados elegidos en cada sector que controlen y exijan condiciones sanitarias en los lugares de trabajo, con colaboración de personal idóneo (médicos, infectólogos).

La detección de los asintomáticos, posible únicamente a través de testeos masivos, es de primer orden. Las familias vienen cumpliendo la cuarentena hace 90 días, la gravedad de la situación amerita que se empiecen a implementar los testeos, para saber en dónde está el virus y poder frenarlo.

Lo que está en juego es la salud de los trabajadores y sus familias que, como nos muestran las lecciones de Bérgamo, no le importan a Paolo Rocca ni a ninguno de los empresarios.

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