Sociedad

PRECARIZACIÓN LABORAL

San Martin de los Andes: empresarios exigen más ajuste

En la localidad de San Martin de los Andes, donde el 60 % de los trabajadores depende del turismo, un puñado de empresarios y hoteleros busca mantener sus ganancias con despidos, suspensiones y recortes los salarios. Además, exigen al municipio que se ajuste al sector estatal y político.

Adrián Benegas

Docente Agrupación Negra en ATEN

Miércoles 6 de mayo de 2020 | 15:39

Local de la Asociación Hotelera Gastronómica de San Martin de los Andes

La ciudad de San Martin de los Andes, conocida por sus maravillosos paisajes, el turismo es uno de los motores principales de la economía. Mucha gente depende de trabajos como el gastronómico, hoteleros, complejos de cabañas, feriantes, artesano y el comercio. En general los y las trabajadores de estos sectores se encuentran afectados por la pandemia, recibiendo despidos, finalización de contratos, suspensiones, rebajas salariales y hasta la demanda draconiana del sector empresarial hotelero- gastronómico de pedir rebajas salariales al sector público para mantener la rentabilidad de sus ganancias. Ya hicieron la presentación de dos cartas de al intendente de la localidad, con estos pedidos.

Cabe resaltar la demagogia sector empresarial al interpelar al sector político para rebajar los salarios, siendo que ellos han sido unos de los grandes ganadores con las ganancias obtenidas durante años en base de la precariedad y explotación asalariada.

Desde la izquierda diario repudiamos ese accionar demagógico y exigimos que empresa que presente crisis abra sus libros contables y los haga públicos para ver las pérdidas que tienen. Solo al ver la dimensión turística del lugar es evidente que han sido los grandes ganadores en todos estos años en base de la explotación y sueldos de miseria hacia las y los trabajadores.

En el sector gastronómico ha despedido a trabajadores temporales 12 días antes de lo que estipulaba el contrato. Los trabajos que son de temporada, la mayoría no están registrados, aquellos que se mantienen después de temporada para cubrir vacaciones se les paga en negro. Los que están en blanco son solo por medio turno, sin registrar las horas excedentes que serán depositadas en negro.

Cabañas, hoteles y hosterías tienen una mucama o dos en blanco por medio turno, el resto trabaja por día u horas, y ya no están trabajando. En los sectores que contratan por temporada, como lo es el cerro Chapelco, donde la variedad de trabajos depende del contrato temporal, la temporada de invierno hasta ahora está suspendida. El problema radica en que al ser un trabajo, que es por temporadas, las y los trabajadores lo esperan para poder juntar la plata para subsistir el resto del año.

También el trabajo independiente ha sido afectado. Es el caso de los feriantes y artesanos, que al no ser declarada su actividad como esencial, no pueden vender sus productos y solo les queda vender por Internet dejando un claro mensaje de “necesitamos trabajar”.

En líneas generales los sectores más precarizados son los y las desprotegidas de esta pandemia. Las familias están en una emergencia no solo sanitaria, también en una decidía por no poder llevar un plato de comida a la mesa. El relato de que “hay que ser solidario con todos” se devela como una mentira cuando se ve que lo que se socializa son las perdidas, mientras las ganancias de los empresarios están intactas.

La precariedad va a seguir creciendo y se hace necesario estar organizados para pararle las mano a los que nos ajustan, como se vio con los trabajadores de la multinacional Mc Donals, que aparte tener un empleo con condiciones precarias, se les pretendía ajustar con despidos y rebajas salariales. La juventud precarizada es la más perjudicada en este ajuste en curso.

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El pedido de un salario de emergencia de $30.000 para los que tengan licencia obligatoria no paga, los que no tengan ingresos salariales o estén en la precariedad es parte de las exigencias que desde el Frente de Izquierda Unidad venimos haciendo. La prohibición de los despidos y rebajas salariales y el impuesto a las grandes fortunas es parte de la solución para palear esta crisis. Porque el hambre no es una salida, no nos tenemos que resignar y naturalizar la pobreza. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.







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