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Red Internacional

La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Mendoza solicitó al juzgado federal de San Rafael la extradición del cura Franco Reverberi Boschi por delitos lesa humanidad durante la última dictadura. Reverberi se desempeñó como capellán auxiliar del Ejército, donde tomaba "confesión" a detenidos desaparecidos

Miércoles 24 de marzo | 14:25

El Ministerio Público Fiscal solicitó al Juzgado Federal de San Rafael, en el marco de las causas que se siguen desarrollando en Mendoza por delitos de lesa humanidad, la captura internacional y extradición del cura Franco Reverberi Boschi.

El requerimiento fue realizado esta semana, a pocas horas de un nuevo aniversario del último golpe cívico-militar-eclesiástico en el país. Reverberi, que se encuentra residiendo en Italia donde sigue dando misa con la complicidad del Vaticano, está acusado por la participación en el homicidio de José Guillermo Berón, privación abusiva de la libertad de 9 personas y torturas cometidas contra 10 detenidos durante la dictadura.

El cura, era capellán auxiliar del Ejército y según se pudo reconstruir a través del relato de las y los detenidos, participaba de los interrogatorios y torturas. "Un testigo contó que durante la tortura el sacerdote le pidió que colaborara para "tener alivio espiritual", mientras otras víctimas lo recordaron presenciando las golpizas y otras formas de tormentos, siempre junto al personal de las fuerzas armadas y de seguridad", detallaron desde la fiscalía.

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Por su parte, desde la Apdh destacaron que "estos delitos se enmarcan en la colaboración prestada por este cura a la consumación del plan sistemático de exterminio contra opositores políticos durante la última dictadura".

La extradición del cura ya había sido realizada y rechazada por Italia en 2014, donde se encuentra residiendo. Allí no solo se encuentra en libertad, sino que continúa dando misa, con la complicidad de la Iglesia Católica.

La participación de Reverberi en el genocidio, no fue un acto individual del cura, sino que la Iglesia participó activamente de la represión en complicidad con las fuerzas armadas antes y durante la dictadura. En Mendoza es conocido el emblemático caso del Comando Moralizador Pio XXII. En una entrevista con La Izquierda Diario, el abogado de víctimas de abuso eclesiástico, Carlos Lombardi, detalló que "el Comando Moralizador no era otra cosa que el brazo secular que la Iglesia tiene, o tenia, para irrumpir en la cuestión social, para captar delatores y perseguir a quienes luchaban contra el autoritarismo. Doctrinariamente se nutrió de lo más extremo de la derecha católica. Estaba conformado por laicos y religiosos, cuya doctrina fundamental era una variante de la doctrina social de la iglesia, de extrema derecha y buscaban apuntalar la falacia de la identidad católica contra el enemigo externo, que ellos consideraban que era el comunismo".

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