Juventud

OPINIÓN

Tenemos en nuestras manos la posibilidad de cambiarlo todo

Son días muy tristes: habíamos dicho Nunca más y Luciano Arruga, habíamos dicho Nunca más y Julio López, habíamos dicho Nunca Más y Santiago Maldonado. Sin embargo, contra todo pesimismo de que no se pueden cambiar las cosas: la juventud.

Nicolás Gerola

Docente Plan Piedas - Morón

Viernes 25 de agosto de 2017 | Edición del día

Nosotros, jóvenes incorregibles para este sistema podrido, mocosos maleducados para la moral de los capitalistas, "púbers" dicen de nuestras ideas pero el lomo es fresco para la explotación laboral, somos los pasivos a quienes captar con el voto, somos el tacho preferido para los contratos basuras, nuestros curriculum son descartables como papel de servilleta y nuestro tiempo no es más que un "full Time" para ser precarizados.

Sin embargo somos, también, los que tienen en sus manos la posibilidad de cambiarlo todo.

En todos lados

En el Estado Español, quienes enfrentan los recortes y la privatización en la educación, son los estudiantes que no pueden pagar las cuotas en uno de los países más caros para estudiar de la UE, que a partir de la crisis del 2007/2008 dejó a 50% de los jóvenes sin trabajo. En EE.UU, la juventud sale a las calles contra el muro del racista, misógino y xenófobo Donald Trump, como aquella juventud que en los 60’ se enfrentó a la guerra de Vietnam y que hoy grita fuertemente "Black lives matter" contra la policía asesina. En México, del otro lado del muro, la juventud truena la tierra con ¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos! mientras van marchando por los 43 Normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos por el Estado. En tierras chilenas, la juventud es protagonista de la histórica lucha de los estudiantes precarizados y endeudados que quieren obtener, nada más y nada menos, que el derecho elemental de acceder a una educación gratuita, enfrentándose cara a cara con los Carabineros corruptos del #PacoGate. En Francia, la burguesía tiembla ante cualquier síntoma de que se pueda despertar el gigante dormido, y resurja, "como la chispa que encendió la pradera”, la unión entre la juventud y la clase obrera.

En Brasil, la juventud participa activamente de las jornada de huelga contra la reforma laboral anti-obrera que impone el gobierno inconstitucional de Temer. En Alemania, emerge una juventud anticapitalista que fue protagonista en las protestas contra la cumbre G-20, y que está dejando de creer en los partidos tradicionales con un fuerte sentimiento antisistema. En Rusia, la juventud se enfrenta al homofóbico Ramzán Kadýrov y a sus campos de concentración donde secuestran, torturan y asesinan a miembros de la comunidad LGTBI. En Venezuela, la juventud rechaza la falsa de la Constituyente sin dejarse caer en el engaño demagógico de la MUD, apoyados por el imperialismo. En Perú, la juventud junto a los docentes copan la Plaza de las Armas en Cusco, enfrentando la precarización laboral. O en Palestina, donde la juventud resiste junto al pueblo y levanta la bandera de "Free Palestine". En Australia, se enfrentan al mercado inmobiliario que les quita el sueño de poder independizarse, o como en Reino Unido, donde los jóvenes no quieren ser reconocidos como los "dueños de nada".

PepsiCo

¿Y qué es lo que hace en Argentina levantar a las 5 de la mañana a jóvenes de 16, 18, 20 años, tomarse el tren Sarmiento asfixiados por la falta de inversión en el transporte público, subirse al Subte línea A, bajarse en la estación Lima y caminar unas ocho cuadras hasta llegar a la 9 de Julio para sumarse a una manifestación? ¿Por qué han pasado la noche estera sin dormir, haciendo vigilia en alguna barricada que rodeaba la fabrica Pepsico, para después estar en primera fila resistiendo el desalojo y la represión junto a lxs trabajadorxs? ¿Por qué un/a joven, siendo tan joven, elije gastar sus últimos pesos que le quedan en la billetera para aportar al fondo de lucha de alguna huelga obrera en vez de gastarlo en una cerveza con sus amigos?

Es que la juventud, dispuesta a hacerlo, es un gran sujeto de cambio.

¿Qué hacer?

Podemos, entonces, elegir entre quedarnos viendo como se deterioran cada vez más las condiciones de nuestras vidas y la del pueblo trabajador de cada país, ahogarnos en el pesimismo producto de la crisis económica que nos deja un "viviremos peor que nuestros padres", viendo como este sistema incoherente ya no tiene nada que ofrecernos, entregarnos al negocio rentable de una juventud sin perspectiva, sin esperanza, sin un horizonte revolucionario, o podemos ser protagonistas de nuestro destino, jugar un rol de vanguardia, hacer que valga mas nuestras vidas que sus ganancias, perder el miedo y enfrentarnos a las miserias capitalistas junto a cada lucha obrera.

Este asunto, está ahora y para siempre en tus manos, nenx.







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