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Terrenos de la UNCuyo: nueva propuesta de Vila y una vieja historia

La UNCuyo recibió una nueva propuesta del empresario, que será analizada en el Consejo Superior. La historia de los terrenos en litigio desde hace 30 años.

Martes 23 de agosto de 2016 | Edición del día

El rector de la UNCuyo, Daniel Pizzi, notificó al Consejo Superior que recibió una nueva propuesta formal de la sucesión de Alfredo Vila por los terrenos ocupados. Constituido en comisión especial, el Consejo analizará la propuesta y prevén dar una respuesta a fines de septiembre. La última propuesta del empresario fue rechazada en 2015 y consistía en entregar 6 hectáreas de terreno de las 32 usurpadas, pero en otro lugar, es decir, no las que le corresponden a la universidad y donde se edificó el Dalvian, emblemático barrio privado, propiedad de la familia Vila.

En 2012 la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió definitivamente a favor de la universidad el litigio entre la UNCuyo y la familia del empresario Alfredo Vila. El máximo tribunal restituía así 32 hectáreas de terrenos entregados por el Estado Nacional a la Universidad. Sin embargo los terrenos, a 4 años del fallo de la CSJN, todavía no entran en posesión de la UNCuyo. En la práctica, la “ley del más fuerte” permite a la familia Vila seguir usurpando terrenos de dominio público previstos para uso educativo.

Okupas

Los terrenos ubicados al oeste de la actual Ciudad Universitaria y la avenida Champagnat son propiedad de la UNCuyo y estaban previstos para fines educativos.
A principios de los ´80, el empresario Alfredo Luis Vila compró terrenos cercanos a muy bajo precio, ya que por ser zona de pedemonte carecía de los servicios esenciales para la construcción de viviendas. Pero Vila, accionista de la principal empresa que en ese momento tenía la concesión de agua potable y cloacas, comenzó a extender sus “dominios” sobre los terrenos de la universidad, extrayendo ripio y áridos y tendiendo una línea eléctrica desde su propiedad. En 1985 peticionó al entonces rector de la UNCuyo, Isidoro Busquets, para que la universidad le “donara” parte de sus terrenos. Luego de recibir la negativa, en 1986 inició una demanda. Ese fue el origen de un litigio que duró casi 30 años y llegó al supremo tribunal de la Nación. Mientras tanto, el empresario fue edificando en los terrenos el primer barrio privado de la provincia, el emblemático Dalvian, hábitat de poderosos empresarios, políticos y jueces.

La demanda de Alfredo Vila invocaba el derecho de usucapión o prescripción adquisitiva. Baste decir que este derecho es el que asiste a ocupantes como los puesteros de Lavalle o de las comunidades indígenas, que, coincidirá el lector, poco y nada tienen que ver con el millonario Vila, que utilizó el lugar para construir imponentes casas, torres y dúplex y hasta un supermercado. La universidad argumentó, lógicamente, que al ser destinados a fines educativos por ley, los terrenos eran de dominio público y por lo tanto no podían ser adquiridos por prescripción para dárselas nada menos que a la familia Vila.

Una justicia favorable a los empresarios

En primera instancia, en 1999 el juez Alfredo Manuel Rodríguez del Juzgado Federal n° 2 falló a favor del empresario otorgándole 17 hectáreas de terreno de la UNCuyo y otro predio similar cuya titularidad se desconocía. Posteriormente el juez compró una casa en el Dalvian.

Este ridículo fallo fue apelado por la institución educativa a lo largo de las distintas gestiones. En la segunda instancia, la Cámara Federal adujo que la universidad había hecho abandono del terreno y por ende era susceptible de prescripción adquisitiva, reconociéndole el derecho de posesión y propiedad a Vila. La justicia se había ensañado con la UNCuyo.

En 2007 una movilización de estudiantes y docentes por los terrenos fue respondida con una solicitada de Vila pidiendo que “dejaran de hacer piquetes” en su propiedad. Se descubrió que uno de los jueces de la Cámara Federal que había firmado la sentencia, nada menos que Julio Petra, residía también en el barrio Dalvian. Ante el pedido de la universidad de que el caso fuera tomado por “jueces imparciales”, y de las declaraciones de la entonces rectora María Victoria Gómez de Erice a favor de la educación gratuita, la Cámara Federal de Apelaciones multó a la rectora.

La ley y la fuerza

En 2008 fallece el poderoso empresario y su familia continúa el juicio. Su hijo Daniel Vila continúa construyendo calles y locales comerciales, licitando también un terreno para la construcción de un supermercado de la cadena VEA, aún previendo que el fallo de la Corte Suprema podía ser favorable a la universidad, como finalmente ocurrió.

En 2012 la Corte Suprema puso fin a la cuestión y emitió una resolución que revoca el fallo de la Cámara Federal de Mendoza y otorga definitivamente los terrenos a la universidad, que presentó un proyecto para convertir la zona en una reserva natural protegida y declararla de interés científico y educativo.

Sin embargo, la estrategia de Daniel Vila parece ser la de evadir la decisión de la justicia de todas las formas posibles, ya que en lugar de limitarse a entregar los terrenos propuso entregar otros a cambio de seis hectáreas. Esta propuesta extrajudicial fue rechazada por la UNCuyo en 2015. Finalmente la UNCuyo tomó posesión de las seis hectáreas correspondientes con intervención de la gendarmería.

Ahora llega una propuesta formal que analizará el Consejo Superior. Daniel Pizzi no la dio a conocer y el Consejo se constituirá en Comisión Especial con todos sus miembros para analizar la propuesta, que no fue informada al conjunto de la comunidad universitaria. La información se encuentra en el expediente judicial. A pedido de la UNCuyo se realizará una audiencia con los consejeros superiores donde participará el juez federal Leopoldo Rago Gallo. La noticia fue dada a conocer el 10 de agosto y la UNCuyo fijó un plazo de 45 días para analizar la propuesta. Hasta ahora, la balanza se venía inclinando a favor del todopoderoso empresario, primero por la ley y luego por la fuerza.







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