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Tilcara: despidos en la quebrada y razias policiales

A más de 2 semanas de iniciada la cuarentena que se decretó frente a la pandemia del coronavirus, la población quebradeña también sufre los impactos económicos y la preocupación por el desabastecimiento general que hay en la zona. Vecinos también denuncian el abuso policial.

Lamia Debbo

Estudiante de Comunicación Social - UNJu

Miércoles 1ro de abril de 2020 | 20:14

Producto del estado de cuarentena en el que se encuentra la provincia y el país, distintos medios se han centrado en comunicar que el circuito turístico quebradeño, con pintorescos paisajes y algunos museos, permanecen cerrados; sin embargo esto tiene un trasfondo, que tiene que ver con las necesidades del pueblo trabajador que sufre consecuencias económicas, que producto de la pandemia se profundizan.

En diálogo con La Izquierda Diario Karen, estudiante de Trabajo Social de la sede de Tilcara de la Unju, nos decía que el impacto económico que está teniendo la población de la quebrada es muy duro.

“En Tilcara la situación muy complicada, ya que es un pueblo que prácticamente se sostiene con el turismo, el trabajo jornal, y el comercio informal (sea feria, venta de comida etc). Hay dos caras, primero el sector más popular, que al no poder salir a ofrecer sus productos no cuenta con un ingreso, creo personalmente que se están sustentando con los ahorros de las ventas del carnaval. Y esta el otro sector, que teniendo sus locales ofrecían productos básicamente al turismo. Aquí hay un doble inconveniente para ellos. En primer lugar porque no hay turismo, entonces no hay venta. En segundo lugar muy pocos son dueños de sus locales, la gran mayoría alquilan y los precios en Tilcara son desorbitantes.
Sumado a eso la falta de políticas para dar algún tipo de solución, parece no importar al municipio.”

Cabe destacar que en particular el municipio de Tilcara ha tomado la disposición ultra restrictiva de prohibir el acceso al pueblo de San Francisco de Tilcara a personas no residentes, es decir, a ninguna persona que no pueda comprobar que pertenece al pueblo.

Fue así que hace unos días el intendente de Tilcara, Ricardo Romero, impulsó junto con funcionarios de la Guardia Urbana y la policía de Jujuy, la organización de un retén ubicado en la entrada de Tilcara, donde se hicieron valer de esta disposición para echar personalmente a vecinos del barrio Sumay Pacha de Maimará, donde viven más de 2000 familias que regularmente necesitan trasladarse a Tilcara por razones de fuerza mayor.

Muchísimas familias trabajadoras de la zona de la quebrada se ven materialmente afectadas, ya que cotidianamente precisan de acceder al municipio para realizar trámites y compras, trabajar, ir a la farmacia o incluso situaciones mucho más delicadas, porque en Tilcara se encuentra uno de los 3 únicos hospitales de la zona, que junto con los hospitales de Maimará y Humahuaca sirven a la población quebradeña.

Sobre esto en particular, en su testimonio, la estudiante resaltó que “ las medidas del municipio en ningún tomaron en cuenta la realidad regional. Entonces tenes gente por ejemplo que vive en Huacalera que necesita llegar a Tilcara para usar el cajero del Banco y no les permiten entrar al pueblo. Mucha intolerancia.”

Otra de las grandes afecciones se expresa en lo que significa la parálisis económica, que en distintos puestos de trabajo, significan despidos, quita de presentismo y muchísimo trabajo informal.

“A los empleados hoteleros, que estaban en blanco les dieron los días de cuarentena, pero eso significa trabajar el doble cuando se reactive todo. Los que estaban en negro directamente no los llamaron más.
Son muy pocos las empresas que realmente están sosteniendo el personal, sin reducción de horas.”

Este relato es parte de la realidad que pasan cientos de familias trabajadoras que son empujadas cada vez más a vivir el dia a dia y la miseria. Otro problema que se suma en la zona es el abuso policial, porque afecta muy de cerca a quienes están en situación crítica en el plano laboral.

“Los jornaleros pasaron de trabajar 8hs a 4hs y despues de las una de la tarde, la policía te agarra y directamente adentro, les interesa mucho cobrar la multa, y no el cuidado de los ciudadanos. Por otro lado la mayoría de las personas que tenían puesto en el tinglado del mercado, se endeudan con prestamistas que cobran su cuota semanal y si no corren los intereses. Imaginate dos semanas más sin venta esas familias van a la quiebra.”

Vecinos de la zona denuncian que la policía en la zona está organizando verdaderas razzias contra las familias trabajadoras. Replicamos un relato de una vecina en el sitio Jujuy dice en la que decía:

“Nos hicieron descender de nuestro vehículo e ingresar a la comisaría sin explicación alguna, dando indicaciones a los gritos en el patio de la comisaría, cuando alguien quería preguntar qué iban a hacer, por qué y hasta cuándo estaríamos ahí, respondían a los gritos e indicaban que apagáramos nuestros teléfonos. Cuando el procedimiento indica que, al detener una persona debe informarse la causa de su detención y el procedimiento que se va a realizar. Además ante esta situación extraordinaria se debe preguntar cuál era el motivo por el que estábamos circulando, lo cual no tuvimos lugar a explicar.”(…) “Algunas de estas personas esposadas y todos, principalmente los hombres, tratados con violencia. Luego de la requisa fuimos ingresados a una celda de aproximadamente dos metros por dos metros. En una de ella 17 varones y en otra 7 mujeres, sin cumplir con lo estipulado por el Ministerio de Salud para evitar el contagio de la pandemia. Al salir el oficial escribió un acta de contravención incorrecta, colocando una hora falsa sobre mi circulación y exponiendo que yo no tenía motivos para circular, cuando le expliqué reiteradas veces que me estaba dirigiendo a hacer las compras. Pagué una multa de mil pesos, que se debe pagar en el acto, quien no tuviera el dinero para pagarlo debía quedarse detenido hasta que el Juez Contravencional decidiera.”

Otro señor que estuvo detenido ese mismo dia narraba lo siguiente:

“Me metieron porque no tenía mi documento encima, les expliqué que vivo a cuatro cuadras y vine al centro a buscar dinero para un pago, nunca me escucharon, me pegaron y tuve que dejar parte del dinero del alquiler para poder salir.” “Al momento de entrar me dijeron que no se me ocurra sacar el celular para nada luego me pusieron esposas y me golpearon.” “Soy independiente, hace una semana no trabajo y encima ahora me quieren cobrar plata que no tengo.”

Frente a estas denuncias y con la extensión de la cuarentena anunciada por el presidente, es necesario que se termine con esta avanzada represiva contra las y los trabajadores, que cese el abuso policial en el cobro de multas exorbitantes a familias que se empobrecen cada vez más, y que se derogue el código contravencional para que la pandemia no sea excusa para someter al pueblo trabajador.

Del mismo modo urge que se otorgue un “salario de cuarentena” de 30.000 pesos a sectores que trabajan en la informalidad y en el cuentapropismo y para monotributistas. Ante los despidos masivos de personal o el cierre de las empresas, es necesario que se aplique la retroactividad del DNU anunciado para dejar sin efecto los despidos y suspensiones que se hicieron en las últimas semanas, y en el marco de esta emergencia y esta crisis, que se garantice el derecho al trabajo a través de la ocupación y puesta en funcionamientos de fábricas, talleres, comercios y demás unidades productivas poniéndolas a producir con un fin social.







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