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CÓRDOBA

Trabajador rural con signos de deshidratación escapó de un campo en Corral de Bustos

Se trata de Agustín de 18 años. No tenía documentos encima, fue atendido en el Hospital Regional Dr. Pedro Vella de la misma ciudad.

Miércoles 30 de enero de 2019 | 18:19

Foto: Poder Ciudadano

Según informó el portal Poder Ciudadano, el joven oriundo de Goya, Corrientes, comentó a testigos que lo asistieron que, junto a su hermano Pablo y otros dos jóvenes, se enteraron de la oferta laboral por la radio. Se trata de trabajadores golondrina que desempeñaban tareas en jornadas de sol a sol, bajo condiciones de hacinamiento, con descuentos de 300 pesos a su paga y no contaban siquiera con un baño para realizar sus necesidades básicas.

Se encontraban construyendo un depósito en un campo cercano a Corral de Busto. Aún se desconoce el nombre del propietario y del empleador.

El cuadro de deshidratación con el que entró Agustín al Hospital no es ninguna sorpresa ni mucho menos una novedad en Córdoba. Es una regla general que aplica a todas las regiones que en esta época se dedican a la cosecha.

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Los trabajadores y sus familias son sometidos a condiciones de vida paupérrimas debiendo viajar miles de kilómetros desde su ciudad de origen hasta los campos que van a ser su hogar durante la temporada. Transportados en colectivos de ventanas rotas, sin asientos y hasta en camiones terminan “hospedados”, pero más bien hacinados, en pequeños refugios sin ventilación y mucho menos calefacción o refrigeración. Por esto mismo, más que trabajadores golondrinas por su carácter migratorio, los obreros junto a sus familias son supervivientes a la esclavitud que año tras año vuelven a someterse por un plato de comida.

Un pantallazo

En el 2011 se aprobó la Ley de Trabajo Agrario N.º 26.727 impulsada por el kirchnerismo, que más bien es una reforma a la ya existente y aprobada durante la última dictadura, que no había hecho más que quitarle derechos a los trabajadores rurales. En líneas generales mantiene y permite establecer nuevas formas contractuales, como es la creación de la figura de“trabajador permanente discontinuo” que deja la puerta abierta a la precarización laboral. La regulación del trabajo por la polémica figura de “usos y costumbres” legitima el pago del trabajo a destajo, la posibilidad de que el empleador pueda establecer jornadas de trabajo que superen las ocho horas y los días de descanso, en caso de que fuese necesario, aspectos que le permiten seguir explotando al máximo al trabajador estacional.

En marzo del pasado año se conoció la noticia de30 trabajadores en total precariedad que recolectaban cebolla y papa en la provincia de La Pampa para una empresa, Procarco Patagonia’ S.A, con base en Santa Fe. Vivían todos en pequeñas habitaciones de cinco por cinco metros, comían sobre tablones de madera y no disponían de baño y mucho menos un botiquín de primeros auxilios o los elementos de seguridad mínima.

En abril del 2017 se encontraron en condiciones inhumanas a 8 trabajadores dentro de dos fincas, La Linda y Cuyo Vid, en Luján de Cuyo. Al panorama repetido de la precariedad se le sumó esta vez el hecho de dormir sobre camas rotas y bajo tendidos eléctricos expuestos, además de ser recibidos con la noticia de tener que pagar por su propio hospedaje en pésimas condiciones. También, durante el mismo año, medio centenar de trabajadores contratados para tareas de desflore de maíz en Hughes denunciaron a una empresa ubicada en Venado Tuerto. Se les pagaba $100 por día cuando el mínimo era $500 y proveedores les vendían el kilo de pan a $120.

Ya en 2016 el mes de marzo se tiñó de sangre. Antonio Sanguino murió cuando se derrumbó encima suyo la precaria estufa para tabaco donde dormía las noches que trabajaba en la finca El Carmen, en el paraje Los Los, en la localidad de Chicoana.

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Pero estos casos también embarran a la política de forma directa. El actual diputado por Salta Alfredo Olmedo , alineado dentro de Cambiemos y conocido por su famosa campera amarilla, fue recientemente denunciado nuevamente por no pagar aguinaldos, bonos de fin de año y de mantener a más de 30 obreros riojanos en la precariedad absoluta por los cuales ni siquiera realiza aportes jubilatorios. Como Olmedo no es el único, a este antecedente se le suma la legalidad del “trabajo infantil” y apoyo desde el gobierno de Jujuy por parte del gobernador Gerardo Morales y su mano derecha, el diputado provincial Marcelo Nasif. Este último defendió la explotación infantil excusándose de que sólo pueden realizar tareas menores cuando se sabe con certeza lo que significa trabajar en el agro.

Lo que se demuestra con la existencia de Ley de Trabajo Agrario en paralelo a todos los hechos mencionados anteriormente es que, cuando se trata de precarizar obreros para maximizar las ganancias, la patronal, el estado, la burocracia sindical y las fuerzas de seguridad que usan para imponerse, están del mismo lado. La desaparición de Daniel Solano como consecuencia de lucha contra todo este régimen de precariedad son ejemplo de lucha, y la unidad de todos los sectores de la clase obrera para enfrentar la esclavitud moderna se hace primordial.







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