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SINDICATO DE COMERCIO

Trabajadores de Sullair exigen democracia sindical

Tras dejar en claro que “El tiempo de espera terminó”, los trabajadores de Sullair Argentina lanzaron una gran campaña exigiendo a su Sindicato elecciones libres, democráticas y con una representación ajustada a lo que indica la Ley de Asociaciones Sindicales.

Martes 17 de octubre de 2017 | Edición del día

Pese a ser una empresa dedicada a la venta, alquiler, operación y mantenimiento de maquinaria y equipamiento aplicados a industrias o servicios. Pese a que el núcleo central de su plantel desarrolla tareas mecánicas y electromecánicas, los trabajadores de Sullair en sus plantas principales del área metropolitana están encuadrados en el Sindicato de Empleados de Comercio.

En sus tres edificios de Barracas trabajan aproximadamente 500 personas, y más de 300 se encuentran bajo el Convenio Mercantil (CCT 130/75). Tuvieron su primera representación en el lugar de trabajo en septiembre de 2012, 33 años después de su fundación. La falta de vocación del sindicato por organizar a los trabajadores de ésta empresa quedó reconfirmada con el hecho de que esa primera elección fue convocada por un (1) solo delegado. A pesar de que la Ley de Asociaciones Sindicales (23.551) establece con claridad que “el número mínimo de los trabajadores que representen la asociación profesional respectiva en cada establecimiento será: a) De diez (10) a cincuenta (50) trabajadores, un (1) representante; b) De cincuenta y uno (51) a cien (100) trabajadores, dos (2) representantes; c) De ciento uno (101) en adelante, un (1) representante más cada cien (100) trabajadores, que excedan de cien (100)”. Aún cuando la dispersión espacial, la diversidad de tareas y dinámicas de cada sector en el que se encuentra dividida la actividad de la compañía hacen que las tareas gremiales resultan inabarcables para una (1) sola persona. Que además de abordar las demandas colectivas y las problemáticas individuales debe atender el seguimiento gremial y laboral de cada sector, de cada taller, de cada oficina, de cada especialidad, de cada edificio.

Como bien recuerdan los trabajadores, esta irregularidad no sorprende ni es novedosa. Reedita lo sucedido al vencimiento del mandato del primer delegado, demorando más de cinco meses la convocatoria para renovar la representación. Lo hicieron una vez que acordaron con la empresa la presentación de un candidato pro patronal y sin hacer pública la convocatoria. Solo el reclamo colectivo impidió la proscripción de esas elecciones al actual delegado, quien luego de una pelea desigual y contra todo tipo de maniobras por parte de la empresa y la burocracia logró derrotar al candidato patronal. Sin embargo en esa oportunidad tampoco se logró imponer la cantidad de delegados que la propia ley y el Estatuto gremial indican. El objetivo, tanto de la empresa como del gremio, es claro. Mantener la organización gremial en un plano puramente formal, y neutralizar su capacidad de acción.

Los trabajadores lanzan una campaña democrática

Con esta experiencia a cuestas, si bien los compañeros más activos cumplimentaron todos los pasos y requerimientos formales dentro de la estructura sindical, decidieron ir a fondo con la exigencia que se respeten sus derechos colectivos más elementales. Así lo expresan en su boletín informativo: “Con la negativa a convocar a elecciones no están privando de cargos a tal o cual compañero. Están privando de un lugar institucional de negociación y disputa por mejoras a TODOS los trabajadores”. Por ello la campaña comenzó con la recolección de firmas para un petitorio a ser presentado en el sindicato, firmado masivamente. A su vez, organizaron una campaña gráfica, solicitando la adhesión y acompañamiento de diferentes activistas, referentes y dirigentes del ámbito político, sindical y social. Las consignas son: “Que se respete el estatuto sindical y ¡Elecciones ya! en Sullair Argentina”. El destinatario principal de la exigencia es la dirección del Sindicato. Para los trabajadores “La responsabilidad institucional recae de manera excluyente en el Secretario General Armando Cavallieri y su Secretario de Organización Ramón Muerza, quienes además de estar perfectamente al tanto de esta situación, se tiran la pelota uno a otro en cuanto a la decisión política de esta negativa.

Hemos escuchado todo tipo de excusas, y atendido cada uno de los plazos absurdos que nos fueron pidiendo. Se nos hizo muy difícil explicar a los compañeros esta irregularidad, por fuera de una trayectoria coherente y consecuente por parte de esta dirección sindical de entregar y traicionar a los trabajadores que dicen representar.

La única explicación posible para entender el por qué el Gremio se niega a organizar una empresa bajo su encuadre, que pone reparos a la hora de respetar la proporcionalidad en dicha representación que establece la ley, esto es, la cantidad de delegados que corresponden en función de la cantidad de trabajadores convencionados; es porque estamos frente a la máxima expresión del sindicalismo empresarial. Una conducción más preocupada en congraciarse con las patronales y negociar prebendas en beneficio propio, que en cuidar y defender los derechos de sus representados. En ese sentido, una Comisión Gremial Interna democrática y claramente ubicada del lado de los intereses de los trabajadores significa un gran obstáculo, tanto para el manejo arbitrario y prepotente de la empresa como para los negociados del gremio”.

La exigencia es clara: elecciones libres, democráticas y periódicas, por un mínimo de cinco (5) delegados, a razón de dos (2) por los primeros cien (100) trabajadores encuadrados, más uno (1) cada cien o fracción.

En ese sentido reclaman que “los dirigentes permitan que se pronuncien los trabajadores, y que pongan los recursos del gremio en fortalecer y desarrollar la organización de base, en lugar de ver como negocian con la empresa a espaldas de los trabajadores”.







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